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Artículos - marzo 2008

 

Después de un fin de semana de moto y aunque en esta ocasión no se han dado las noticias de accidentes haciendo separación entre moteros y no moteros, parece ser que las cifras han mejorado en relación con el año pasado.

  

La cifra de muertos ha bajado nuevamente, este fin de semana, 15. En 2007 hubo 34 muertos, aunque en 2005 solo hubo 19. 

 

Aún así, una joven de 19 años perdió la vida al chocar su ciclomotor con una motocicleta en Chipiona y en Madrid, ayer , también moría un motero.

 

Aunque, en la mayoría de las noticias sobre los accidentes de moteros suele aparecer la frase “conducía una moto de gran cilindrada”, los que más peligro corren son esos jóvenes, a los que los padres le compran pequeñas motos, motocicletas, ciclomotres,  con las que ellos creen no pueden correr demasiado, sólo desplazarse dentro de la población o la urbanización y que se caracteriza por una conducción con en el casco colgando del brazo.

 

Ayer, el diario El País, publicaba un artículo titulado “Cuando el uso del casco es una excepción”, donde se ponía en evidencia este problema y las propuestas de algunos ayuntamientos para paliarlo.

 

Como expresaba el artículo, el uso del casco  va disminuyendo según te vas alejando de ciudades como Madrid y Barcelona y yo apuntaría que especialmente se hace inexistente, cuando te acercas a los lugares de costa.

 

Según este artículo, en Sanlúcar han llevado a cabo varias iniciativas para formar a los jóvenes en educación vial y además, concienciar a los jóvenes en el uso del casco, por ejemplo con un concurso de pintura con spray, en los cascos, para convencerles de que puede ser incluso algo “chulo”.

 

Creo que los veteranos moteros deberían llevar a cabo una labor muy importante en este sentido para que el amor a las motos empiece desde pequeños, pero pensando sobre todo en la seguridad.

 

En mi ciudad, donde existe un parque municipal de educación vial con una gran actividad educadora y donde los jóvenes asisten para recibir formación vial o curso para multas, la asociación “Lucha Motera”, colabora con los profesores de seguridad vial de este parque, hablándoles, pudiendo ver moteros reales, experimentados,  haciéndoles presentaciones, inculcándoles su amor a las motos y transmitiéndoles su necesidad de responsabilidad cuando empiezan a llevar un vehículo de dos ruedas.

 

Ya les he ofrecido mis pegatinas. Creo que además de adornar esos casco, es un buen mensaje para llevar en la cabeza.

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

# miércoles, 26 de marzo de 2008 7:14

Lo que está por hacer

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Cuando los resultados tan esperanzadores sobre las víctimas de tráfico en esta Semana Santa alegran a unos, entristecen a otros y el resto pasan, dos noticias, por cierto una de ellas, con un muerto de los que no habrá contabilizado la DGT, por producirse en una vía urbana, me producen una sensación difícil de explicar, por ser mezcla de sentimientos, recuerdos y emociones.

Una de ellas es la muerte de ese joven que conducía un ciclomotor, que parece ser fue golpeado por un coche y atropellado y arrastrado por otro, durante 2 kilómetros, desenganchado posteriormente y abandonado y la otra, que Farruquito tiene ya el tercer grado.

Con la primera, mi reacción no fue simplemente de sensibilidad por ser mi espíritu actualmente más sensible a estos tema. No. Lo tengo claro.

Soy consciente de que desde que perdí a mi hija para algunas cosas, aquellas a las que antes daba más importancia, mi sensibilidad ha desaparecido y otras, me sumen en una gran tristeza.

Pero esta noticia no me produjo el efecto que tenían las noticias de los telediarios cuando recién nacida mi hija y sufría la depresión post parto (como la gran mayoría de mujeres que son madres sufren sin  incluso saberlo), por un exceso de sensibilidad, no podía ver a los niños que salían cada día en las noticias, muriéndose de hambre.

Esta vez no fue esa sensación. Fue más bien una revolución en mis tripas, imaginándome a ese joven enganchado a un coche, como si se tratase de una lata atada a una cuerda, enganchada a un coche con el cartel de “Recién casado”, de los que acostumbramos a ver en las películas.

Si se confirma la noticia y cómo se produjeron los hechos, ¿Cómo se puede llevar arrastrando un cuerpo durante 2 kilómetros?

