Amenazaba con no jugarse. La llegada de Benítez a Anfield a primera hora de la mañana traía nieve, los jugadores dejaron sus coches para irse en el autobús a Melwood, era día de partido. Replay contra el Reading, en juego el pase a la siguiente ronda; en el horizonte, la FA Cup, la competición de los inmortales. Sólo puede quedar uno y Benítez nunca ha sido de los que tiran las competiciones a la basura.
Anfield estaba imponente, sólo faltaban los del Reading; el partido disputado, los ‘Reds’ volcados al ataque y los ‘Royals’ esperando a la contra. Había lucha y disputa, control del Liverpool, y ocasiones para el Reading. Tuvieron dos, las fallaron. Se fue Torres a la media hora, el partido era extraño. Marcó Gerrard cuando se iban al descanso, gol de los llamados psicológicos para cambiar el partido.
Por una vez, y sin que sirva de precendente, el análisis estaba en el palco. Maxi, llegado a coste cero, estaba con una bufanda del Atleti, más bien del Liverpool, aunque no había escudo y era rojiblanca. Podía ser de cualquiera aunque podía haber sobrevivido sin bufanda. Cada uno que saque sus conclusiones. No vayan más allá, fue la bufanda de la presentación. Jugará con el 17, le han liberado de la condena colchonera. Debe estar agradecido a sus principales valedores, Torres y Mascherano.
Un poco más allá estaba Ian Rush, el mítico, el primer killer del fútbol mundial que recuerda con precisión mi memoria. A su lado Kenny Dalgish, otra leyenda, el '7' al que tuve el placer de conocer en la Academia. Beardsley, Rush y John Barnes, el tridente, los finalizadores del passing game. Expectante Rush, las cámaras le enfocaban aunque en realidad el protagonista era su sustituto, John Aldridge. Su lugar la cabina de prensa.
Era la imagen más buscada de la noche. Colabora con una televisión y es columnista de un diario. Nada que ver con el medio desencadenante. ‘Nuts’, publicación sensacionalista basada en el desnudo femenino, ponía en boca de Aldridge unas declaraciones tan injustas como duras contra Rafa Benítez. Reproducirlas es alimentar el bulo, todo era inverso a la realidad. No tardó demasiado en llamar a Benítez, según le dijeron corrió a contactar con Melwood. No había sido él, otra vez la historia de matar al mensajero pero en esta ocasión el irlandés no dudó. Interpuso querella, pidió credibilidad y nadie de ‘Nuts’ abrió la boca. Mientras, el ‘Daily Mirror’ copiaba y pegaba para que todo se aireara en España. Protegemos poco a los nuestros, bulos semejantes no deberían de tener cabida pero los genios, más que le pese a alguno, nunca mueren. Benítez sigue vivo.
Llegados a este punto, alguno pensará en el partido, ¿Qué fue del mismo? Ha caído el Liverpool, tras las lesiones de Torres y Gerrard llegó el apagón. Faltaron líderes en el campo de batalla, el equipo duda demasiado, la temporada está siendo dura, hay adversarios por todos los frentes. La distracción es lo que tiene, los técnicos quieren que se hable de fútbol y en Anfield, la propiedad no se ha dado cuenta de que lo que se traen entre manos es un club de fútbol, un equipo de leyenda, no un juguete para especular.