Madrid y Barça, Messi contra Cristiano con permiso de Iniesta y Cristiano, Ibrahimovic o Eto’o, Van Nistelrooy o Raúl, nada parece existir más allá de una liga que promete ser un mano a mano arrollador con un final, la final de la Champions, que nada tiene que ver con nuestra liga. Es un año en el que se batirán records de ventas y se abrirán nuevos horizontes. La liga es algo minúsculo en comparación con el duelo que nos espera, el Balón de Oro y el Mundial de clubes de Emiratos aseguran que la hegemonía del Barça en 2009 será incuestionable. Llegado enero, todos partirán de cero, Cristiano y Messi, Madrid y Barça aunque el contador sea regresivo en el caso de un Laporta que tendrá que irse cuando llegan los mejores tiempos. No hay duda de que se abre un lustro de confrontación encarnizada que será significativa en la historia. El Barça está a un paso de convertirse en un club ganador, de una Champions, la de Madrid, para quitarle valor a la historia, de un Mundialito, de ser uno de los pocos equipos que tiene en sus vitrinas todos los títulos.
El Madrid en cambio lucha contra viento y marea por no entregar un liderazgo que dejará huella al Barça, la décima sería dar un golpe encima de la mesa y frenar a un Barça que ya no salva la temporada ganando al Madrid en el Camp Nou. Es un equipo ganador, lo empezó a ser con Cruyff pero con Guardiola tienen una sed de triunfos impropia de la entidad. El nivel de exigencia ha subido, la perfección del estilo ha llegado, manejan los partidos, son ofensivos sin dar ninguna concesión defensiva. Messi e Iniesta están empezando, Piqué y Víctor Valdés tienen muchos años por delante, un jugador determinante con el estilo y la filosofía por línea y una Masía que ha dado el salto. Antes salían jugadores de club como Calderé o Amor, después surgió la factoría del ‘4’ y ahora salen cracks. Lo que viene de las inferiores asegura una base sólida, y la eternidad de una filosofía.
Florentino, sin fábrica y con necesidad de repescar a los canteranos, ha fichado juventud y talento, velocidad y calidad. La torpeza de los galácticos fue que todos llegaron tres años más tarde, su velocidad había descendido, sus piernas sumaban muchos partidos y patadas, la ilusión se deprimió tras el impulso del primer año. Sólo Beckham fue capaz de sacar lo mejor de sí mismo cuando se iba. Los demás fueron de más a menos siendo la duración de sus contratos una hipoteca para el rendimiento deportivo.
El proyecto Florentino acaba de empezar siendo un simple boceto de la que llegará a ser: gana con facilidad, domina y marca, controla y pausa hasta entrar en un letargo que obliga a Pellegrini a utilizar los cambios para sacar lo mejor de la bestia.
Las sensaciones es que tras ellos nadie aguantará el ritmo. Un momento de duda, un día para olvidar o un motín a bordo significa perder tres o seis puntos en apenas siete días. En otras temporadas sumar 75 puntos sería una aval suficiente para salir campeón pero este año serán necesarios 90 puntos y ahí sólo pueden llegar los dioses, Madrid y Barça.
El Atlético está fuera del título, en cuatro jornadas está a cuatro partidos de Madrid y Barça y con el average perdido con los culés. El Valencia en cuatro días se ha dejado cinco puntos vitales, contra Sporting y Getafe estaba por delante y sólo pudo rescatar un punto contra los rojiblancos. Tiene siete y está a cinco, son dos partidos de diferencia en un suspiro. Queda el Sevilla, tiene plantilla, calidad y recorrido para sumar de tres en tres. Ellos son la alternativa pero deben de creérselo, saber que un empate es una derrota significa jugar como los grandes y eso tiene sus riesgos pero es vital para luchar por la liga. Los del Pizjuan sumarán 75 con seguridad, tienen pegada y desborde, una velocidad en tres cuartos descomunal y talento, mucho talento. Clasificar para Champions no es ninguna quimera, es obligado por plantilla y potencial pero necesita cambiar el chip, buscar los 90 puntos, o lo que es lo mismo, ganar 30 partidos. Hagan cuentas, es tan posible como cierto que el Sevilla puede terminar aburrido, en tierra de nadie como la temporada pasada y convertirse en un dolor de cabeza para sus rivales de Champions. Falta ser decidido, valiente y no tener dudas, la llave no la tiene otro que Jiménez.