
CARTA A UNA MADRE LLENA DE DOLOR
Hace unos días, de regreso de una jornada de trabajo desde Madrid, nos desvían por estar cortada la calle de subida, llena de ambulancias y policía.
Mal síntoma. Algo ha pasado.
Al día siguiente, junto a una señal de tráfico un ramo de flores.
Mi corazón que desde hace un año está herido, encogido y loco de dolor, se vuelve a estremecer. Mas tarde sabré que ha sido un joven de 18 años con una moto. Desconozco las causas y detalles. No necesito más para pensar en otra madre llena de dolor.
El día 16 de mayo, me encontraba en el III Foro contra la Violencia Vial, al que fui invitada por la asociación Stop Accidentes y de forma casual me entero que esa madre necesita ayuda, ¡cómo no la va a necesitar! Me piden que me ponga en contacto con ella.
Todavía no he conseguido su teléfono, por eso, si ella pudiera leer esta carta:
Le diría, que no hay consuelo, que no hay palabras, que el dolor es tan intenso que te sientes morir y quieres morir, pero que por suerte o por desgracia no morirá. Pero también le mandaría un rayito de esperanza.
La pérdida de un hijo es quizás el dolor más grande que puede sufrir una persona. Sé de lo que hablo, yo perdí a mi hija hace un año y un mes. Pero ese dolor se puede transforma en fuerza para hacer cosas en nombre de ese hijo.
Cada día que pase el dolor será menor, pero la tristeza más grande.
Creo que ella tiene más hijos. Luego tiene un tesoro. Yo soy más pobre, era mi única hija.
Aún no tengo demasiadas fuerzas, pero las compartiremos.
Un beso. Flor Zapata, madre de Helena.
P.D. Cuando escribí esta carta no había podido hablar con los padres de este joven. Posteriormente sí lo hice. El joven se llamaba Joaquín.