Partido de ida de la Carling Cup; en el horizonte la final de Wembley. Competición de ida y vuelta, con un carácter propio bien distinto al de la FA Cup, la competición de los inmortales, donde sólo puede quedar uno y la suerte les ha sido dispar. Lo tenía sencillo el United, jugaba contra un histórico, el Leeds, venido a menos por las deudas. No hace tanto jugaron las semifinales de la Champions, eran otros tiempos. El United salió con casi todo, los tres cambios de Sir Alex dejaron un once titular para intentar marcar ese gol que llevase al replay. No fue posible. El City visitaba al Boro, descendido la temporada pasada y que en la actualidad vaga por la zona media de la tabla del Championship. Los skyblues, imbatibles con Mancini, ganaron con solvencia; aguanieve en el arranque y definición de Benjani. El United mereció más, el gol no llegó por más que el partido fuera interminable, otro de 100’ entre el descuento de primera y segunda mitad. Al final será verdad que Ferguson saca el tablón con el ‘until we score’.
En la Premier, primera derrota de Mancini contra el Everton. Se acabó la racha, volverán los triunfos, no hay duda, no se espera buen fútbol. con Mancini las flechas y los destinos son miméticos a los de el denostado Mark Hughes. El United viene de ganar, le costó abrir la lata pero victoria fácil tras el pasado empate en la jornada de los aplazamientos.
En la Carling, el United juega con los juveniles, todo lo contrario que el City, metido de lleno en competición tras eliminar a los gunners de Wenger en la ronda anterior. Ganaron de manera incontestable, los baby gunners no ofrecieron respuesta a un equipo lleno de furia. No ha pasado lo mismo en la FA Cup, los gunners perdían contra el West Ham; Wilshere dejaba detalles, Ramsey se imponía en la medular y Fran Mérida estaba espeso. Eduardo no marcaba diferencias y Vela estaba muy cómodo en la posición del ‘9’. Al final, remontada in extremis. En cuatro minutos los gunners volteaban el partido, una demostración más de que los de Wenger no juegan amistosos; contra el City en la Carling perdieron porque el vestuario de los skyblues estaba lleno de ganadores.
El primer objetivo es meterse en Champions. Son sólidos, no pierden pero tampoco ganan. El rey del empate tiene la cuarta plaza a tiro, a rebufo de los grandes, no demasiado lejos para llevar un primer tercio en crisis. Pasan ronda en la FA Cup; de ganar el partido pendiente se pondrían a 7 puntos del Chelsea, líder de la competición. En la Carling es el momento de presentar la candidatura para volver a ser el equipo de la ciudad, hace demasiado tiempo que están en segunda fila.
El partido está lleno de incógnitas, por un lado la alineación de Ferguson, no se esperan juveniles tampoco reservas. Vive momentos de gloria, Beckham habla de Ferguson desde el respeto y la admiración, dice que fue el número uno y que nunca debió irse. Cristiano se expresa en semejantes términos. Atrás quedan los tiempos en los que Ferguson estaba anquilosado en el pasado y el Teatro de los Sueños pedía al unísono que entregara la cuchara. Ha vuelto, manda como nunca, los partidos duran una eternidad y es inmune a la derrota. El 2009 será el año del Barça, no olviden que el United estuvo muy cerca, demasiado, de ser el ganador universal.
Este año juegan el 1-4-4-2, los tiempos de Rooney como interior diestra han pasado a mejor vida. Macheda, el desatascador, es fijo en la Carling. A su lado Welbeck aunque no descarten la presencia del bad boy, Rooney; es su año. Por dentro, las rotaciones castigan al equipo, la columna vertebral está mermada. Van der Sar está de baja permanente, su mujer le necesita, el equipo lo acusa, especialmente en la salida de balón. Las ausencias en defensa pesan como una losa, el equipo sigue ganando pero nada es lo mismo. Evans, proyecto de central referencia, es el tercer central. Neville, Gary, sigue dando guerra. Plantilla larga, columna vertebral tocada; con este escenario el United suma y sigue aunque da indicios de debilidad.
En el otro bando, el Apache, necesitado de revancha, un ganador que no olvida el rechazo, tampoco su suplencia en la final de la Champions. Gestionar tanto talento es complejo, hay días que sólo dejan conflictos. Una final de Champions es el día de las estrellas; dejar una en el banquillo es invitarle a firmar el finiquito. Se desconoce la fecha para el retorno de Adebayor. Bellamy de cara, con Tévez de espaldas, dupla de vértigo. Velocidad y carácter. Garreth Barry al mando de las operaciones. Dos jugadores en banda, Wright Phillips y Robinho, queda encajar a Ireland. La plantilla es amplia, tienen posiciones dobladas con una vía de agua, el lateral izquierdo. Buscan líderes, Robinho parece despierto, la llegada de Mancini le ha dado que pensar, el Mundial está en juego. Weiss, el eslovaco, puede tener opciones en la Carling. Hijo del seleccionador, internacional por méritos propios, este banda derecha es dinámico e impulsivo. Si no juega Robinho, lo hará un Petrov, acaba contrato, que sufre con la derecha como un niño chico cuando no se sabe la lección. Estarán Zabaleta, Micah Richard y Kompany, no parece el momento más oportuno para rotar. Mancini tiene hambre de victoria, dejar escapar el primer derby sería una torpeza.
Se juega en el City of Manchester, es el primer asalto, en juego hay algo más que la final de Wembley.