El sistema de juego del Madrid se matiza cada semana. Los ajustes son una constante, las probaturas una obligación para un equipo que busca pero no encuentra más que el resultado, lo cual no es poco pero nunca será suficiente. La dupla Lass –Xabi Alonso no funciona en lo ofensivo, en fase defensiva está por demostrar ya que el equipo ha naufragado cuando el nivel competitivo ha subido. Encaja poco el Madrid pero no es relevante, contra el Sevilla o el Milan,el equilibrio y la solidez ha saltado por los aires. Como la temporada pasada, se empieza intuir que habrá un antes y un después cuando Pepe no sea de la partida.
El dibujo es complejo. Si hubiera que colocar la posición de partida, el equipo se posicionaría en un 1-4-2-3-1 pero nunca es así ya que el Madrid no tiene ni interior ni extremo derecho. Posición vacía, sobrecarga en la izquierda y la duplicidad de dos jugadores para ocupar la posición. Kaka’ juega de ‘10’, es el mediapunta dentro de un pseudo 1-4-4-2 con doble pivote pero sin interior. Por delante dos puntas, Higuain y Benzema, por la izquierda de interior Marcelo o Drenthe. Esta posición desaparece con la entrada de Cristiano. La inversión obliga, jugar con el diamante es incuestionable para llegar al ideal de belleza, ese estilo de busca llegar a fascinar con los mejores jugadores jugando como colectivo.
Lass – Xabi, la dupla no funciona
No tiene interior pero debe jugar con doble pivote. Xabi Alonso necesita un escudero, su fichaje como avanzamos aquí suponía esclavizarse a un sistema de juego, 1-4-2-3-1, que está diseñado para jugar con un punta. Si fichas a Benzema, Kaka’, Cristiano Ronaldo para el ataque y le sumas una legión de futbolistas de ataque que ya tenía el Madrid te sale que el dibujo tiene que tener pocos jugadores en la zona ancha, los mínimos para garantizar equilibrio, y muchos en ataque. El fichaje de Xabi, jugador notable por otro lado, condiciona a jugar con una referencia, justo lo que el Madrid no tiene ya que Van the Man tiene las maletas preparadas.
Lass le quitaba protagonismo a Xabi. No se limita a recuperar y soltar sino que roba y juega, marca el ritmo, utiliza las mismas líneas de pase que el tolosarra, y eso le oscure. Cuando juegan entre ellos, pase horizontal para hacer del Madrid un equipo lento y previsible, es la consecuencia de jugar en línea sin batir líneas de pase. Cuando aparece Xabi tras Lass, el adversario se ha replegado y no queda otra que arriesgar para perder o jugar sencillo para intentar mejorar el ritmo de circulación. Cuando Lass aparece antes que Xabi, el Madrid va directo, mejora la transición pero aumentan las pérdidas a la vez que Xabi desaparece, ni la toca. Lo malo para el Madrid es que esto ocurre la mayoría de las veces por el simple hecho de que Lass recupera más que Xabi siendo la recuperación algo vinculante con el inicio del juego ofensivo del Madrid.
¿De qué juegas Lass?
Pellegrini ha aplicado el antídoto. Lass como falso interior diestro, en ataque Xabi Alonso como único vértice, el francñes lo más alejado posible, con la sensación de vivir en la cueva, escondido de la pelota para un equipo que ha entregado el juego a Xabi con la premisa de que tenga las vías de seguridad, diagonal corta y larga, despejadas. Lo grave del asunto es que Xabi no tiene diagonal por derecha, ni corta ni larga, sino apertura a Ramos, por izquierda, Marcelo busca más la posición del ‘9’ que la amplitud y al final sólo queda Kaka’ entrelíneas. Cuando el equipo ataca, Lass vive para hacerle la cobertura a Serio Ramos, para hacer la vigilancia al jugador transición del equipo adversario pero ni aparece en ataque, no aporta y cuando menos participa más falla, ya que el francés es un jugador de ritmo y continuidad. Este detalle es grave por lo que condiciona el futuro aunque será menor mientras el equipo gane. Sea como fuere, aspectos del juego como estos hacen que las diferencias entre Madrid y Barça estén muy marcadas.
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