Cambiar de entrenador, cargar contra la propiedad o cuestionar la profesionalidad de los jugadores suelen ser los temas recurrentes cuando un equipo no encuentra el rendimiento. La diferencia entre el éxito y el fracaso la marca la calidad en la toma de decisiones. Tener criterio, analizar las variables, tener el control sobre las situaciones y dedicarle muchas horas de esfuerzo, son las claves secretas de los ganadores. Talento y trabajo, criterio y profesionalidad, responsabilidad en la toma de decisiones marcan el destino de los proyectos. El azar no existe pero la realidad nos enseña profesionales en un mar de dudas, influenciados por lo mediático e incapaces de tomar responsabilidades.
Lo más sencillo es destituir al entrenador. En la historia reciente del Atlético, la procesión de entrenadores ha sido una constante, los resultados deportivos no llegaron de aquella pero tampoco cuando se decidió mantener contra viento y marea a Javier Aguirre. Es cierto que hay un escalado en los resultados, el equipo cada temporada sube un peldaño pero existe un lastre, llamado táctica, que impide que el Atlético vaya a más. Abel y Aguirre no son dos maestros de la pizarra, dominan los tempos y el discurso, son de esos que se llaman “psicólogos” del fútbol.
Dicen que la empatía con el futbolista es su mejor virtud pero no evitan los incendios, lo importante es el futbolista y puede que haya sido así en un tiempo lejano pero hoy no se ganan títulos sin que tus futbolistas dominen la pizarra sin perder el talento individual. Los problemas del Atlético son sencillos y todos, repito todos, tienen que ver con lo táctico. Con Aguirre, que ahora triunfa con México tras sacarlo del pozo donde lo dejó Ericksson, el equipo tenía recorrido en lo táctico; también con Abel que ha cambiado matices pero se encuentra con los mismos problemas que el vasco. Nada ha cambiado y cada vez se hace más evidente que el Atlético es un equipo, sin necesidad de fichajes, con margen de mejora.
1. Sistema de juego
El Atlético juega un 1-4-4-2 con la variante de quitar un punta y meter un mediapunta para jugar el 1-4-2-3-1. Este cambio es criticado con virulencia, no está permitido romper la dupla, Forlán – Kun, que ilusiona a la afición. Ir contra natura es poner piedras que entorpezcan la marcha. Sacrificar un delantero es obligado para no jugar en inferioridad en la zona ancha pero eso provoca la ira de la afición y un silencio en el vestuario que hace que tiemblen los cimientos del Calderón. El objetivo es buscar meter un tercer centrocampista sin perder la dupla. Nada mejor que cambiar el sistema, pasar a jugar un 1-4-3-3, con Kun Agüero como referencia arriba y Forlán más Simao en las bandas. El uruguayo es magistral en la diagonal, maneja ambas piernas y se asocia bien. En su banda, un lateral largo para doblar por detrás y provocar que Forlán haga movimientos desde entrelíneas a la posición del 9 para que la dupla no se pierda. En derecha Simao, como en sus inicios, es la víctima de no tener lateral diestro largo. Encargado de darle amplitud por derecha con Antonio López por izquierda. Los cambios de posición entre Forlán y Simao deberían ser una constante. Como reservas, Sinama debería ser el clon del Kun, siendo Maxi el recambio del uruguayo, y Reyes, al que se espera que vuelva a ser el que fue, el suplente de Simao. Como opción actual de la cantera estaría Borja para jugar con un referente y darle variantes a un equipo necesitado de encontrar un plan.
2. El mediapunta, un dolor de cabeza
Ni Aguirre con Riquelme, al que rechazó, ni con Banega, al que no utilizó, ni Abel con este último ni con Jurado han encontrado como meter a un mediapunta sin perder un equilibrio que ya se sujeta con pinzas porque los partidos del Atlético nunca han dejado de ser un ida y vuelta. Con el cambio de sistema, el doble pivote pasaría a ser un trivote, significaría el fin de la inferioridad en defensa. Se trata de meter un creador con dos destructores o dos creadores con un destructor según sea el momento de partido. Indiscutible Assunçao como vértice con opciones para Raúl Pérez, un jugador de la cantera preparado para dar el salto. Por delante, como interiores, una plaza, como ‘8’, debe ser por inversión para Raúl García, un futbolista que como Gago debe dar un paso hacia delante o quedarse para siempre. Su reserva, Cleber Santana, al que tras una gran temporada en el Mallorca fue imposible colocar y al que como a Pernía la camiseta le pesa demasiado y por eso le daría un paso al frente al joven Camacho.
En la posición del ‘10’ siempre fue necesario un fichaje. Diego Ribas, que ataca y defiende, talento con raza, era el indicado. No fue posible, un fichaje que ya era el indicado cuando Aguirre se planteó traer a Riquelme y Diego fracasaba en el Oporto. Era barato de aquella, el Atlético ni conoce ni domina donde está su mercado. Ese rol le toca a Jurado, un futbolista al que muchos admiran pero que a mí no me convencen. No toma buenas decisiones, siempre pone por delante lo estético a lo productivo, es decir, una escala de valores inversa a Inesta o Kaka’, los referentes. No hay otro como Jurado en la plantilla, así que el ‘10’ para él con Joshua como segunda opción. Capitán en filial, sabe templar y mandar, lanza la estrategia y no sería una locura invertir en futbolistas de este perfil si se quiere volver a ser grande. También hubo un primer día para Xavi o Raúl.
3. Achique y repligue
Achicar sin presionar la pelota es jugar a perder, es salir a dejarse, ya que todo lo dejas en manos del fallo del rival y del asistente. Los ganadores son aquellos que dejan sin opciones al rival, los que salen a mandar, quienes nunca pierden la iniciativa. Con el sistema 1-4-3-3 puedes pasar al repliegue 1-4-1-4-1, se trata de juntar dos líneas, meter a Assunçao en la cobertura entre líneas y apretar dejando al Kun como islote para salir a la contra. Con diez jugadores por detrás de balón disciplinados en lo táctico es sencillo achicar, de la noche a la mañana Pablo o Ujfalusi volverán a ser buenos defensas, no son peores que Marchena, Puyol, Garay o Albiol pero estos tienen un equipo y los defensas colchoneros al ejército de Pancho Villa.
4. Proyecto
Cambiar de sistema y metodología de entrenamientos es obligado, optimizar los recursos pasa por entender que el mejor equipo del mundo en el achique y la presión, el Milan de Sacchi, era repetición sistemática, el grito de guerra de Baresi nunca era improvisado, todo el sistema de trabajo estaba basado en el estilo. Cada segundo era una oportunidad para llegar a la perfección. Cambiar de sistema no será sencillo, todo tiene un proceso pero tras varias temporadas es necesario admitir que el Atlético no puede llegar al nivel élite porque no puede meter “fútbol” en el sistema ya que viven para la pegada. Si quitan pegada para meter fútbol, no existen laterales adecuados y si juegan ofensivo no tienen equilibrio defensivo aunque si meten jugadores defensivos, como contra el Madrid el año pasado, el equipo es un horror. Si hay cambio de entrenador que sea uno que maneje el libreto porque sino todo será flor de un ataque de motivación. Redefinir a lo que se juega, proyectar un sistema donde todos tengan cabida y definir roles y posiciones será la mejor manera de crecer y poder fichar con acierto en el futuro. Lo demás es perder el tiempo.