Confuso y atormentado, tan ídolo con la pelota en los pies como principiante en el banquillo. El barrilete cósmico es una amenaza para su selección. Ayer celebraba en el Bernabéu como cualquier aficionado confuso sin patria ni bandera. Es el Diego, un ídolo caído en lo humano. Desde que se fue su uno para uno es decepcionante, el cara a cara es una derrota continua para un barrilete cósmico que hacía lo que quería con la pelota en los pies.
En cada partido cambia de nombres y posiciones, también de sistema táctico, utiliza recursos a destiempo con los medios de comunicación, mezcla generaciones y da bandazos ante un país que empieza a sospechar que su talento parte de su escasa comprensión del juego. Es lo que tienen los genios, Argentina irá al Mundial, en un mundo global todos entienden que Maradona ha sido un lastre en el camino. Con cualquier otro, el seleccionado hubiese cerrado el pase mucho antes, quizás sin alardes pero nunca hubiese sufrido por el mal del bandazo.
Partido tras partido, el guión fue semejante, el destino y la suerte fue el mejor aliado de un Maradona sin soluciones, cualquier otro saldría más pronto que tarde a patadas mediáticas. Es el D10S de la gente, muchos se resisten a ver la evidencia, tanto que Messi es cuestionado. Dicen que la albiceleste no es lo mismo que la azulgrana para la pulga. Maradona respalda a Messi en cada rueda de prensa, una trampa sin lugar a dudas porque a Messi no hay que defenderlo, contra Perú fue el mejor. Lo intentó todo y se fue por donde y cuando quiso pero su desborde sólo tuvo el apoyo de Di María. No fue bastante, lo que suma Messi lo resta Maradona pero este le sigue defendiendo, una manera como otra cualquier de confundir el debate, de generar culpables y de provocar adeptos. Maradona nunca estuvo al lado de Messi, el mejor apoyo que puede tener tanto Messi como el plantel es la dimisión del Diego.
El fútbol ha cambiado, Maradona fue ganador siendo él y diez más. Así hizo campeón al calcio Napolés. Defensa de hierro, de cortar y rasgar, mediocampo de brega con Maradona como talento para definir la marca y un goleador, Caniggia o Careca, para finalizar. Entrenamientos por la tarde, dependencia absoluta del crack y resultados en función del momento del genio del fútbol mundial. Ahora no se juega así pero Maradona se considera capacitado.
Tres porteros diferentes, ninguno le convence. Carrizo, Andújar y Romero, ninguno es sospechoso. El portero depende del colectivo. En un equipo sólido el portero siempre parece mejor de lo que es, en un equipo que no sabe a lo que juega, no hay portero que tenga nivel y que no genere dudas.
En defensa cambia de cromos como de chaqueta. El indiscutible es Heinze, quizás porque es el único que podría jugar en su Nápoles. Contra Paraguay estuvo desencajado, pudo irse fuera por agredir con el tackle; contra Perú no se enteró del partido. Está veterano, no tiene cartel para ser indiscutible. Su pareja, el flaco Schiavi, le hizo un favor a Estudiantes y a Verón, fichó para ganar la Libertadores ante la plaga de lesiones del equipo pero está dando las últimas gotas de su fútbol fajador. Jugaría en el Nápoles.
En el lateral izquierdo como en la portería, uno nuevo cada fecha. Nunca fue tan sencillo ser internacional, basta con hacer un par de buenos partidos y caer en gracia al Diego para vestir la albiceleste. Insúa en un mes de titular en el Liverpool ya es titular, antes lo fueron Papa, Schafer y Jonás. Caso aparte este último porque Maradona lo considera indiscutible cuando el pibe es interior, nunca lateral izquierdo y como derecho es un apaño. No habrá jugadores en Argentina para que el carrilero Jonás Gutiérrez tenga cartel de intocable.
En el centro del campo, indiscutible Verón. Le dan la titularidad contra Uruguay. Era el momento del relevo y los veteranos marcan el paso. Los ganadores del sub de 20 de 2005 y 2007, no llevan la manija. El peso sigue siendo de los eternos, Román Riquelme tuvo un calentón y no soportó las licencias dialécticas de Maradona porque de haber tragado, la manija sería suya.
Mascherano es la escenificación del caos. Contra Perú, en el último minuto, quiso salir de taco en el área tras el paradón de Sergio Romero. Si lo engancha Rafa Benítez lo mete en la nevera. Tiene mérito confundir al jefecito. No puede ser un buen conductor del grupo el barrilete cósmico, un personaje que vive desde hace décadas en lucha consigo mismo, que va a Italia a bajar de peso para que le embarguen todo lo que lleva encima.
En la punta de ataque Messi y otros dos o tres. Sin patrón, ni manera. Puntas pequeños, de perfil similar y la necesidad de un salvador, Martín Palermo; el fútbol le hace justicia. Sus números son espectaculares y su falta de estilo con la pelota en los pies, una condena. Es un ‘9’ de los de antes, la aguanta y desahoga al equipo, maneja el remate y vive de la segunda jugada. Palermo es otra escenificación del caos Maradona, el Monumental pedía a gritos a Martín desde el minuto 30’ de la primera mitad. Sorprende que no se cuente con el Lisandro ‘Licha’ López, tampoco con Diego Milito como titular. Agárrense que Maradona siempre sorprende, hoy es Palermo, mañana puede ser Valdanito Crespo que para eso juega en el Genoa.
Sin control del partido, sin destreza en los cambios ni planificación en las alineaciones, sin genialidad en la pizarra y marcado por el despropósito. Maradona tiene un as en la manga, la suerte de los campeones. Se desconocen las razones pero Maradona resiste a golpe de fortuna, el destino es cruel. Muchos apuntan a que el Mundial significará la caída de un ídolo para siempre, otros como Bilardo, por más que sean ninguneados, no dejarán caminar sólo a un Maradona marcado por el destino.