Heredero de Laudrup, talento innato, un ganador dentro de la cancha de esos que nunca se esconde. Su bagaje es galáctico, ganó una Champions jugando de ‘4’ siendo el último jugador de la factoría Cruyff en esa posición. Tras Iniesta, volvieron Motta y Edmilson, más tarde llegó Touré Yayá para cambiar de manera definitiva el perfil. Fue el primer reserva en la liga de los cruzados,un ‘8’ espectacular que hizo que nadie se acordara de Xavi en el doblete por mucho que digan ahora.
Repasen y vean la prensa del momento, los comentarios de las noticias y saquen conclusiones. Con la caída de Ronaldinho, llegó el salto de calidad de Iniesta. Pasó a jugar de ‘10’, haciendo la diagonal como Laudrup y con un coto reservado, el vértice del área, sale por dentro y por fuera, asiste o finaliza, hace diabluras como si fuera un extremo cuando es un interior. En el fútbol mundial sólo hay dos jugadores que enamoren en el vértice del área izquierdo, Iniesta y Kaka’, y no sabría decir cuál es mejor.
Juega de ‘4’, ‘6’,’8’ y ‘10’. Es el mejor futbolista del mundo tomando decisiones, lee el fútbol como pocos por eso todo lo que hace es visualmente sencillo, muchos ya le citan entre los mejores del mundo, es mediático por mucho que esa etiqueta sea un tópico que utilizan muchos para justificar su humildad.
Vayan por los colegios y pregunten, Iniesta es el preferido por los niños y los padres, todas las madres quisieran tener en su casa a un deportista que ha cumplido su sueño, ser futbolista, sin perder la sencillez y la humildad, sin abandonar sus estudios. Culto y educado, no hace anuncios porque la torpeza de algunos es manifiesta. Es ídolo de los culés y genera admiración en los madridistas. Tiene el respeto de sus compañeros y no es fácil volverlo loco. Tiene las ideas claras, está entre los cinco-diez mejores jugadores del planeta.
En un ejercicio de visualización les pediría que repasen los partidos del Barça con y sin Iniesta. Hagan lo mismo con los de la selección. La diferencia es significativa, el gol contra el Chelsea es una anécdota, su fútbol es una realidad. No mete presión para renovar, hubiese sido sencillo tirar de un killer de la negociación como Ginés Carbajal, tampoco recurre a su hermano como Ronaldinho o Sergio Ramos, busca el equilibrio, vive concentrado para ser un número uno, el ejemplo de Iniesta es un reflejo de la sociedad. Xavi, Villa y Silva renovaron tras una temporada para olvidar al alza por una Eurocopa, dos semanas de éxtasis que sirvieron para que los jugadores se olvidaran de su rendimiento en el club. Iniesta había sido el mejor de un año para olvidar, tirando del carro, como en los últimos años, es un valor seguro.
Cobra menos que los demás cracks. Tuvo un episodio con el Madrid pero es culé hasta la médula. Pasar por la Masía tiene efectos mágicos, muchas noches de lloros y soledad, nostalgia por el recuerdo de lo que se quedó atrás, maduración a golpes de martillo, para llegar a la pasión por el Barça, ya que el Barça en este caso es más que un club, un equipo ganador es el sueño del que te consoló cuando llorabas, es el sentimiento de la familia que te acompañaba o de tus mejores amigos en la Masía. Ese mestizaje le ha hecho más culé que Gamper. Iniesta ha cumplido su sueño, jugar en el Barça pero no su objetivo, hacer felices a todos los cules que le acogieron, Andrés sabe que el gol de Stanford y la posterior Champions es algo que nunca olvidarán todos aquellos que apostaron por él.
Florentino, el caso Iniesta
En mayo dominaba su proyecto a la perfección. Hablaba con determinación. Asustaba la seguridad de sus palabras. Iba a comprar por valor de 250 -300 millones de euros y vender por 100 millones. Al final, compró por valor de 263 millones y vendió por 89 millones más ciertas cantidades en variables tanto en el débito como en el haber.
Todos los cracks fichados, sus objetivos cumplidos ya que Villa era una opción no prioritaria dentro de una terna en. Podrán decir que faltó Ribery. No, ese era un objetivo de Zidane. Llegó tarde porque Scarface era del Barça y todo fue demasiado a trompicones. Si Florentino lo hubiese querido a Scarface de primera mano es probable que fuera blanco ya que el presidente blanco triunfa cuando tiene un plan concreto. En mayo, le preguntabas a Florentino por Iniesta y su mirada no era la de un soñador. No estaba en la lista como tampoco lo está ahora. Estaba ilusionado en Kaka’ y el nuevo Madrid. La opción de Iniesta nunca se contempló, tampoco el entorno del fiel Iniesta la manejo.
Presionar con el Madrid [bulo mediático] hubiese significado renovar al alza. Como Valdés o Messi, Iniesta es tan crack que espera en silencio. No quiere presionar porque el deber de los que mandan es valorar y ejecutar, no sobrevivir a los mercenarios del fútbol, aquellos que siempre quieren más y que no agachan la cabeza cuando no son profesionales. Ronaldinho significaba renovación por año, no llegaba a cumplir ni siquiera un año de contrato cuando la subida ya estaba preparada no sin antes atemorizar a la masa culé. Iniesta espera en silencio.
Florentino sabe de sus ingresos, del coste de su cláusula y de que la operación es compleja por el propio Iniesta. Lo sabía también el año pasado pero no había sitio para ese gasto dentro del plan estratégico. Encaja a la perfección en la propuesta Pellegrini. Interior por dentro, con capacidad para abrir el campo, con transición ataque – defensa y mucho respeto por la profesión. Puede ser este año, lo triste es que Iniesta necesite de que se filtren rumores [humo, Florentino sabe que no es posible] sobre el Madrid para ser reconocido. El daño es propiedad de la sensibilidad de cada uno, Iniesta tras ser un elemento diferencial en el mejor año de la historia del Barça es el último de la fila para renovar. Sueñan con Cesc, le ofrecen el oro y el moro para que salga del Arsenal y no son capaces de cerrar en un tarde a un jugador que cobra como un canterano y juega como un crack. Atentos a Florentino aunque sabe que Iniesta y Messi son imposibles. El Barça pagará 9 millones de euros hasta 2016. Les va a salir caro el olvido.
Análisis de la liga (I), por Marcos López
Análisis de la liga (II), por Marcos López