Al principio quise pensar, no se dieron cuenta. Imposible después de conocer que, parece ser, el coche que les precedía fue el que golpeó al joven. Pero, más imposible aún que se detuvieran, lo desengancharan y lo abandonaran, si es que fue así.

No quise seguir pensando porque casi iba a vomitar.

La otra noticia estaba relacionada con Farruquito.

Todos sabíamos que esta noticia se iba a producir más pronto que tarde.

Salvo los que van directos al cementerio y tal como dice el poema de Rosalía de Castro:

¿Qué andáis buscando en torno de las tumbas,
torvo el mirar, nublado el pensamiento?
¡No os ocupéis de lo que al polvo vuelve!
Jamás el que descansa en el sepulcro
ha de tornar a amaros ni a ofenderos.

Los que van a la cárcel, un día, más pronto que tarde,  saldrán.

Y los que hemos perdido a nuestros seres queridos, el hecho de que los culpables entren en la cárcel, sólo nos da la tranquilidad de que, durante ese tiempo,  no podrán hacer lo mismo a otras personas. Nada más.

En cuanto al dinero de la indemnización, ese dinero que nos quema, que nunca podrá compensarnos de tan enorme pérdida, ese dinero que para algunos ni tan siquiera supondrá una ayuda ante lo que han podido dejar de percibir por lo que la persona fallecida traía a casa, ese dinero que muchas familias se gastan en tratar de conseguir justicia, no sé cómo pueden decir que ha servido, el pago de ese dinero, para que a Farruquito le den el tercer grado.

¡Qué barbaridad es esa? ¿Qué más quieren hacerle a esa mujer?

Es cierto que Farruquito habría salido peor parado si hubiera sido juzgado con la nueva reforma del Código Penal, pero es lo que siempre digo, es probable que nuestros hijos estuvieran vivos si estas medidas se hubieran tomado antes.

Por eso, no lancemos las campanas al vuelo. No nos mostremos triunfalistas. No pensemos que el éxito se debe sólo a los que han hecho algunos. ¡Falta tanto por hacer!

Gobernantes, políticos, instituciones, sociedad,  no nos pongamos medallitas, trabajemos, sigamos trabajando:

La educación. Hay que seguir educando, desde la tierna infancia, para conseguir una sociedad respetable, en todos los ámbitos.

La protección. Lo que no te quitan los guardarrailes, te lo quitan “las barquitas”, término que utiliza mi amigo motero para definir a los coches. Todos estamos en la carretera, coches y motos.

Penalización. Hay que seguir mejorando nuestras leyes y en especial el instrumento para impartirla. Los castigos deben ser ejemplarizantes y a tiempo, no dentro de 3 ó 4 años.

Coordinación. Entre todos los órganos implicados en los mal llamados accidentes: Ministerios de Educación, Sanidad, Fomento, Interior y Justicia. Porque, unos mueren pero otros no.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

 

 

 

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La Semana Santa de 2005 fue la última Semana Santa que pasamos junto a nuestra hija. Viajamos para estar esos días con ella, pues en ese nomento era una estudiante "Erasmus".

En ese año, hubo 105 muertos en accidentes de tráfico en las carreteras de España y los comentarios eran un poco desalentadores pues se producían 2 víctimas más que en el año anterior.

Pero en ese momento, yo no me ocupaba de estos temas y auque supongo me afectaba cuando leía noticias así, no era un tema que me preocupara, porque, siguiendo mi frase de solidaridad, en ese momento "no fui yo".

Esa Semana Santa fue feliz, muy feliz. Nuestra hija se desvivió por enseñarnos cosas, llevarnos a lugares, y ayudarnos con el idioma, ¡qué no era poco!

En la Semana Santa de 2006, los muertos siguieron aumentando. En ese año fueron 3 más que en 2005, es decir 108 y la sociedad se asombró al poder contemplar en algunos diarios de "toda España", una esquela impactante (Error en la noticia sobre los motivos del accidente. No hubo ninguna colisión en cadena):

"El alcohol que otro bebió a ella le mató el 17 de Abril de 2005, en un mal llamado accidente de tráfico. Tenía sólo 20 años"

Esta esquela, con falta gramatical incluida, fue un revulsivo y fue portada de todos los informativos de todas las televisiones.

