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Artículos - diciembre 2009

# martes, 29 de diciembre de 2009 9:27

2010, el año cero

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Visualizar el futuro significa analizar el presente desde una perspectiva cognitiva, también atreverse porque acertar pertenece al mundo de las ideas.  Se termina el año de la dictadura azulgrana con un brindis majestuoso por la excelencia de un equipo que lleva décadas persiguiendo un  ideal de belleza imposible. Queda Barça, un club que vuela cuando consigue la pócima mágica: autoestima elevada con calidad diferencial y sed de victoria siendo en primer lugar profesionales y en segundo futbolistas.

La liga no tiene color azulgrana por más que sean líderes y marquen la pauta. Lo sospechaba al inicio del campeonato y lo siento a día de hoy. El Barça, de plantilla corta, afronta un calendario sin respiro; sólo quedar eliminado en algo le servirá para coger aire y renovar la dureza de la crítica en la derrota. La Copa de África dejará tocada la zona ancha, la del fútbol y el equilibrio, así como la rotación. Milito puede y debe ser importante, aunque por más títulos que gane el Barça nadie debe olvidarse que Márquez lleva missing desde abril.  Puyol recuerda al galáctico en el corte y la disputa que firmó una renovación con Gaspart que casi deja temblando a Laporta cuando llegó pidiendo a los jugadores renegociar sus fichas.

El Madrid, mejor de visitante que de local, ha pasado batallas definitorias a domicilio sin perder comba y sin entregar el adverage con el conquistador Barça de Guardiola.  En enero no tiene Copa, un partido por semana para un equipo que sufre siempre después de jugar Champions o Copa. La competición entre semana, ciclo corto o largo, le penaliza. Las secuelas vienen por la necesidad de tiempo para recuperarse de la intensidad y el desgaste físico. El Madrid sufre, suben las revoluciones. Sobrevive, unas veces sí  y otras no, pero la pájara le llega el día después. Sin Copa  no tendrá ese problema a corto plazo, es candidato a sumar de tres en tres, y principal favorito para ganar la liga.

El castigo de la Champions es inverso en el Barça. Los tropiezos llegan antes de la cita con la élite.  Eso habla de un equipo preparado en lo físico y en lo emocional, no celebrar los partidos como finales, ganar no significa nada más que progresar. El fin último es el día a día, el segundo hacer leyenda.  Dejarse puntos en liga antes de la Champions significa problemas de atención; a nivel mental el Barça tiene en la Champions su objetivo. Muchos canteranos, nunca un ejército de mercenarios, la ilusión de ganar una Champions en el Bernabéu es la inercia del Barça de las seis copas.  Están a seis partidos, tres de ellos en el Camp Nou, y el primer rival, el Sttutgart, no parece ser un ogro insalvable. Los equipos cuando pierden ambición no caen en picado, las tardes de gloria pasan de ser habituales a esporádicas, los jugadores empiezan a seleccionar los días de chaqué y los días de expediente.

Con el Barça candidato a repetir Champions toca justificar porque el Madrid sí para la Liga y no para la Champions. Nadie la ha ganado con un equipo nuevo, los jugadores del Madrid han provocado dudas cuando han competido contra los grandes, también hay un detalle, la lesión de Pepe; el año pasado la sanción a Pepe les dejó sin posibilidades en la liga, este año, con un equipo reforzado, la pegada y la calidad individual será suficiente para sumar de tres en tres en liga, pero de una complejidad máxima achicar con rivales como Drogba, Gomis, Rooney, Ibrahimovich o Eto’o. La élite les queda a un paso pero ese paso suele ser un abismo.   

Madrid y Barça, dos grandes enfrentados, dos equipos de ensueño con mucho que ganar y bastante que perder. Al Barça le permitirán la derrota, el Madrid ambiciona títulos y gloria. Dicen que la cuenta atrás ha empezado, la presión de la derrota será un obstáculo para los de Pellegrini, saben que no luchan para ganar sino para acabar con un equipo que ya es leyenda. El desafío continúa…

# martes, 22 de diciembre de 2009 8:54

Robinho, el eslabón perdido

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Robinho

Dicen que está descartado. La caída de Hughes le deja sin coartada. La victoria del City nada cambió, la suerte del galés estaba echada, el desenlace del caso Robinho llegaba a su fin. El Barça, con todo pactado con el brasileño, no dió opción ninguna a los ejecutivos de los skyblues; la operación se cerraba con una cesión por seis meses con opción de compra a final de temporada. Por aquel entonces Henry no funcionaba, incluso era sospechoso de dosificarse para la decisiva repesca del Mundial. El Barça estaba atascado, había perdido chispa, no la ha recuperado, el equipo es mucho más sólido que el de la 08/09 pero ha cambiado pegada por fortaleza. Messi volvía triste cada vez que se encontraba con Maradona, el equipo necesitaba uno contra uno, desequilibrio y juego por bandas.
 
Las posiciones a reforzar eran dos, una la del mediocentro, otra la del extremo izquierda. La prioridad era el gol, la velocidad arriba. En la zona ancha, Mascherano es imposible ahora, quién sabe lo que ocurrirá en verano tras negarse el jefecito a renovar una y mil veces. Guardiola prefiere esperar, tirar de Márquez o Piqué, apostar por darle minutos a Milito y aprovechar al máximo a Chygrinskiy hasta que vuelva la Champions. En caso extremo, Oriol Romeu, un canterano que dará que hablar.
 
Resuelta esta posición, queda un '11'. El problema más significativo es el económico. El Barça no puede permitirse 30 millones más de inversión en futbolistas durante esta temporada. Se busca la opción de la cesión más opción de compra. Encontrar en ese perfil calidad diferencial es complejo. Había que encontrar al futbolista deprimido, necesitado de relevancia y aburrido en un fútbol que no fuese el suyo. había que buscar un perfil de jugador como aquel de Laudrup en la Juventus. El primer nombre fue definitivo, Robinho. Su agente se moría por cerrar la operación, el de las capuchas vio el cielo abierto tras el engaño al que fue sometido por Wagner Ribeiro para terminar con sus huesos en el City. Todo por un puñado de petrodólares. Su fútbol fue a menos, dejó de jugar la Champions y el público se olvidó de él.
 
El acuerdo era un hecho. Cobraría lo mismo que Iniesta, con pluses por objetivos individuales y colectivos que ascenderían su ficha al primer escalón. Pactado el precio de la cesión, y el contrato para los próximos cuatro años. Jugador de pasado madridista, relacionado con Rosell, Laporta lo convirtió en prioridad. Guardiola lo quiso fichar nada más llegar. Era imposible, jugaba en el Madrid.
 
Quedaba convencer al City, los skyblues dieron un primer 'sí' condicionado. Si todo seguía como transcurría, el jugador salía en el mercado invernal. Ahí llegó la publicación futbolitis. Estaba consumado, así lo informamos. Todos lucharon por dejar correr el tiempo y no hacer nada de ruido. El Barça sufría en Champions, Robinho no competía ni en los entrenamientos; en caso de ir mal la temporada Laporta tenía una cortina de humo tipo Henry. Todos ganaban porque Guardiola tendría el Romario de Cruyff, ese jugador para poner las pilas a las vacas sagradas. El City se quitaba un lastre en caso de ganar con Hughes al frente.
 
Todo cambió hace dos semanas, me preguntaron por jugadores para el Barça en la posición del '11'. ¿No está hecho lo de Robinho? Sí, me contestaron, pero por si acaso. Algo olía mal, algo se había torcido. No pregunté más, no me interesaba, no vivo para dar noticias sino para analizar fútbol. Les cuento cual fue mi respuesta para esa posición, el número uno es Luís Suárez, puede jugar en las tres posiciones del ataque. La segunda opción como '11', sería Douglas Costa. Menos polivalencia pero más desequilibrio. Estos son inalcanzables en lo económico salvo que Laporta haga magia. Una opción interesante del perfil Robinho podría ser  Danny (Zénit) con cesión más opción de compra. Lo lleva Mendes, un amigo en Can Barça, dije un par de nombres más pero estos para otro día.
Esperemos acontecimientos.

