Suena excesivo el titular, de un tiempo a esta parte se viene escuchando que el Madrid lo tiene hecho, el objetivo es evitar la derrota por tres goles de diferencia contra los marselleses. Enfoque confuso, la idea tiene que ser ir a ganar, salir a mandar y convencer si es posible. Así se construyen los grandes equipos, buscar ganar tirando de chica es de ganadores cortoplacistas, perdedores de futuro. La primera plaza es importante, ganar obligado, no depender del AC Milan es una ventaja. La iniciativa la tiene el Madrid. Con este escenario, ir a chica, conformarse con sellar el pase, significa seguir alejándose de la filosofía del club.
Juega con ventaja el Madrid, su posición le da jerarquía. La necesidad de victoria de los de Deschamps asegura facilidad en la contra. Los de Pellegrini deben tener el control del juego ante la perspectiva de ansiedad y de obligaciones ofensivas que pueden hacer del Olympique un equipo demasiado largo, ya que Deschamps no duda en partir al equipo en dos bloques para tener ida y vuelta. El espacio entre líneas marcará el partido para el Madrid; si lo tiene, puede verse un buen Madrid. La amplitud es otro problema, si el objetivo es ganar, Sergio Ramos y Arbeloa subirán como de costumbre. Si el objetivo es aguantar el resultado permanecerán anclados. Los laterales, tremendo hándicap, deberían subir menos para llegar más veces. Tener sorpresa, equilibrio ataque defensa así como interiores por delante harán del Madrid un equipo con mayor sentido colectivo.
Recuperar y salir, la virtud marsellesa
El Olympique es un equipo de contra. el mejor contraataque de la Ligue1. Pura estadística de un equipo que ataca por los costados. Tienen velocidad y profundidad. Dos jugadores, Niang y Brandao, representan el estilo del equipo. Ninguno de los dos es un ‘9’, son dos jugadores de segunda línea en el 1-4-2-3-1, falsos extremos en el 1-4-3-3. Niang era el mejor jugando en banda izquierda, haciendo la diagonal y machacando la espalda del lateral. Jugador completo, no se olvidaba de buscar la posición del ‘9’ cuando este abandonaba. Eso fue así hasta que se marchó Cybril Cissé. Se fue al Sundeland y Niang se quedó sin ese jugador referencia que le permitía llegar por sorpresa. Pasó a ser el ‘9’ y su rendimiento cayó en picado. Con Brandao ocurre lo mismo, en el Shakthar jugaba en banda izquierda, sus duelos con los laterales memorables. Dani Alves o Belleti sufrieron la pesadilla de Brandao.
El habitual 1-4-2-3-1 o el 1-4-3-3 de arranque
Veremos cómo sale a jugar Deschamps en un equipo de contra, Abriel por derecha, con Brandao por izquierda y Niang arriba. Sería un 1-4-3-3. Duda el francés, el 1-4-2-3-1 es su sistema más usual. Puede optar por Morientes como referencia, con Brandao y Niang en los costados y el káiser, Lucho González, por detrás.Esta opción significa dejar fuera a Abriel, el mejor asistente de la Ligue1, improbable ya que Abriel está en un momento dulce de forma. En el doble pivote, Deschamps deberá elegir entre la fuerza descomunal para recuperar y salir de Mbia o el juego posicional de Cissé. Deschamps tiene la esperanza de poder contar con Mbia. Lleva dos semanas fuera del equipo, un año irregular, no sale de una para meterse en otra pero le da otro aire al equipo. Un impulso diferente.Uno de los dos será el compañero del indiscutible Cheyrou. Atrás defensa de cuatro. Bonnart, Diawara, Heinze y Taiwo serán los protectores del segundo de Hugo Lloris en la portería de Francia: Steve Mandanda. Las subidas del nigeriano Taiwo permitirán que Niang o Brandao puedan vivir pensando en el desmarque a la espalda de Sergio Ramos.
No estará Kaka’, el partido debería significar una oportunidad para sellar la clasificación como primero. Las dudas surgen si el Madrid no consigue hacer la diferencia en la primera media hora, el nivel físico de equipo hace del Madrid un equipo que acusa el paso de los minutos. En lo anímico, ese primer tercio será vital. De empezar ganando el Marsella, el principal enemigo del Madrid será el fantasma de la eliminación. Especular significa equivocarse, esperar es dar la iniciativa, partido de nada o de mucho. En Mónaco, hace mucho, fueron de excursión, estaba todo hecho, fue el principio del fin. Conviene no olvidarse de que esto es la Champions, y ahí, el Madrid todavía no ha dado la talla. Tampoco ha intimidado, el Velodrome puede ser el lugar perfecto para empezar a intimidar. Ya son muchos años sin mandar…