Modelos de gestión globales, proyectos deportivos antitéticos con un objetivo común: ganar para ser recordados. Ser leyenda, marcar tendencia y ser referencia en el fútbol mundial son algunos de los lazos vinculantes de los dos equipos, junto con el Manchester United, que mayor volumen de negocio gestionan. Es el clásico por excelencia del fútbol, en la última década el fútbol ha cambiado, la industria del fútbol ha marcado diferencias entre los clubes globales y los locales según sea su mercado. La Premier como marca ha dejado atrás al resto de ligas, y el Madrid y el Barça han sacado ventaja a todos sus competidores. El reflejo continuo de la rivalidad les ha llevado a ser líderes en ingresos, acaparan todos los ídolos futbolísticos del momento y sus seguidores son consumidores potenciales en todo el planeta.
Primer asalto de un choque de trenes. Los noventa minutos marcarán trayectorias, generarán influencia en el liderazgo del mercado. Nunca queda impune un mal partido, desde el punto de vista psicológico, el partido es el escenario ideal de los blancos para reivindicarse, aunque en el aficionado madridista exista el temor a una mala noche. Este Barça intimida más que cualquier otro de la historia.
Pellegrini es cuestionado, sus decisiones no gustan y los aficionados merengues muestran su descontento cada vez que tienen oportunidad. Se juega en el Camp Nou y ahí, el Madrid nunca es favorito. La grada del Estadi se vuelve pasional al son de Guardiola; en el clásico nunca han fallado pero el noi de Santpedor les ha dado jerarquía. El equipo, autosuficiente con su fútbol, busca el apoyo de la afición; todos son un clan, sensación lejana a la vivida en el Bernabéu donde todo son dudas y temores. El inocente Zurich provocó que muchos se fueran hastiados antes de tiempo y que los que se quedaran sintieran el miedo escénico.
Grandes jugadores, equipos con recorrido, juventud en ambas filas. El Madrid necesita credibilidad, acusa la comparación con el Barça de Guardiola. Lo han tenido todo, el Mundial de Clubes o Toyota Cup, según quien sea el lector, servirá para cerrar el mejor año de la historia de un club de fútbol en caso de victoria, seis de seis, llevando a la práctica todos los ítems de la teoría del fútbol espectáculo. El Madrid quiere eso, necesita tiempo de cocción, van demasiado deprisa, se puede decir que las famosas urgencias históricas de Menotti han cogido el puente aéreo.
Modelo de juego, elección del sistema
Juego de toque, fútbol de elaboración y velocidad en la circulación, son algunas de las líneas maestras básicas para determinar como uno y otro quieren llegar a la victoria. El Barça es fiel al 1-4-3-3, nunca cambia porque el sistema es incuestionable. Contra el Inter, Guardiola en banda derecha como posición de partida, el objetivo era arrastrar a Chivu, dibujar el 1-4-4-2 dejando el carril diestro a Dani Alves. Lo que se podía entender como cambio de sistema no fue más que una variante. El Barça para ganar al Inter utilizó los registros del Madrid, nadie lo criticó, el resultado fue diferente porque el concepto es diferente y el estilo está definido y todos juegan, independientemente de las variantes, en función del modelo de juego y no del sistema.
No existen diferencias, Iniesta o Higuain en la diestra, buscando entrelíneas o finalización para dejar el carril a Dani Alves o Sergio Ramos. En el Barça es una solución, en el Madrid un problema pero a nivel táctico es semejante. Para Guardiola es una variante, para Pellegrini una rutina. La riqueza táctica de Guardiola viene determinada por la de un equipo lleno de canteranos que dominan el concepto y la filosofía; la rigidez de Pellegrini es consecuencia de un equipo cogido por alfileres, el ingeniero necesita tiempo, automatismos. Jugar de memoria hace que el fútbol sea fluido, eléctrico e intensivo. Ese es el Barça de Guardiola. Jugar en función de la inspiración provoca trompicones, altibajos, dudas y partidos cambiantes. Ese es el Madrid de Pellegrini.
Ritmo e intensidad, velocidad en las transiciones
Olvídense de nombres, los futbolistas son consecuencia de la propuesta. A día de hoy, Barça y Madrid están igualados en calidad individual. Tiene recursos y pegada, calidad diferencial para reducir una victoria a la magia de una combinación. En 90’ puede pasar de todo, este es el tópico, pero no deja de ser cierto que el partido estará marcado por la intensidad y el ritmo de juego. Jugar en dos toques, hacer rápidas transiciones y no perder el balón en la fase de elaboración serán algunas de las claves para la victoria azulgrana. Existe mucha diferencia en ritmo de juego entre ambos equipos, más que fijarse en individualidades o pequeños detalles, se puede asegurar que el objetivo primario para uno u otro equipo será controlar el ritmo de juego. Buscar el jugador entrelíneas a la espalda de Xabi Alonso, castigar al Madrid con situaciones de 2x1 en banda ya que sus interiores no ayudan a los laterales, y hacer de la presión tras pérdida el argumento para que el Madrid no encuentre salida en un Camp Nou que ruge cada vez que el equipo recupera tras presionar. Así será el Barça.