# domingo, 20 de diciembre de 2009 0:15

Guardiola, simplemente Guardiola

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Guardiola, líder del Barça, sincero y ganador. No buscaba ganar un partido ni dos, ni tres; buscaba ser leyenda, hacer un equipo que situase al Barça, de una vez por todas, en el panorama mundial. Sólo quien paso de recogepelotas a ídolo sabe que las urgencias históricas no se curaban con una Champions, ni con dos ni con tres; el Barça necesitaba ser único y diferente, ganador inconfundible, ejemplo a imitar. El camino hacia la gloria que hoy hace un punto y seguido  no es mérito exclusivo de Guardiola ni de Laporta, tampoco demérito del último que de un tiempo a esta parte  bien poco ha hecho para hacer que los culés, repartidos por todo el planeta, se sintieran orgullosos.

Vayamos al origen, Guardiola hereda toda la columna vertebral, a un número uno como Messi junto a la magia del humilde Iniesta, al mejor Xavi y al experto Valdés, de rebote al indomable Eto'o; estaban confundidos, desorientados. Faltaba un líder, Laporta se evaporó, Rijkaard no estaba. Llego Guardiola  para hacer limpia con el poder establecido. Destrozó la jerarquía, el no iba a ser un entrenador sino el jefe. Ser el primero en escenificar todo lo que podía dar Guardiola me permite escribir estas líneas. Sé que nunca se entenderá como una crítica, Guardiola le ha dado al Barça lo que le faltaba, magia. Será un equipo para el recuerdo, un himno al fútbol, un año marcado por los títulos y las batallas, ganador de todas las maneras. La armonía era perfecta, el equilibrio venía dado por la filosofía, el carácter ganador importado por una pasión: la de Guardiola.

Nunca Cruyff hubiese podido ganar los seis títulos, tampoco Rijkaard ni Van Gaal o Robson que ganaron tres. El fútbol como la vida es un proceso, el club de aquella no estaba preparado. Ni sus gentes, ni el famoso entorno. Guardiola se encontró con una filosofía histórica que ya había mamado como futbolista, Cruyff aguantó tiempos difíciles para escribir doctrina con letras de sangre y oro. Quién sabe que hubiese ocurrido si Nuñez le hubiese destituido antes de esa final de Copa contra el Madrid. Cruyff hizo lo imposible, hacer al Barça ganador. Un equipo con miedo al abismo, lleno de confusiones; con Cruyff ganaban tanto como perdían pero rompieron barreras. Confió en los canteranos cuando antes de su llegada había un solar aunque el denostado Van Gaal fue el ejecutor dejando a Puyol, Xavi, y Valdés como herencia. No confió en más porque no los había, la Masía tardó demasiado en ser una fábrica, un rodillo inigualable de talento. Con Robson, los canteranos quedaron atrás pero el público se dió cuenta que un equipo ganador necesita números uno, más si se juega sin red, al ataque sólo ganas cuando tienes a los mejores y estos corren como demonios.

Llegó Gaspart, para olvidar, su único acierto es que propició que Laporta, Jan de aquella, llegara al poder. De más a menos pero este club no deberia olvidar el impacto Laporta. No podía haber sido de otra manera, Nuñez fue el que puso la primera piedra, el club pasó del escándalo al señorio, marcó la línea de lo que debe ser un presidente, sin política ni propaganda. Laporta llegó de rebote, el candidato del elefant era Godall. Su presidencia vino con una mentira, la de Beckham, pero fue líder, imagen y determinación. Bassat, un número uno, era correcto, Laporta era transgresor, estaba rodeado de los mejores, un equipo que terminó destrozando porque Laporta es ego con una sólo injerencia, Cruyff. Se irá como mejor presidente de la historia del barcelonismo. Lo merece aunque luche por desmitificarse cada día. Se fueron Rosell, Ingla y Soriano, y unos cuantos más. En menos de seis años se cargó tres juntas. Hizo un equipo ganador, lo destrozó porque la noche les hizo perder el sentido para vergüenza del barcelonismo. Tenían un equipo para hacer leyenda, por primera vez en la historia el Barça tenía ídolos y sucesores. Equipo para ganar durante más de un lustro, con el Madrid confundido y el Milan, el otro gran referente, perdido en la desidia.

Regalaron una y dos ligas, el mérito del Madrid indiscutible, no tiene perdón ese equipo de Rijkaard. Fueron ganadores, pusieron los automatismos y los registros del Barça actual. Sin el equipo de Rijkaard, Guardiola no hubiese sido capaz.. Empezar de cero lleva  mucho tiempo y unas dudas que hubiesen matado al inexperto, aquel que no ganó las elecciones porque los fichajes de Guardiola llenaban menos al barcelonismo que Beckham. El Barça del ochenta, con Menotti, el primero que conocí, era más que un club. Era un niño, no entendía nada, poco a poco me fueron contando: era política, el Barça era una manera de revelarse contra el poder establecido. Hoy en día el Barça es más que un club. El mejor equipo de la historia del fútbol a una temporada, todo ello con una filosofía inigualable, todos han puesto de su parte, ninguno ha mirado ni la historia ni la política. Lo dijo Bernabéu, 'si los catalanes -por el Barça- se unieran, sería imparables'. Todos menos uno, Laporta, que distorsiona con la política. Este Barça lo ha parido él, pero sigue pensando que el Barça debe ser política y después lo demás. Después de muchos hombres buenos, Guardiola  ha rematado la faena. Acabará siendo el presidente del mejor equipo de la historia.Talento aplicado al esfuerzo, un número uno, sin los otros nada hubiese sido posible. Todos ellos han hecho del Barça, ahora si, más que un club de fútbol. 

Pasión Guardiola, por Marcos López (20-Mayo-08, antes de arrancar su era. Publicado en el libro: Futbolitis, fútbol en estado puro)

# jueves, 17 de diciembre de 2009 0:38

La Copa, tocada y hundida

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Doble partido, calendario cargado y escasa capacidad de recuperación para los jugadores. Los entrenadores de los grandes aplican rotaciones y juegan con aquellos que tienen el rol banquillo y grada.  El fútbol  es pasión, la gestión de las sensaciones y lo impredecible del resultado son los puntos fuertes  universales de un fútbol de nueva generación que tiene mucho que ver con la industria del ocio.  La pasada semana se jugaron los partidos de vuelta,  recudir la sorpresa, evitar la muerte súbita genera monotonía y tedio en las eliminatorias, la expectación se reduce y la atención en la competición no puede ser otra que la de una película de serie B.  Las Superproducciones son exclusivas de la Champions.

Jugaban la Cultural y el Barça, partido resuelto en la ida, televisado en abierto por LaSexta, se esperaba una floja entrada en el Camp Nou, una audiencia limitada por el resultado de la ida. Al final, unos cuantos millones de espectadores vieron el partido, el Madrid y el Barça siempre venden, el resultado es el ingrediente que fideliza, que enamora al aficionado. Estos números parecen darle la razón a los que apuestan por este sistema de competición.  Nada más lejos de la realidad, en el otro partido, el de la no remontada, el Madrid confundido por la ansiedad y la falta de recursos parecía un inexperto en manos de un Alcorcón que demostraba experiencia, modelo de juego y argumentos para pasar ronda.  Un grande menos,  el ideal del sistema es que los grandes lleguen a las rondas finales. Entran tarde y no llega casi ninguno, algo falla.

El sistema atenta contra el espectador. Los organizadores deberían luchar por evitar partidos intranscendentes,  aquellos que suturan al espectador reduciendo su ansiedad por  consumir fútbol.  Los excesos siempre son nocivos.  Alimentar el éxito o el fracaso, el todo o nada en tiempo reducido hace subir los decibelios, eliminatorias a un partido hacen que todo se reduzca a 90’, el fútbol son detalles y el fracaso está a la vuelta de la esquina. Además, el ‘grande’ siempre tendrá excusa, no como ahora que el Madrid, por citar uno, no sabe donde meterse ante la incapacidad tan manifiesta mostrada contra un Segunda B  en  200’ de juego real con descuento incluido.

Partido único, competición corta, limitar el tiempo de competición es básico para aumentar el seguimiento. Lo ideal es la Navidad, jugar las rondas finales desde que acaba la primera fase de Champions hasta el dia de Reyes sería una manera de relanzar mediáticamente la competición.  Nada mejor que una final  para finalizar las vacaciones escolares para asegurar potenciales clientes en las futuras generaciones. A lo sumo significa parar la liga dos jornadas actuales, quitar la última de diciembre y la primera de agosto. Empezar el campeonato antes, como en Inglaterra o Francia, es la solución si no se quieren utilizar los miércoles, deficitarios e impopulares, para recuperar fechas.  En cuatro semanas, la Copa jugada, con cuadro competitivo tipo tenis para evitar confusión y pausas por sorteo.  Todo previsto para jugar dos o tres partidos por semana en caso de desempate.

