El Bayern va a más, su ritmo ganador es frenético, su juego mejora, los recursos aumentan y los roles parecen definidos. Se habían despedido maltratando a sus rivales, meter cuatro o cinco goles era una rutina para los de Van Gaal. Habían resurgido, con el liderato a tiro y el pase a octavos de la Champions en su mano, las dudas sobre el entrenador holandés quedaron en segundo plano.
El retorno de la Bundesliga no era sencillo, Hoffenheim y Werder Bremen esperaban. Prueba de fuego, una oportunidad para demostrar jerarquía. La fuerza del rodillo, la velocidad de la apisonadora y la pegada del equipo de Van Gaal a juicio. Volver al inicio hubiese supuesto reabrir el debate y las dudas, dicen que la virtud está en el término medio, así se ha mostrado el Bayern, fácil contra la juventud ambiciosa del Hoffenheim y solvente contra el Werder Bremen.
La otra lectura es la elección del planteamiento de Thomas Schaaf, entrenador franquicia del Werder. Todo o nada, poco le importó tener enfrente a Robben y la expectativa de Ribery. Presión en primera línea, achique de espacios al límite y concesión del juego a la espalda de cuatro defensas, con Mertesacker y Naldo como centrales, que se distinguen por su lento arranque y su torpe giro. En ese escenario no hay mejor equipo que el Bayern en la Bundesliga. El partido perfecto para Robben, así fue. Hizo y deshizo, el Bayern pudo sentenciar pero evidenció agotamiento, falta de fuerzas en los últimos veinte metros, no era un tema de resistencia sino de explosividad, con menos entrenamiento de carga, con mayor ritmo competitivo y sin la reciente mini pretemporada, el Bayern hubiese devorado a un equipo que nunca contradice a su técnico. Con Schaaf está prohibido esperar atrás, jugar a la contra es ruin y salir con menos de tres delanteros es vulgar.
El Bayern no cerró el partido, el Werder volvió a la carga, nunca se rinden, siempre compiten. Mandaba el Bayern, volvía "Scarface" Ribery, jugador que será la individualidad que marcará el destino de los bávaros en la Champions, Schaaf dio otro golpe encima de la mesa, Borowski fuera para dar entrada a Rosenberg, delantero por mediocampista, el Bayern acabó pidiendo la hora. Su atrevimiento es una bendición, el fútbol le debe una; hay personas que nunca cambian, Schaaf es uno de ellos …