El Madrid necesita un partido más trabado, romper el ritmo del Barça para jugar a impulsos y ejercer la contundencia de su pegada. Quitarle el balón al Barça siempre será mejor plan para el Madrid que esperar atrás y buscar la contra ya que a diferencia de otros años, el Madrid es un equipo de peloteros que sin balón pierden capacidad por mucho que el equipo encaje poco. Tener el balón, hacer falta tras pérdida para que el equipo se ordene por detrás del balón, intimidar con la contra pero desgastar al Barça haciendo inútil la presión en primera línea. Así será el Madrid.
Defensa – Ataque, unidos para siempre.
Separar líneas es hablar de otro fútbol. Un equipo ganador está compuesto por once jugadores que defienden y atacan. El fútbol de las individualidades sirve para ganar batallas pero no la guerra. Así le fue a Cristiano en el United, lo metieron de ‘9’, le aislaron y le liberaron en defensa, y al equipo le faltó un punto de competitividad para ganar por algo más que el gol partita tradicional del United 08/09. En el Madrid de Ronaldo ocurrió lo mismo, le entregaron el equipo y el Madrid dejó de ganar. Tanto le dieron, era buenísimo, que el Madrid se quedó vacío, sin estilo ni modelo, ganar con Casillas y Ronaldo ha traído, años después, una confusión que perdura sobre cómo debería jugar el Madrid.
El Madrid no encaja demasiado aunque en los partidos grandes, Sevilla y Milan, ha hecho aguas. El Barça domina pero la ansiedad de no abrir la lata le puede y llega el momento del salvador Valdés. Si todo va bien, el Barça es sólido atrás, ya que la gran mayoría de los goles encajados son en minutos de la basura. El Madrid tiene problemas en el lateral, derecho e izquierdo, también en la cantidad de jugadores que se quedan colgados cuando el equipo pierde la pelota. Robar y salir, presionar en primera línea, virtudes que tienen que ver con la manera de atacar. El Madrid recupera más atrás, eso le obliga a jugar en estático en muchas ocasiones aunque a diferencia del Barça, si el Madrid roba la pelota cuando el adversario se está desplegando en ataque es letal. No duda, tiene verticalidad e instinto asesino.
Bandas cruzadas
En la izquierda estará Arbeloa, puede que Marcelo por delante. Si el brasileño deja su lugar a un crack, este sufrirá en el trabajo defensivo ya que para frenar a Alves es necesario tener calidad defensiva. Contra el Inter, Iniesta arrastró a Chivu, dejó el carril a Alves y esté llegó para asistir a Pedro en el segundo. Motta, como habíamos anticipado, no era el adecuado. El Madrid no tiene especialistas para frenar el poderío en banda diestra del Barça. El espejo del Sevilla de Jiménez es un lugar donde debe mirar Guardiola para plantear, también el Madrid para corregir. Navas fue y volvió, hizo lo que quiso. Marcelo al paredón, su calidad defensiva es cuestionable pero bien es cierto que el Madrid no debe buscar soluciones individuales sino automatismos colectivos. En la diestra del Madrid la soledad de Sergio Ramos más ayudas de Lass Diarra. Veremos cuál es la elección de Guardiola, Iniesta en derecha y Henry en la izquierda con Zlatan arriba, puede ser una solución mixta aunque el partido contra el Inter ha dejado la sensación de que cualquiera está preparado.
Henry o Ibrahimovic, vuelve el Barça
Contra el Inter, el Barça volvió a ser feroz en la presión. Las notas no destacaron al francés Henry, pasó desapercibido o se tiró de tópico. Mejor Henry en la izquierda, haciendo la diagonal. Así jugaba en el Arsenal, era el ‘9’ de Wenger en su última etapa pero buscaba la izquierda para el desmarque y enseñar las virtudes de su fútbol. Contra el Inter, presiono como lo hacia el león indomable, estuvo participativo y se ofreció de espaldas, no salió en los highlights pero asistió en el primero a Piqué y tiró un demarque al primer palo en el segundo que sirvió para dejar vía libre a Pedro, un movimiento sin balón de alta escuela. No se trata de generar debate pero Henry sigue aportando en la sombra.
¿Higuain al banquillo?
Casillas en portería, defensa de cuatro con Ramos – Pepe – Albiol – Arbeloa. Por delante doble pivote con Lass y Xabi Alonso. Quedan cuatro plazas para otros tantos cracks. Benzema, Higuain, Kaka’ y Cristiano Ronaldo. ¿Quién juega en la izquierda? ¿Quién tapa al ‘2’ azulgrana? Ninguno de los citados tiene calidad ni disciplina defensiva. Son amantes del balón, cuando su equipo no tiene la posesión tienden a dispersarse. Existen dudas, jerarquía o planteamiento para configurar la alineación. Marcelo puede tener su opción.
El proyecto Florentino
El impacto Ibrahimovic
Análisis Real Madrid - Barça, por Marcos López
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