El partido con sede a sorteo, cuenta de resultados compartida. Gastos e ingresos, todo dividido entre dos. Por mucho que se haya llenado el campo del Alcorcón o el de la Cultural, nada mejor para ellos que jugar a partido único en el Bernabéu o Camp Nou y compartir beneficios por entradas y derechos televisivos.  En caso de empate, partido en el estadio del que actuó como visitante.

El premio tiene que ser mayúsculo. Ganar significa reconocimiento, ingresos económicos y reparto de dividendos entre los aficionados.  El reconocimiento del ganador de la competición del frío viene dada por el éxito y por la cantidad de miles de espectadores, nacionales y mundiales, dispuestos a presenciar una final de Copa a las cinco de la tarde en un día festivo sin poca competencia en audiencia.  Un ejemplo es el Torneo de Navidad del Madrid de basket, muchos fueron los niños que se hicieron de ese equipo por la presencia del equipo en días tan significativos. Una cita ineludible durante las navidades.  España es un país de distancia corta, la competición asegura aviones privados para que los futbolistas puedan disfrutar con los suyos de fechas tan significativas. 

Los ingresos económicos viene derivados por competir y por triunfar. El premio gordo es el pase directo a la Champions, una plaza para el ganador de la  Copa del Rey, o la competición de la Navidad. Entrar en la Champions significa dividendos mayúsculos, cuota mediática y presencia en la élite. Un cheque al portador para  fichar y subir escalones de nivel, la resultante final es la liga ya que la disminución de cuatro a tres aumenta los decibelios de la competición hasta niveles de drama. Crisis continuas y grandes en peligro al mínimo despiste.

El reparto de dividendos con los aficionados viene dado por que ganar la Copa es el salvoconducto para jugar la Supercopa de España, a partido único que sirve para dar el banderazo de salida a las competiciones en España,  y para participar en la Champions, o sea para ver a los mejores equipos de Europa en el estadio. Control sobre el coste de las entradas, obligación de entrada libre al socio sin mayor cargo serían medidas de respeto y reconocimiento que el socio, por más que no sea accionista, es la representación del sentimiento, en el éxito y el fracaso, fidelizar siempre es más importante que recaudar en una estrategia a largo plazo.

Falta vender la competición, enlatar un producto diferente, único, una “final four” desde octavos por sedes sería una representación de que el fútbol es civismo, alejar a los ultras es tan necesario como maravillosos son los partidos donde hay hermanamiento de aficiones.   Pulir detalles para generar que el fútbol no sea Liga y Champions, que el aficionado viva enganchado por un fútbol con cuatro competiciones, Supercopa, Champions, Copa del Rey y Liga cada cual con su particularidad, su momento y su carisma. La Copa del Rey necesita salir del pozo, resetear la competición y atraer a las masas, aprovechar  la Navidad es una oportunidad, darle galones y repercusión al ganador es tan obligado como que no haya segundas oportunidades, si pierdes te vuelvas a casa por Navidad…

# miércoles, 16 de diciembre de 2009 12:00

XII Gala de la Solidaridad

La educación en valores marca diferencias entre las personas. La formación integral de la persona debería ser una prioridad para cualquier educador. Unos padres focalizan la atención en lo académico, otros en lo deportivo, pocos miran el desarrollo de la persona. La sociedad vive tan deprisa que no se detiene a pensar en si formamos buenas personas, gente para hacer un mundo mejor, adultos del futuro capaces de sobrevivir al capitalismo sin perderse la sonrisa de los otros, sin despreciar la conversación y el debate, la preocupación por la solidaridad y el interes por hacer una sociedad global donde todos puedan elegir su camino.

Los valores forman parte de los intangibles, la Navidad es una exaltación de las sensibilidades y los buenos propósitos. Todos queremos empezar de cero, el día uno refleja una nueva vida, una nueva oportunidad. Sentimiento exagerado, bien es verdad que poco o nada miramos al de al lado, que África queda demasiado lejos y que reducimos a lo material buena parte del tesoro de la felicidad, pero no por ello somos culpables. Vivir es equivocarse, olvidarse de los propósitos no demuestra más que lagunas en el aprendizaje, demasiado empeño en sacar buenas notas porque a nadie le importó nunca demasiado si fuimos leales a nuestro compañero o estuvimos ahí cuando alguien nos necesitó. Responsabilidad, compromiso, esfuerzo: la combinación de las tres hace magia, creer y luchar para romper fronteras. Si todos pusiéramos un poco de nuestra parte, el mundo sería más sencillo, un ejercicio de humanidad.

Esta Navidad hay eventos por todos los lados, ayudar no cuesta demasiado. Unas veces esfuerzo, otras compromiso y algunas responsabilidad, en todos los casos, ser persona significa preocuparse por aquellos que viven en desventaja, aquellos que nacen condenados, aquellos a los que la vida, merecida o inmerecidamente, les ha condenado sin tener una segunda o tercera oportunidad.

Dentro de los actos a los que asistiré para ayudar, está uno especial, diferente. Será al lado de mi casa, donde empecé mi carrera como entrenador, en los vestuarios donde fui más educador que cualquier otra cosa en el mágico Vallobín, un equipo que ayudé a fundar junto algunos hombres buenos. Eso ha quedado en el olvido, algunos hombres malos se preocuparon de olvidarse del pasado. Ese polideportivo es parte de ese baúl de recuerdos que nunca se olvidan. Ahora vuelvo para ayudar, el objetivo darle un impulso a los recursos de los comedores sociales, a la gente de nuestra ciudad, Oviedo. Allí, en el polideportivo de Vallobín, habrá eventos deportivos de continuo, un esfuerzo de todos los deportistas. Entre los eventos, un partido entre periodistas y deportistas de élite. Allí estarán Fernando Alonso, Samuel Sánchez, David Villa, Juanín Mata y muchos más; también estará un servidor para aportar mi granito de arena.

Puede ser un buen momento para encontrarse con aquellos que forman la familia futbolitis, aquellos que siempre han estado ahí en la sombra, empujando para que Marcos López siguiera remando con fuerza. Espero veros a todos, al acabar el partido nos echamos unas risas y nos tomamos algo.Una buena causa siempre nos hace pasar un examen, no habrá nota pero en el juego estará nuestro compromiso.

Feliz Navidad a todos, gracias por estar ahí, en futbolitis.


24-12-2009,

12'00 Polideportivo de Vallobín (Oviedo)

 

# miércoles, 16 de diciembre de 2009 0:34

El plan B, Guardiola sigue la estela

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Los adversarios dominan los registros del triplete, abrir la lata no es cosa sencilla, los ecos del triplete sirven para ser el equipo a batir, ganar a los de Pep da caché, sino que se lo pregunten al ‘Chori’ Domínguez, jugador al que muchos han descubierto hace dos días cuando lleva años jugando a un nivel superior.

El equipo ha perdido forma, las individualidades están un paso por debajo, la circulación se encuentra con obstáculos, el dominio no se traduce en explosión. Un año juntos ha generado rutinas, juegan de memoria, entienden a Pep con una mirada, tienen la confianza del ganador, eso hace del Barça un equipo más sólido, ganarles hoy es más complejo que hacerlo la temporada pasada. La lectura negativa es que los rivales esperan y no buscan, la victoria es un objetivo para los últimos diez minutos, antes, lo importante es no salir goleado.

El espectáculo es cosa de dos, cuando hay un equipo que simplemente defiende sin perder el sitio, que espera en 20 metros y que no tiene salida ofensiva, estamos hablando de otra cosa, el espectáculo es acción – reacción. Los partidos se traban, la necesidad de llegar al último tercio con la necesidad de ganar es una constante, el Barça progresa, Guardiola busca soluciones. Las alarmas saltaron en Kazan, oleada tras oleada, el equipo era incapaz de hacer gol.

La ansiedad pudo con los de Pep, en el último cuarto de hora perdieron el sitio, el Rubin tenía el partido donde quería, los de Gazzaev son ganadores ante la desesperación del adversario. Ese día, Valdés y la fortuna salvaron al Barça, había merecido más pero en el último tercio pudieron quedarse fuera de los octavos. Pep Guardiola tomó nota, no perder la posición es básico, no regalar es obligado si quieres salir campeón.

