
Dicen que está descartado. La caída de Hughes le deja sin coartada. La victoria del City nada cambió, la suerte del galés estaba echada, el desenlace del caso Robinho llegaba a su fin. El Barça, con todo pactado con el brasileño, no dió opción ninguna a los ejecutivos de los skyblues; la operación se cerraba con una cesión por seis meses con opción de compra a final de temporada. Por aquel entonces Henry no funcionaba, incluso era sospechoso de dosificarse para la decisiva repesca del Mundial. El Barça estaba atascado, había perdido chispa, no la ha recuperado, el equipo es mucho más sólido que el de la 08/09 pero ha cambiado pegada por fortaleza. Messi volvía triste cada vez que se encontraba con Maradona, el equipo necesitaba uno contra uno, desequilibrio y juego por bandas.
Las posiciones a reforzar eran dos, una la del mediocentro, otra la del extremo izquierda. La prioridad era el gol, la velocidad arriba. En la zona ancha, Mascherano es imposible ahora, quién sabe lo que ocurrirá en verano tras negarse el jefecito a renovar una y mil veces. Guardiola prefiere esperar, tirar de Márquez o Piqué, apostar por darle minutos a Milito y aprovechar al máximo a Chygrinskiy hasta que vuelva la Champions. En caso extremo, Oriol Romeu, un canterano que dará que hablar.
Resuelta esta posición, queda un '11'. El problema más significativo es el económico. El Barça no puede permitirse 30 millones más de inversión en futbolistas durante esta temporada. Se busca la opción de la cesión más opción de compra. Encontrar en ese perfil calidad diferencial es complejo. Había que encontrar al futbolista deprimido, necesitado de relevancia y aburrido en un fútbol que no fuese el suyo. había que buscar un perfil de jugador como aquel de Laudrup en la Juventus. El primer nombre fue definitivo, Robinho. Su agente se moría por cerrar la operación, el de las capuchas vio el cielo abierto tras el engaño al que fue sometido por Wagner Ribeiro para terminar con sus huesos en el City. Todo por un puñado de petrodólares. Su fútbol fue a menos, dejó de jugar la Champions y el público se olvidó de él.
El acuerdo era un hecho. Cobraría lo mismo que Iniesta, con pluses por objetivos individuales y colectivos que ascenderían su ficha al primer escalón. Pactado el precio de la cesión, y el contrato para los próximos cuatro años. Jugador de pasado madridista, relacionado con Rosell, Laporta lo convirtió en prioridad. Guardiola lo quiso fichar nada más llegar. Era imposible, jugaba en el Madrid.
Quedaba convencer al City, los skyblues dieron un primer 'sí' condicionado. Si todo seguía como transcurría, el jugador salía en el mercado invernal. Ahí llegó la publicación futbolitis. Estaba consumado, así lo informamos. Todos lucharon por dejar correr el tiempo y no hacer nada de ruido. El Barça sufría en Champions, Robinho no competía ni en los entrenamientos; en caso de ir mal la temporada Laporta tenía una cortina de humo tipo Henry. Todos ganaban porque Guardiola tendría el Romario de Cruyff, ese jugador para poner las pilas a las vacas sagradas. El City se quitaba un lastre en caso de ganar con Hughes al frente.
Todo cambió hace dos semanas, me preguntaron por jugadores para el Barça en la posición del '11'. ¿No está hecho lo de Robinho? Sí, me contestaron, pero por si acaso. Algo olía mal, algo se había torcido. No pregunté más, no me interesaba, no vivo para dar noticias sino para analizar fútbol. Les cuento cual fue mi respuesta para esa posición, el número uno es Luís Suárez, puede jugar en las tres posiciones del ataque. La segunda opción como '11', sería Douglas Costa. Menos polivalencia pero más desequilibrio. Estos son inalcanzables en lo económico salvo que Laporta haga magia. Una opción interesante del perfil Robinho podría ser Danny (Zénit) con cesión más opción de compra. Lo lleva Mendes, un amigo en Can Barça, dije un par de nombres más pero estos para otro día. Esperemos acontecimientos.