Juega de sábado, marca el ritmo y la victoria es obligada, estamos hablando del Barça. Viajan a Pucela, tierra donde el Atlético de Madrid recién ganó fácil; les espera Mendilibar y su achique, también el atrevimiento de presionar arriba para robar y finalizar en tres toques. No está contento con los suyos, tiene más talento que las otras veces pero ese extra de calidad le castiga en trabajo defensivo y regularidad, cualidades que deben tener, sí o sí, todos los equipos que luchan por la permanencia.
El partido es de órdago, si gana el Barça, el Madrid duerme a 8 puntos, casi nada. Zona de riesgo, la gestión de la presión hizo ganar una liga a Cruyff, fue contra el Depor de Arsenio, mientras todos se quedaron con el fallo de Djukic. Muchos seguimos pensando que los males de aquel Depor fueron jugar de domingo en el plus mientras el Barça jugaba de sábado. La victoria del Barça se le indigestaba al Depor, les atenazaba hasta el punto de que el miedo escénico por el éxito fue la baza de Cruyff para asaltar el liderato. Al Madrid, curtido en mil batallas, no se le supone ansiedad por la distancia, tampoco excesiva prisa ni miedos pero esa baza la debe jugar el Barça de Guardiola.
Llegan las semanas de entrenamiento, los debates y las portadas de fichajes, también las rutinas y la ralentización del ritmo. Se habla de microciclo de carga y planificaciones que hacen buena la eliminación copera ya que según los ‘gurús’, tanto Madrid y Barça van a volar en abril y mayo. Veremos. Sin partidos, llegan las horas libres, los cambios en las cargas de entrenamiento y la escasez de minutos. Con once titulares y tres cambios, muchos jugadores se quedan sin minutos y sin espacio, cuando son requeridos están fuera de onda.
Un partido por semana, en ese escenario ni Madrid ni Barça pueden perder. A los primeros no les ha sentado nada bien, horror contra el Mallorca, había razones y excusas, era el partido perfecto para pensar en la ducha caliente. En la Catedral, posesión y control, sin finalización. Faltó circulación y amplitud, desborde de 1x1 en banda, el Madrid es un equipo en construcción. El partido fue inverso al del Reino de Navarra, de más a menos contra los de Camacho por un Madrid que empezó dormido contra los leones y acabó desesperado. En el balance, un partido por semana para el Madrid es una dificultad más que un beneficio.
Espera el Málaga, al frente Fernando Sanz; en el banquillo, Muñiz, entrenador de pocas palabras y excelentes repliegues, orden y salida de contraataque, un libro abierto de sencillez, estarán casi todos por detrás y saldrán a la contra con velocidad. Castigar la espalda de Garay, al que conoce bien, buscar el espacio libre que deja Sergio Ramos en sus subidas, meter al mediapunta en la marca de Xabi Alonso así como una buena dosis de faltas tácticas serán las claves para hacer trabado el partido. Claves dos individualidades, Duda y Munúa, uno en el balón parado y otro que será vital que no tenga ningún apagón de luces. Un despiste, van unos cuantos, puede destrozar un buen partido del bloque.
Madrid y Barça, ganadores de antemano. La sorpresa no está permitida, nunca pasa nada pero una derrota inesperada contra un rival intranscendente puede ser la llave para ganar o perder la liga. Nunca fue sencillo salir campeón.