El Barça, tras el partido contra el Rubin, nunca pone en duda el partido. No lo pierde, no entrega la cuchara, el empate nunca es tan mal resultado si se ha vivido para ganar. Faltaba un plan B, un cambio posicional para generar dudas y sorpresa, para confundir al adversario. Guardiola, se define como un ladrón de ideas, toma soluciones del equipo de Rijkaard. Es la de Stanford Brigde, en la noche del teatro de Messi, meter a Ronaldinho por detrás de una línea de tres, cambiar el sistema por el 1-4-2-1-3.

Ese uno fue Messi en Riazor, con el objetivo de vivir en la espalda del doble pivote del adversario. Su espacio, esa burbuja entre medios y centrales, un espacio denominado la jaula por Fabio Capello. De hay sólo salen los mejores. el doble pivote para Busquets y Xavi, siempre escalonados, nunca en línea. Amplitud por bandas, Iniesta en la posición de Ronaldinho o Laudrup para amenazar con el slalom. Pedro en la otra para jugar a centros y remates. Arriba, un nueve, Zlatan, siempre dispuesto para finalizar. El Mundialito empieza en horas, el Barça viaja con ilusión, Guardiola con confianza, ya tiene otra manera para ganar partidos…

# lunes, 14 de diciembre de 2009 0:25

Quique, Guardiola… y otros entrenadores

El fútbol analítico ha pasado a mejor vida. El reflejo del atletismo, recurso estructural por excelencia, ha sucumbido ante la llegada de la revolución metodológica del fútbol. Técnica, táctica, preparación física y psicológica eran las cuatro torres sobre las que cimentar el rendimiento. El entrenamiento integrado, la periodización táctica o el modelo sistémico busca la preparación integral del futbolista cambiando la frase universal del fútbol, se juega como se entrena por el se entrena como se juega.

No es sencillo, requiere creatividad y un dominio total en lectura de partidos. Cada sesión de entrenamiento requiere de una preparación exhaustiva. El fútbol ha dejado de ser sencillo, los llamadas psicológos del fútbol, aquellos cuya mejor virtud es entender al futbolista, están en desuso por su negación para vivir para el fútbol. Partido tras partido son superados, los clubes quieren entrenadores metódicos, con criterios y buenas referencias. Llegar y jugar el partido reducido con los jugadores forma parte de esa virtud de entender al futbolista, tirar de rondo y pachanga tras darle veinte minutitos al preparador físico es dar una exhibición en pocos minutos de considerar el fútbol como un juego de niños.

Las ruedas de prensa son un ejemplo diferencial, hay entrenadores que tienen verbo y ganas de hablar de fútbol, hay otros que no dicen nada. A estos, las masas los idolatran cuando ganan y los ponen tibios cuando pierden. No tienen argumentos ni para uno ni para otro, no dan titulares porque no tienen nada que decir y cuando los dan, poco tienen que ver con fútbol, su ira les juega una mala pasada. No dicen nada porque no viven para el fútbol, hablar de ello les aborrece tanto es un incordio y la excusa es perfecta, no puedo dar pistas al rival. Alucinante. Otros, los enfermos del fútbol, ganan o pierden pero enamoran.

Si te gusta el fútbol, una rueda de prensa es una bendición, hablan de fútbol y explican conceptos, la lógica se impone, sonríen y dan siempre un titular que poco tiene que ver con el tan manido fútbol es fútbol. Vas más allá, observas entrenamientos y analizas que mientras los unos creen que la mejor preparación para un partido es la repetición sistemática de las rutinas, los otros diseñan ejercicios sobre preparación de partido, buscan progresiones en el propio estilo de juego y se dejan la voz pausando y corrigiendo.

El fútbol les fluye, la torpeza de los directivos es tan mayúscula que no incapaces de diferenciar a unos de otros, el resultado manda pero cualquiera que tenga un mínimo de criterio sabe que al enfermo del fútbol hay que arroparlo, darle tiempo y credibilidad con los jugadores, jerarquía y proyecto. Así, sólo con este detalle, tiene futuro y progresión, idea y estilo de juego, la ausencia de profesionalidad no esta permitida, los jugadores pierden la batalla porque cuando toca echar balones fuera quedan retratados. Este tipo de entrenadores dejan un vacio tras ellos. Los acaparan todo, buscan la excelencia y cuando llega su momento, el club entra en la ruina más absoluta.

Uno de estos, Quique Sánchez Flores, uno de los otros Koeman. Pasar del entrenamiento metódico al rondo y la improvisación significó la decadencia absoluta, la ira de los futbolistas y el cambio de sistema con la consiguiente autogestión para ganar la Copa del Rey. Llegó Quique al Atlético, el entrenador perfecto para un club donde la táctica era de palabra y la ausencia de concepto entre los profesionales significaba la necesidad de entrenar como si fuera un equipo de formación.

Será un Dios si consigue equilibrio y rendimiento, reforzarlo en la toma de decisiones es básico y fundamental. El Atlético tendrá un sentido, una idea y un estilo. Toca perfeccionar y darle continuidad al proyecto Quique. El segundo envite vendrá cuando llegue los transgresores, los caprichosos a los que el enfermo del fútbol moleste, aquellos que no quieran presionar y no entiendan el fútbol como algo colectivo.

Ahí, será la hora de la verdad, el momento del club. Guardiola vió como le quitaban de encima a Ronaldinho, Deco y Eto’o. Quique no tendrá esa suerte, las urgencias han provocado su llegada al Atlético de Madrid, perfil alto de entrenador, con verbo y fundamentos, con criterio y experiencia. Responde al perfil entrenador Real Madrid, que no se olviden en el Manzanares que de haber aguantando Abel más que Pellegrini, el entrenador blanco podría ser Quique como la temporada pasada fue Juande Ramos. Quien tiene un entrenador, tiene un tesoro.

Chori DominguezJuega con el ‘10’, mediapunta con rendimiento en banda.  En el Rubín juega por detrás del delantero referencia,  Bukharov, cuando los de Berdiyev juegan fuera de casa en partidos donde defender es lo único.  Como locales, la necesidad de mayores recursos, obliga al viejo zorro Berdiyev a implementar registros y tirar de variantes. Una de ellas da con los huesos del Chori  en la banda, jugando de la misma manera que lo hacía en el Zénit. 

Posición del ‘11’, extremo zurdo jugando a pierna cambiada, la posición Ronaldinho, dentro de un 1-4-3-3. En el Zenit se iba para dentro, Anyukov hacía de carrilero. Era en la diestra porque en la izquierda no jugaba mientras estuviera Arshavin.  En el Rubín es Ansaldi quien le dobla, hacer el slalom tipo Laudrup es una virtud que hace del Chori un jugador espectacular sin dejar de ser  solidario. En el Zenit había problemas de egos, el chori era tan bueno que tenía que soportar las trampas de un equipo hecho a imagen y semejanza de Arshavín.  Advocaat  entregó su alma al ego de Arshavín, ídolo local, jugador mediático y capitán de un equipo que tenía dos mariscales, Tymoschuk y Arshavin.

El Chori sufría, no se adaptó nunca pero nunca dejo indiferente a nadie. Su calidad siempre salió a relucir, cuando salía 20’ rendía, cuando lo hacía el partido completo era el jugador diferencial. El equipo se le escapó de las manos a Advocaat tras la UEFA, Arshavín negoció con el Tottenham su salida, el Barça se metió en el circo, también el Madrid a última hora. Las comisiones, la dificultad para salir hicieron de Arshavín un jugador en rebeldía, pasado de peso y con una desgana alarmante. Fue el verano de 2008, tras la Eurocopa, Arshavin perdió la silueta y olvidó su fútbol, sólo el Chori mantenía el nivel de un equipo que se hundía.

En el Rubin es el crack. Lanzador del balón parado, el jugador talentoso al que se le cuida y protege, es único para Berdiyev, acaba contrato y prefiere la calidad de vida, dar el salto al fútbol latino es su prioridad.  En Rusia, los futbolistas tributan con una retención del 12%, un chollo comparado con las leyes españolas. Le pasó lo mismo a Arshavín, cuando firmo por el Arsenal, hizo gala de todo lo que os contamos aquí en aquel verano, este chico está muy mal asesorado. Se olvidaron de decirle que le retendrían el 48% de lo acordado. 

