‘Ninguna noche es lo bastante larga como para impedir que el sol salga de nuevo’ , así rezaba una pancarta en la curva norte de San Siro. Era invierno del 92, el destinatario era Ruud Gullit que de aquella llevaba más de un año lesionado en su rodilla. No veía la luz del túnel pero los tifossi no le olvidaban. Volvió a jugar, fue cedido a la Sampdoria donde firmó...
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