Gerrard y Torres no estaban en la convocatoria. Mascherano en el banquillo. Virus FIFA y rotaciones de un Benítez que pensaba más en el enfrentamiento del martes contra el O.Lyon que en la Premier. La derrota contra la Fiorentina de Prandelli en Champions fue tan contundente como incuestionable. Tres equipos de nivel y otro candidato a perder todos los puntos, el Debreceni. Esto hace que una derrota contra el O.Lyon signifique que el futuro en la Champions se complique sobre manera.
Las bajas dieron paso a una alineación sorprendente en lo posicional. El sistema era indescifrable por las posiciones de partida y las de finalización. Buscando la lógica, un 1-4-2-3-1 con muchos, demasiados matices. En la derecha, Glen Johnson de carrilero con Benayoum jugando entre líneas por dentro como si el sistema fuese piramidal. En el doble pivote Fabio Aurelio y Lucas Leiva, dupla de brasileños sin jerarquía. El matiz es que Fabio Aurelio en posesión de balón se abría para darle amplitud en la izquierda haciendo las veces de interior dándole margen a Babel para irse a la zona entrelíneas. Quería Benítez mostrar un 1-4-3-3 dibujando las posiciones de arriba en punta de lanza para hacer un dibujo 1-4-3-2-1.
Fabio Aurelio se abría y Jay Spearing se venía de la falsa mediapunta al doble pivote para que el bad boy hiciera la falta táctica. Arriba, Kuyt, mientras uno hacía intentos para recordar la última vez que jugó el holandés como punta referencia. Torres estaba fuera pero la opción Voronin podría haber sido una opción de velocidad arriba y liberación de Kuyt para la segunda punta. También estaba David N’Gog, un ‘9’ perfil atleta con capacidad para hacer las veces de referencia.
El galimatías no terminaba aquí. Atrás Glen Johnson como carrilero con tres centrales para liberar al banda derecha. Agger hacía las veces de lateral y Carragher las de central zurdo, con Skrtel de central diestro. Al final, del equipo titular sólo Reina, Johnson y Leiva jugaron en su perfil. Demasiado cambio para ganar un partido que podría convertirse en un simple amistoso. El primer gol, de Darren Bent, demuestra que el nivel del arbitraje inglés es más mediático que real. No paran el juego, eso es cierto, pero se meten en problemas al toque.
Fitball al terreno de juego, remate de Bent, la pelota golpea en el fitball y se mete en la portería de carambola mientras Reina perseguía de manera visual el fitball. No debió subir al marcador, lo había lanzado un supporter de los de Anfield. El Liverpool impugnará el partido. Es una de esas jugadas por las que los árbitros pasan un largo tiempo en la “nevera”. Es posible que se repita, Benítez mete presión, maneja sus bazas, ha aprendido del mejor en la gestión de la presión, Sir Alex Ferguson. Al Liverpool le dieron siete minutos de alargue, casi nada, pero el portero del Sunderland, Craig Gordon, sólo tuvo que atajar en un par de ocasiones, algo excepcional ya que no la tocó en todo el partido. Otro más para olvidar, y van unos cuantos, las excusas no sirven para los ganadores, por más que el fitball haya sido el héroe del Sunderland.