Tenía ofertas de Italia e Inglaterra,  la cotización del Chori se ha disparado tras jugar contra el Barça y el Inter.  La erótica del fútbol  es sorprendente. El ‘Chori’ lleva años estando ahí, jugando igual o mejor, sin embargo un par de partidos dictan sentencia, todo ello sumado a que acaba contrato hace del Chori un jugador cotizadísimo. Hace cuatro meses nadie sabía que acababa contrato, pocos confiaban en su calidad, de haberlo sabido hubiesen cerrado el contrato seis meses antes de su finalización, como se hace con los buenos, con los indudables.

El Rubín ha terminado la fase de grupos, el Valencia está a la espera de pasar la prueba del Madrid,  todo está acordado, el jugador ha descartado a otros equipos para dar el ‘si quiero’ al Valencia. Os cuento esto antes de que los agentes del jugador se lo hayan comunicado al Valencia. La decisión es de ayer noche, si el Valencia  responde a su palabra, el Chori será nuevo jugador del Valencia. Busca casa, ha sacrificado muchos euros para jugar en España, en el Valencia. Su ficha en el Rubin Kazan era inalcanzable en tiempos de crisis. Todo esto ha quedado en segundo plano, el jugador quiere triunfar, sabe que su perfil encaja en la Argentina del Diego,  el Valencia deberá revisar su orden jerárquico, el Chori viene para marcar de balón parado, para dejar  jugadas para el recuerdo con su irreverente clase, para asistir a Villa o a Mata, para asociarse con Silva

El Valencia ficha calidad y esto siempre es buena noticia, sólo falta encajar la pieza en el puzle de un  equipo que firma mejores registros en el arranque que en las temporadas donde salió campeón. La teoría  argumenta su fichaje, falta por ver cómo se adapta, calidad no le falta.

Os pongo un vídeo de él.

# miércoles, 09 de diciembre de 2009 12:05

El desafío de Kiev

No es una plaza fácil. Se espera la llegada de la nieve, una temperatura gélida pero nada que ver con Kazan. El Rubin tiene rigor táctico, disciplina espartana, busca ganar tras error o pérdida de concentración del adversario; es un ejemplo de equipo ganador por errores no forzados. El Dínamo es diferente, un club histórico, un ganador que está de vuelta. La temporada pasada llegaron a las semis de la UEFA, este año compiten en el grupo de la muerte. Tienen talento y argumentos, una mala noche puede dar con los huesos del Barça en la European League. Guardiola lo intuye, quiere a su equipo enchufado, sabe que el frío y la nieve eran síntomas que desactivaban al Dream Team, que hacían desaparecer a Guardiola y los suyos.  Este detalle hace que Guardiola le haya dado jerarquía al partido un segundo después de ganar en Riazor.

La defensa del juego directo
Primero contra el Athletic, después contra el Depor. Tras saque de portero, prolongación del ‘9’ y gol tras ruptura de segunda línea. El Barça no se ajusta, el despiste de los laterales que no cierran, la escasa intensidad en la disputa y el estatismo de la línea defensiva hacen del  Barça un equipo débil en el juego directo hasta que se demuestre lo contrario. El Dinamo será una prueba para medir la capacidad de corrección y aprendizaje de los de Pep. Todo se articula a partir de Milevskiy. Es la referencia, la prolongación es para Shevchenko. Tienen fútbol y juego por bandas. Ninkovic y Yarmolenko ocupan las bandas. El Dinamo necesita la vuelta de Aliyev, el ‘8’, recuerda a  Zavarov, tiene  llegada y balón parado, su tiro es un misil. Gana partidos, es el socio ideal de Mileskiy, juegan de memoria, uno más uno en este caso suman tres. Todavía no ha vuelto a ser lo que fue antes de su lesión, no está entrando en el once.

Vukojevic, el destructor

Es el ‘5’, es el encargado de unir líneas, de evitar que el Dinamo sea un equipo largo. Hace faltas, evita la contra del adversario, juega siempre con otro mediocentro a su lado, es el encargado de darle libertad. Cuando el Dinamo busca arriesgar, quita al compañero de Vukojevic para meter más juego  y llegada. El carrilero Gusev, Ninkovic y Yarmolenko, tres jugadores para dos puestos. Quien no salga de inicio será un cambio. Un viejo zorro como Gazzaev busca los roles definidos, inventar no está dentro de su libreto.

Shevchenko, en el ocaso

Fue bueno, muy bueno. La sociedad con Kaka’ pasará a la historia, la incorporación de Valdanito Crespo hizo de la sociedad un tridente. Les faltó la suerte del campeón, esa final contra el Liverpool pasará a la historia para los de Rafa Benítez pero dejó sin título al mejor, el AC Milan de Sheva- Crespo con Kaka’ por detrás e Inzaghi como desatascador. El Milan ganó dos años después, no fue lo mismo, ese equipo rossonero ya no era el mejor.

Sheva se ha quedado sin Mundial, su paso por el Chelsea significó su desaparición del escenario futbolístico, su vuelta al Milan fue para olvidar. En el Dinamo le arropan, quiere volver a ser determinante. Busca entenderse con el jefe, Milevskiy, tener la llegada de antaño y la finura en la definición.  No está pero se le espera.

La distracción, elemento clave

El Balón de Oro, FiFA World Player, llega el momento de los títulos individuales. Glamour, galas y muchos argumentos para llenar portadas y minutos sin hablar de fútbol, sin hacer otra cosa que elogiar. No es sencillo salir de esa inercia, a Cannavaro le confundió y ya estaba casi de vuelta. A otros les durmió hasta el punto de cortar de raíz su carrera. En Kiev se juega el primer puesto, ver los cruces de octavos en función de la posición hace que merezca la pena pensar seguir al dedillo el titular de Guardiola: ‘Sólo vale ganar’

# miércoles, 09 de diciembre de 2009 0:05

Artem Milevskiy, el pivot

Mirada desafiante, carácter irascible, el gigante Milevskiy es un gladiador. Juega de referencia,  en la punta del ataque aunque su alma es la de mediocentro. Controla y distribuye, hace jugar al equipo, sin él no hay esperanza ni pegada, todo lo que ocurre en el Valery Lobanovski Stadium pasa por sus botas.  Es un jugador diferente, tope de gama para el fútbol ucraniano. Lleva año y medio haciendo estragos en el fútbol europeo. Perfil Ibrahimovic,  tiene una deuda con el gol, necesita un killer a su lado porque si no el equipo no llega a los números para ser campeón. La balanza talento – gol está desequilibrado, tiene para marcar mucho más, vivir de la asistencia no te exime de ser letal en el área.


El salto a una liga de primer nivel  es requisito imprescindible para medir su valía.  Sabemos que tiene mando y personalidad,  no se esconde, pide la pelota e inicia el juego, protesta a los colegiados y presiona a los asistentes. Se faja con la defensa, soporta que se cuelguen de su espalda, resiste que le agarren la camiseta, que busquen derribarlo o ponerle el brazo encima para impedir su salto. No es sencillo neutralizarle. Sus compañeros lo saben, es el líder por más que Shevchenko haya vuelto, nunca se va del partido. Si alguna vez lo hace será tras una tangana o un cruce dialéctico con los colegiados. Esas situaciones son de máximo riesgo, su carácter irascible le juega  malas pasadas.  

Su virtud, jugar de espaldas. Su calidad diferencial, la visión periférica. Lo ve todo, lo intuye cuando otros lo sospechan, ve las líneas de pase mirando a otro lado. Es un jugador diferente, lo ha demostrado desde el primer día. Lleva el ‘10’, es el capitán. Viene dejando su sello desde las categorías inferiores, hace una dupla con otro gladiador, Aliyev. El número 8, un mediapunta con llegada y último pase, con un látigo en el balón parado. Forman sociedad desde hace años,  fueron la dupla estrella en el Mundial Sub 20 de Holanda, pocos los recuerdan ya que aquel Mundial fue la presentación en sociedad  de Leo Messi.  Un año después fue el máximo goleador del Europeo sub 21 junto con el cazador Huntelaar.


