¡Que pase el siguiente!. El Chelsea suma y sigue. El Birmingham no ha sido oposición. De poco le ha servido el cartel de equipo revelación. Arranque veloz, gol de Malouda. Control de partido y nueva embestida entre el veinte y el treinta. Una, dos, tres ocasiones y gol, golazo de Lampard desde la frontal. Ahí se terminó el partido. Letargo y somnolencia, el control era blue. Apareció Cech, el Birmingham subía revoluciones, sólo sirvió para despertar a la bestia. Lampard hizo el tercero a la contra. El impasible Ancelotti maneja las ausencias y las debilidades con solvencia. Los 'blues' se atascaron en diciembre. Nada cambió. Su rostro, analítico y sereno, dibuja soluciones sin alterar el orden natural. El dibujo es incuestionable, la pieza clave es Malouda, si no es titular, el sistema es el 1-4-4-2 con rombo interior en la zona ancha; si el francés es de la partida, el sistema pasa a ser un mestizaje entre el 1-4-4-2 asimétrico y el 1-4-3-3.
Llegaba la Copa de África, la posición de mediocentro quedaba desierta, ni Essien ni Obi Mikel, y la necesidad de improvisar. Errores de planificación o bajas previsibles que no inquietaban lo suficiente para invertir en un suplente habitual hasta el mes de autos. Había expectación, el impacto de la Copa África era una baza a favor de los perseguidores, Arsenal y ManU, para seguir compitiendo contra unos ‘blues’ que arrancaron de manera intratable.
Ballack y Lampard, dos interiores con vocación de llegadores, podrían haber sido los elegidos, jugadores que cumplen en fase defensiva pero que sin área y finalización pierden toda su fuerza. Ninguno de los dos es mediocentro aunque Ballack, tras su liderazgo como ‘10’ en el Bayer Leverkusen, vivió la condena de hacer de mediocentro defensivo en el Bayern de Munich. Ficharon una estrella y se encontraron un resignado que pedía a gritos el fichaje de un Torsten Frings para soltarle las amarras y dejarle volar. Ballack por derecha, Lampard en el costado izquierdo, ellos son los escuderos del mediocentro.
El elegido fue Iuliano Belletti. El ‘35’ era el hombre cobertura, la decisión se tomó en virtud de potenciar las fortalezas. La dupla Ballack y Lampard suma goles y rendimiento, autoridad y jerarquía; la integración de Deco ha sido progresiva, la línea de tres por detrás de los dos puntas, Anelka y Drogba, hace del Chelsea el equipo dividido más equilibrado del mundo. Nunca otros, con semejante propuesta, consiguieron ser inexpugnables atrás e implacables sumando goles y resultados.
Meter a uno, Belletti, y no tocar el resto, es señal de entrenador con personalidad y confianza. Muchas veces vemos como la suma de un par de bajas hacen de la alineación un rompecabezas. El ejemplo contrario lo vimos en Jiménez con ‘su’ Sevilla en el Camp Nou. Hacía escasos tres días, Navas había vuelto loco al francés Abidal, las bajas convertían la alineación en una quimera. Del mal, el menos, pero Jiménez intentó hacer un planteamiento sólido, con variantes y opciones en cada segmento del campo, amén de rotar pensando en la copa del Rey. El resultante fue que Navas, magistral temporada, no jugó ni un sólo 1x1 con Abidal y que esté, con un par de asistencia, fue el mejor del Barça llegando desde la tercera línea.
La inversa de Jiménez es Ancelotti. No le importa nada quien haga de mediocentro. Lo importante es que los otros diez hagan lo habitual en ellos. Belletti estuvo efectivo en la cobertura, rápido en la transición y no se complicó en la circulación del balón. Cinco al Watford, siete al Sunderland y veinte minutitos contra el histórico Preston North End. Se lesionó en una disputa, entró Malouda y cambio de sistema como suele ser habitual. Es la variante para desatascar partidos. Quedaba saber quien sería el mediocentro. Fue Deco, Ancelloti seguía en sus trece, a la dupla Ballack – Lampard ni tocarla. Contra el Birmingham el portugués se equivocó un par de veces. Salió en conducción, superando líneas con balón, su error fue no ser consciente de la zona del campo donde estaba. Cumplió con creces.
Belleti lo tenía hecho con el Flamengo, su rol ha cambiado, el Chelsea sigue vivo en tres competiciones y eso le convierte en intransferible. Essien es baja para seis semanas. Otro menos. Obi Mikel sigue en la Copa África con Nigeria. Jugará uno, el que sea, no cambiar al resto es la clave. Ideas claras, soluciones precisas, racionalidad en la toma de decisiones y personalidad inquebrantable, así se maneja Ancelotti.