No tiene pies de barro, nunca duda. En el pasado Mundial,Ucrania se jugaba el pase a cuartos con Suiza, el partido estaba en la tanda de penaltis, en el segundo lanzamiento aparecía Milevskiy, se esperaba un lanzamiento a la barra de atrás lleno de potencia y precisión. Era un novato pero el miedo escénico no le venció. Lo tiró a lo Panenka, no era la primera vez;  Zuberbuhler, el meta suizo del Basilea, se quedó helado. En cuartos esperaba Italia, el país hacía a Artem ídolo.  Sheva, como le ocurre a todos los grandes, había fallado el suyo.  Ahora es el líder del Dinamo, llega el Barça, la última oportunidad  para enseñar su fútbol.  No tendrá el Mundial, quedar cuarto significa quedarse sin Champions ni European league, sinónimo esto de caer en el olvido. Guardiola lo sabe, Milevskiy bien vale una marca por delante, provocar un cortocircuito significa contrarrestar al ‘10’ del Dinamo. Evitar el juego directo, la prolongación y la segunda jugada, será básico para un Barça que no busca pasar sino ser primero. Una prueba de fuego, contra el Athletic, también contra el Depor, el Barça encajó de juego directo. Urge mejorar esta faceta, Milevskiy  pondrá a prueba al coloso azulgrana.

# lunes, 07 de diciembre de 2009 0:05

La final del Velodrome

Suena excesivo el titular, de un tiempo a esta parte se viene escuchando que el Madrid lo tiene hecho, el objetivo es evitar la derrota por tres goles de diferencia  contra los marselleses.  Enfoque confuso, la idea tiene que ser ir a ganar, salir a mandar y convencer si es posible. Así se construyen los grandes equipos, buscar ganar tirando de chica es de ganadores cortoplacistas, perdedores de futuro. La primera plaza es importante, ganar obligado, no depender del AC Milan es una ventaja. La iniciativa la tiene el Madrid. Con este escenario, ir a chica, conformarse con sellar el pase, significa seguir alejándose de la filosofía del club. 


Juega con ventaja el Madrid, su posición le da jerarquía. La necesidad de victoria de los de Deschamps  asegura facilidad en la contra. Los de Pellegrini deben tener el control del juego ante la perspectiva de ansiedad y de obligaciones ofensivas que pueden hacer del Olympique un equipo demasiado largo, ya que Deschamps no duda en partir al equipo en dos bloques para tener ida y vuelta.  El espacio entre líneas marcará el partido para el Madrid; si lo tiene, puede verse un buen Madrid. La amplitud es otro problema, si el objetivo es ganar, Sergio Ramos y Arbeloa subirán como de costumbre. Si el objetivo es aguantar el resultado permanecerán anclados. Los laterales, tremendo hándicap, deberían subir menos para llegar más veces. Tener sorpresa, equilibrio ataque defensa así como interiores por delante harán del Madrid un equipo con mayor sentido colectivo.


Recuperar y salir, la virtud marsellesa


El Olympique es un equipo de contra. el mejor contraataque de la Ligue1. Pura estadística de un equipo que ataca por los costados. Tienen velocidad y profundidad. Dos jugadores, Niang y Brandao, representan el estilo del equipo. Ninguno de los dos es un ‘9’, son dos jugadores de segunda línea en el 1-4-2-3-1, falsos extremos en el 1-4-3-3. Niang era el mejor jugando en banda izquierda, haciendo la diagonal y machacando la espalda del lateral. Jugador completo, no se olvidaba de buscar la posición del ‘9’ cuando este abandonaba. Eso fue así hasta que se marchó  Cybril Cissé. Se fue al Sundeland y Niang se quedó sin ese jugador referencia que le permitía llegar por sorpresa. Pasó a ser el ‘9’ y  su rendimiento cayó en picado. Con Brandao ocurre lo mismo, en el Shakthar jugaba en banda izquierda, sus duelos con los laterales memorables. Dani Alves o Belleti sufrieron la pesadilla de Brandao.


El habitual 1-4-2-3-1 o el 1-4-3-3 de arranque


Veremos cómo sale a jugar Deschamps en un equipo de contra, Abriel por derecha, con Brandao por izquierda  y Niang arriba. Sería un 1-4-3-3. Duda el francés, el 1-4-2-3-1 es su sistema más usual.  Puede optar por Morientes como referencia, con Brandao y Niang en los costados y el káiser, Lucho González, por detrás.Esta opción significa dejar fuera a Abriel, el mejor asistente de la Ligue1, improbable ya que Abriel está en un momento dulce de forma. En el doble pivote, Deschamps deberá elegir entre la fuerza descomunal para recuperar  y salir de Mbia o el juego posicional de Cissé. Deschamps tiene la esperanza de poder contar  con Mbia. Lleva dos semanas fuera del equipo, un año irregular, no sale de una para meterse en otra pero le da otro aire al equipo. Un impulso diferente.Uno de los dos será el compañero del indiscutible Cheyrou. Atrás defensa de cuatro. Bonnart, Diawara, Heinze y Taiwo serán los protectores del segundo de Hugo Lloris en la portería de Francia: Steve  Mandanda. Las subidas del nigeriano Taiwo permitirán que Niang o Brandao puedan vivir pensando en el desmarque a la espalda de Sergio Ramos.


No estará Kaka’, el partido debería significar una oportunidad para sellar la clasificación como primero. Las dudas surgen si el Madrid no consigue hacer la diferencia en la primera media hora,  el nivel físico de equipo hace del Madrid un equipo que acusa el paso de los minutos. En lo anímico, ese primer tercio será vital. De empezar ganando el Marsella, el principal enemigo del Madrid será el fantasma de la eliminación. Especular significa equivocarse, esperar es dar la iniciativa, partido de nada o de mucho. En Mónaco, hace mucho, fueron de excursión, estaba todo hecho, fue el principio del fin. Conviene no olvidarse de que esto es la Champions, y ahí, el Madrid todavía no ha dado la talla. Tampoco ha intimidado, el Velodrome puede ser el lugar perfecto para empezar a intimidar. Ya son muchos años sin mandar…

# sábado, 05 de diciembre de 2009 0:05

El factor anímico, la llave del Mundial

Queda mucho, demasiado. Los análisis a largo plazo son pura especulación. Analizar adversarios y cruces es hacer el sudoku mundialista, no tiene sentido. Las selecciones no son clubes, el universo seleccionable hace que todo sea relativo y susceptible de ser diferente dentro de medio año.


Un mes de competición, tres semanas de preparación, una temporada cargada de tensión y disputa; la saturación del calendario hará que los mejores lleguen lastrados, y los peores sean fieras, salvo torpeza mayúscula en la preparación, en lo físico con unas ganas locas por demostrar que bien valen un buen contrato. Es tiempo de Mundial,  tiempo de negocio, un par de goles siendo un desconocido significa un cheque al portador.  Todos van a tope, en Sudáfrica  veremos igualdad, los pequeños tendrán días de concentración, máximo rigor táctico y muchas horas de práctica. Los grandes sumarán entrenamientos de descarga, búsqueda de la chispa y el rechazo a cualquier tarea de entrenamiento relacionada con el volumen y la sobrecarga.  Las selecciones pequeñas estarán pendientes de sumar horas de entrenamiento, las potencias de sumar horas de descanso, este abanico tan amplio da posibilidades a casi todas menos a Nueva Zelanda y Corea del Norte, a un partido.


En Sudáfrica ganará un estilo, una selección capaz de encontrar el nivel de activación correcto, un colectivo con fluidez; la magia o la química es importante en  una competición corta. Muchos partidos en poco tiempo, el desgaste psicológico es determinante.  Jugar finales desde el primer día perjudica a todos, estar en un grupo de la muerte condiciona a todos. El desgaste hace que la tensión suba, la expectativa de éxito o fracaso esté presente en cada mirada,  el agotamiento mental es el peor aliado para ganar. 


Tener rivales asequibles, tener la convicción de que si se hacen las cosas bien significa vivir sin consumo de emociones. El guión es sencillo, llegar al Mundial sin hablar del adversario es tan complejo como sencillo cuando quieres presentar tu candidatura al título. Hablar de tópicos, cualquiera puede ganarte,  significa ser perdedor. Los campeones  siempre buscan  prepararse de la mejor forma, nunca miran al rival. En la preparación no habrá miedos ni temores, toda la atención estará en hacer equipo, optimizar los automatismos y maximizar los estados de ánimo y de forma.


El cruce será complejo, un rival de cuidado que vendrá de dos finales como poco. No hay dudas de que España estará ahí, no se trata de menospreciar al rival, los ganadores no tienen la excusa como aliado, si no estamos es que nunca tuvimos, ni de lejos, opciones de ganar el mundial.  España tendrá una progresión en lo anímico, llegará a los partidos de la muerte sin desgaste psicológico previo, un camino parecido al de Italia en el último Mundial.


En lo futbolístico tiempo habrá. Bielsa asegura agudeza y locura, Suiza siempre compite muy bien y Honduras no será sencilla ni para Chile ni para Suiza. El problema de los hondureños es que no saben que son buenos, tienen fuerza e intensidad. Elegir bien los jugadores, encontrar la sed de victoria y hacer que la fuerza del colectivo haga lucir las individuales debe ser lo único importante para la Roja.  De entrada, el sorteo nos hace jugar con ventaja. Italia, siempre amigos de la suerte, e Inglaterra jugaran para hacerse fuertes cada partido, como nosotros. Estamos en el lote de los que no se pueden quejar. El grupo de la muerte es una etiqueta dudosa. Bien podría ser el grupo D con Alemania, Serbia y Ghana. También el grupo G, con Brasil, Costa de Marfil y Portugal. El calificativo de grupo de la muerte lo llevarán estos últimos, por lo mediático. Dicho esto, el Mundial no existe hasta que pase el día D, la final de la Champions de Madrid.

# viernes, 04 de diciembre de 2009 0:05

Concepto mandar

Existen mil maneras de perder, cientos de pretextos que validan una victoria. Las finales se ganan sí o sí, nadie discute que hay partidos donde la victoria se convierte en lo único. La dimensión del  fracaso o el éxito es superior cuando hablamos de una final de Champions, el contraste son los partidos de liga regular, todo se olvida en pocos días ya que cada tres días se renueva el juicio. Se entrena poco, se juega mucho. El modelo de juego es el libro de ruta para no perderse por el camino. Muchos entrenadores han caído por cambiar de sistema, por perder la personalidad en los días grandes o por generar confusión entre el discurso y la toma de decisiones.


Pellegrini no es un constructor de equipos, en el Villarreal encontró un equipo hecho al que le fueron mejorando la calidad individual en el cambio de piezas. El fútbol es un estado de ánimo como diría Valdano, la ansiedad es algo inherente en el Madrid. Esta provoca el engaño, el Madrid no está a la altura del Barça y si lo está, es un síntoma malísimo para el madridismo. Tras cuatro meses de competición, el proyecto ya ha  alcanzado su punto álgido, todo ello con derrotas contra los buenos, Sevilla, AC Milan y Barça.


Un constructor de equipo sabe que la derrota es necesaria, no derrumbarse al primer envite es básico para salir ganador. Cruyff llegó y jugó con defensa de tres, uno de ellos Aloisio. Perdió mucho, regaló bastante. No renunció nunca a su filosofía. Estuvo cesado, ahora es el entrenador referencia de la filosofía barcelonista. Benítez impuso la defensa y el ataque, la transición, el concepto de equipo de juego táctico y espectáculo de laboratorio. Estuvo cesado, en el descanso de Montjuic, bajo la nieve, resurgió y llevó al Valencia a las cotas más altas de su historia reciente.


El Milan de Sacchi perdió con el Sporting de cantera de Novoa, en el calcio estaba fuera de todo hasta que la chispa arrancó, los conceptos se asimilaron y el equipo se volvió en la exaltación del fútbol colectivo. El Barça de Guardiola necesitó menos pero muchos no se acuerdan de la temporada pasada. Perdió con el Numancia, empató con el Racing y arrancó en la liga mientras en la Champions hacía una fase de grupos que dejaba muchas dudas de madurez. Cayó el triplete, será un equipo inolvidable, tardó menos que los otros porque Guardiola tiró de las bases de Rijkaard como Capello tiró de las bases de Sacchi.


Ejemplos de grandeza, Cruyff, Benítez, Sacchi o Guardiola. Ninguno cambió el estilo ni las formas, sabían cuál era el objetivo y cómo llegar a él.  Demostraron su grandeza en la derrota, demostraron una personalidad arrolladora válida para tener credibilidad en el día a día. Su éxito fue mantener la estructura, la idea y la filosofía cuando no salía nada, cada derrota significaba mayor empeño. Nunca la derrota llevaba a la duda. Los medios les criticaron mucho, alguno tuvo que soportar que lo trataran como si fuera un demente; nadie entendía nada pero ellos eran los únicos que sabían hacia donde iban. Ninguno mostró sorpresa por lo conquistado.


Pellegrini  está lejos, muy lejos de estos en la derrota. La ansiedad le puede, busca justificar, pelear en el debate mediático. Una y otra vez utiliza las ruedas de prensa para confundir, lanza un mensaje que no se cree nadie, hace de los partidos un espejismo ya que lo que ve el chileno es bien diferente a lo ocurrido. En el Camp Nou no quiso la posesión, el equipo no se asoció, no hizo correr al Barça en la transición; contra el Zurich terminó atrás como contra el Racing. El Xerez o el Tenerife, dos recién ascendidos,  le quitaron el balón en el Bernabéu. El Villarreal, con diez, le tuvo contra las cuerdas sin olvidarnos del Sevilla o el Alcorcón que lo ridiculizaron. El equipo nunca manda, no tiene idea ofensiva ni se le supone. Los jugadores ocupan las mismas posiciones, la amplitud es una quimera, el juego de toque ha recibido su último ataque de muerte por Pellegrini. Desde hace un par de partidos ha detectado que Lass le quita protagonismo a Xabi. Uno u otro, el Madrid necesita a los dos porque no ha fichado ningún jugador para poder jugar de pivote en soledad. Pellegrini quita del medio a Lass, lo esconde y le hace pensar en defender cuando su equipo ataca. No la toca. El Madrid juega con diez en ataque. Eso que puede ser válido para ganar partidos es inválido para crear escuela. Es como cuando el Barça fichó a Coco, el italiano, nada tenía que ver con el estilo y el equipo fracasó porque si hablamos del concepto ataque, jugar con Arbeloa en el lateral izquierdo es jugar con nueve. Marcelo suma pérdidas en partidos importantes, ya quedan ocho y con cuidado porque Marcelo te mete en un lío a la que te despistas…


El Madrid gana pero huye del balón, mete uno y se echa atrás. Los automatismos no existen, el  boceto del futuro tampoco. El Madrid podrá ganar, tiene grandes jugadores, pero nunca llegará a fascinar. El peor síntoma es que todos se felicitan de haber parado al Barça. El Madrid perdió como equipo pequeño, uno grande hubiese recuperado y en caso de no contra, hubiese tenido la pelota, hubiese castigado al Barça corriendo detrás del balón, haciendo del Barça un equipo arrinconado contra su portería con el Camp Nou lleno hasta la bandera. En ese caso, perder hubiese sido una consecuencia, un mal menor para sembrar un futuro que hará que el Madrid pueda ganar al Barça pero nunca conseguirá intimidarle, hacerle temblar, hacer que los niños vuelvan a ser del Madrid porque el objetivo del Madrid no es ganar sino mandar, ser la referencia del fútbol mundial.  

# jueves, 03 de diciembre de 2009 0:05

Chelsea, el equipo del trimestre

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Portería a cero más pegada descomunal, el arranque de los de Ancelotti ha sido desgarrador. Lejos de deprimirse por los fracasos del pasado y la ausencia de refuerzos mediáticos, los blues han dado el poder a un entrenador deseoso de demostrar que por más que Berlusconi alardeara de hacer las alineaciones, su mérito era indiscutible. En el Chelsea había jugadores pero faltaba colectivo, encontrar un sistema para que todos sacaran lo mejor de sí mismos era un imposible desde que Abramovich se decidió a fichar a Ballack y a Shevchenko.


Jugaban 1-4-4-2, Mourinho dejó atrás el 1-4-3-3, las bandas y el contraataque. Problemas de amplitud en ataque, también de incompatibilidad, Ballack no mezclaba con Lampard, Sheva no encontraba su lugar, la dupla Anelka – Drogba no sumaba; el rendimiento lo encontraban cuando jugaba uno u otro pero nunca los dos. Pasaron entrenadores, cambios de sistema para terminar volviendo al principio. Un galimatías, el Chelsea competía, estaba cerca de los títulos pero le faltaba el toque diferencial.  Perdieron una Champions por un resbalón, el pase a una final por la imprecisión de Drogba y  otros títulos por márgenes muy pequeños. Se merecían más pero nunca dejaron de ser una máquina imperfecta, de esas que notas que no está exprimida.


Llegó el estratega, un entrenador con mentalidad defensiva y búsqueda constante de soluciones ofensivas de laboratorio.  El sistema seguía siendo el mismo, 1-4-4-2, con laterales carrileros aunque con variantes ya que Ancelotti no duda de poner al gigante Ivanovic en el lateral  tras la baja de Bosingwa lesionado hasta febrero. En la izquierda Ashley Cole, y los centrales los de siempre.


En la zona ancha, Obi Mikel juega menos de lo habitual; indiscutible el año pasado, un cambio habitual partiendo desde el banquillo. La lesión de Lampard le despeja el camino para jugar más arriba ya que Obi Mikel, como bien demostró en las inferiores, es un ‘10’ o un ‘8’ pero jugando de vértice es una fiera enjaulada. Ahí juega Essien. A su lado, Lampard y Ballack, hacen sociedad, se compenetran en la llegada de segunda línea y la cobertura del ‘5’ blue. Para rizar el rizo, Deco ha encontrado su espacio, juega de punta de vértice, es el ‘10’. Meter en un mismo equipo a Ballack, Deco y Lampard tiene mérito ya que son tres que llevan haciendo las mismas funciones en sus equipos  salvando matices individuales.


Arriba, la dupla Anelka – Drogba. Se entienden y se complementan. Pegada, velocidad a la contra y  mucha movilidad y caída a banda. El egoísmo no  les puede, son dos killers que suman más que restan.  Desde el banquillo las opciones son infinitas pero nunca verán a Ancelotti cambiar los roles o hacer probaturas. Todo controlado, con rigor y precisión, es un entrenador de laboratorio. Ha cambiado algunos roles, Joe Cole tras su grave lesión ha vuelto para ser el relevo de Deco en la mediapunta, Kalou juega como delantero reserva y la entrada de Malouda es la representación del cambio de sistema para jugar asimétrico.


Zhirkov, los últimos serán los primeros


Juega Ashley Cole, el zar ruso no ha jugado nada. Es un chico bueno, líder en silencio del CSKA, un jugador introvertido, con personalidad y sed de victoria. Es elegante, con recorrido,. La reconversión al lateral le ha quitado el brillo de quien durante mucho tiempo fue una estrella en Rusia. Hiddink lo intentó con él en la Eurocopa, le faltaba un ‘3’ y optó por Zhirkov para ser ofensivo. Desde entonces ha combinado la banda izquierda como interior en el CSKA con el lateral en la selección. En el Chelsea juega de lateral, Ancelotti no le había dado demasiada bola hasta que salió en A Dragao, una plaza difícil. Vital en el 0-1, indiscutible por velocidad y técnica, jugó al mismo nivel que en la selección rusa, excelente como siempre. Tiene precisión, desequilibrio, criterio y destila fútbol, es la pieza que le falta a Ancelotti. Con el ensamblaje de Yuri, el Chelsea cobrará otra dimensión en lo ofensivo.


La máquina está engrasada, el equipo va como un tiro. Eliminados en la Carling Cup hace unos minutos, Ancelotti ha hecho los tres cambios del tirón, la lesión de Kalou les ha dejado con diez, han competido hasta el final. El gol de Ferreira refleja un equipo con mentalidad. Les servirá como experiencia, también como dosificación.  Nunca es bueno ser el mejor en el primer trimestre, hablan de momentos de forma pero el Chelsea tiene bestias en lo físico que poco acusan el paso de los meses. Han pasado muchos años desde el 1-4-3-3 de Mourinho que representaba la transición más rápida de la historia del fútbol, nunca los blues habían llegado a ser lo que se proponían desde un principio, un equipo arrollador, completo, intimidador, con una máxima: portería a cero con una obligación, golpear al adversario hasta dejarle KO, con un deseo, ser campeones de Europa.  Sólo falta que los deseos se hagan realidad.

# martes, 01 de diciembre de 2009 0:05

Ahuyentando fantasmas

Una lectura de partido impropia delata  un Pellegrini ahogado por la comparación. Esta fuera de lugar, vive justificándose. Pretende ganar su 'ficticio' cuerpo a cuerpo,  igualar fuerzas y distorsionar el mensaje. Sólo los 'siseros' le darán la razón.  Vio otro partido, no tira de verbo para mostrar el camino sino para exaltar un Madrid que no da los indicios ni los pasos adecuados para ser un equipo con estilo propio que llegue a fascinar con el juego colectivo. Se encuentra muy cómodo el Madrid jugando la contra pero  tiene las suficientes dudas posicionales para que el juego de posesión no sea brillante. El  clásico no debe llevar a engaños, el Madrid nunca quiso el balón, jugó atrás con las líneas muy juntas, con Kaka’ tapando a Busquets siendo de carácter obligado para el brasileño soltar la marca del canterano para ser el jugador transición en la contra del Madrid. Repliegue, escaso espacio interior, overbooking entre líneas y mucha velocidad en la contra.


El ritmo pausado, el Madrid cortaba con faltas las transiciones; el planteamiento no difería  mucho del empleado por Schuster o Juande en el Camp Nou. La que falló Cristiano la tuvo Drenthe la temporada pasada, la de Marcelo fue para Palanca. El Madrid 08/09 llegaba con entrenador nuevo, multitud de bajas, una de ellas la de Pepe, jugador indiscutible que determina el rendimiento defensivo del Madrid. Con Metzelder, el Madrid recibió cuatro en Alcorcón pero sobrevivió la temporada pasada en el Camp Nou. Todos se van contentos, el Madrid dio imagen de grupo, de contraataque y de sacrificio individual. Fue de más a menos, la crítica exalta valores que poco tienen que ver con la excelencia. De un partido a otro siempre hay diferencias, matices, pero en lo global, el Madrid de Pellegrini jugó el mismo partido del Madrid de Juande Ramos.


Jugaban Palanca, Drenthe, no había delantero centro, estaba Salgado, Ramos en la izquierda. La defensa rota, el equipo hundido, el Barça lanzado. Ese era el Madrid de la temporada pasada. Este año llegaba como líder tras una inversión que dará que hablar. El estilo y las formas se presuponían pero la matriz fue la misma. Satisfacción por el resultado, se quedan los madridistas con la imagen, eso no es de equipo grande es de equipo resignado. Malos indicios para el futuro de un Madrid que ha buscado la receta del equipo pequeño para el asalto del Camp Nou. 


El rumbo del Madrid es tan variable que es complejo estructurar  las líneas maestras del proyecto. El entrenador busca la contra a las primeras de cambio; a día de hoy, y va mucho tiempo, el Madrid no ha conseguido acabar un partido mandando, controlando la posesión y ridiculizando al adversario. Todo lo termina atrás, juntando líneas y cerrando espacios. El plan no es secundado con la contra porque al Madrid le fallan las fuerzas, cuando sube la intensidad es un equipo candidato a perder.  Ir al Camp Nou a jugar de frente, sin red; pero la línea defensiva acumulaba cuatro centrales internacionales, Pepe siempre es una garantía en la cobertura. Por delante doble pivote y un interior solidario que se despista con frecuencia. Jugar con ocho jugadores de perfil defensivo, Marcelo es un teórico lateral, más Cristiano, Kaka`e Higuian es para exigir más, mucho más.  El partido fue demasiado parecido al de la temporada pasada, la diferencia el Barça: el año pasado era un rodillo, este año llegaba tocado, intimidando con el triplete pero con problemas de trasfondo. Messi y Zlatan no estaban para mucho, Abidal y Touré Yayá tampoco, y dos que iban a ser protagonistas, Henry y Xavi estuvieron desaparecidos.  


El Madrid necesita salir a mandar, tener la pelota y la posesión. El domingo tuvo menos balón que el año pasado,  abrir el campo y jugar con la amplitud y la profundidad, tras semejante inversión. El Madrid llega al Camp Nou para hacer lo mismo; ha pasado casi un año, la temporada pasada había muchas excusas, este año no.  Algo huele mal cuando todos los madridistas dan por bueno el partido. El Madrid  de Pellegrini podrá ganar pero cada partido que pasa está más alejado del fútbol de alta escuela.

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