En nuestro ánimo sólo estaba recordar a nuestra hija, un año después de su muerte y llamar la atención de una sociedad dormida ante los accidentes de tráfico y jamás una campaña de tráfico fue tan barata para la DGT.

Lo que ellos nunca habrían conseguido con sus millonarias campañas, lo conseguimos nosotros, unos padres llenos de dolor en el primer año sin nuestra hija, con unos pocos euros salidos de nuestro bolsillo.

Desde esa Semana Santa, las cifras de los accidentes siguen bajando, muy tímidamente, apenas 2 ó 3 personas. Aunque para nosotros y para los miles de afectados siempre serán cifras que aumentan, no bajan, pues nuestros muertos siguen sumando, contando y descontando, es cierto que los que no nos resistimos a que la muerte de nuestros hijos  no haya servido para nada, a pesar de nuestro dolor, nos alegra esta disminución.

La Seman Santa de 2007 contó con 106 muertos. El gobierno consideró que a pesar del carné por puntos, el objetivo no se consiguió al superar la cifra de 100.

En la mañana de hoy domingo, día 23 de Marzo de 2008, cuando casi no se ha iniciado la operación retorno, los muertos son 49, que no son pocos. El dato ahora mismo es bastante alentador comparado con la historia de otras semanas santas, pero ¿Cuál será el resultado final?

Sea el número que sea, son personas que, unos no han podido iniciar sus vacaciones, otros se han quedado en la vuelta y todos ellos, juntos con sus familiares, han perdido la vida.

Los muertos, en la carretera y los familiares de estas víctimas, en el resto de sus vidas.

Muerte

 

Viene de frente la muerte,

engañándonos con su olor a fiesta.

¿Quién se salva de su suerte?

 

Triste amanecer de fiesta,

niños armados con coches,

de copiloto la muerte.

Seducidos por la noche.

 

¿No ven peligro los niños?

La muerte y el alcohol animan la fiesta,

falsos placeres de ánimo.

 

Tu madre, llora la fiesta

sin suerte, te has matado.

Sin respeto a esa arma, el coche.

Yo, me quedé sin hermano.

 

Manuel Barranco Roda

 

Dedicado a los que éstas ha sido sus últimas "vacaciones de Semana Santa". Vuestro dolor es también mío, porque antes, ya fui yo.

Gracias a Laura, amiga de Helena, que me ha informado del poema

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

Carta de Eduardo Sanchiz Chaperón, publicada en la sección de Foros de El País, cartas al director.

 

Es la carta de un hijo sin madre y la he elegido para el "Día del Padre". Para felicitar a los padres que han perdido a sus hijos o hijas y en el día como hoy, no recibirán la felicitación de esos hijos que se quedaron en la carretera.

Como mi marido, que éste es el tercer año en el que Helena no le puede felicitar.

Eduardo, tú eres un hijo sin madre, yo una madre sin hijos.¡Qué mala suerte hemos tenido!

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

Accidentes de tráfico 

 

El 20 de septiembre de 2007 a las 17:45 ví la vida distinta. Más triste, más cruel, más real. La vida nos contó, a mi familia y a mí, que exista o no el destino, un hecho te cambia toda la concepción de la verdadera realidad. Lágrimas, penas, discusiones y reducciones al absurdo de lo que creíamos más importante, más sagrado: nuestra familia. Dentro de unos días harán 6 meses de la muerte de mi madre en un accidente en carretera. Se fue con sus sueños y expectativas, con todos los ideales y los proyectos que le quedaban por construir, y aquí se quedó una familia sin razones ni causas... yo perdí a mi madre recién cumplidos los 18; mi padre perdió a la que había sido su amor desde los 14. Este Sábado le ha sucedido lo mismo a 17 familias, está claro que no son sólo cifras. Por ello, al que conduce quiero pedirle, que no piense ni en él ni el que conduce delante de él, sino en los hijos, los padres y los hermanos que sufrirán las muertes de la carretera.

Eduardo Sanchiz Chaperón Madrid

 

 

Con sólo 17 años, Hugo F. C. pasó en la madrugada de ayer a engrosar la estadística de víctimas en accidente de tráfico. Así comenzaba la noticia de la muerte de un joven de 17 años tras una colisión  frontal.

 

Habría sido una noticia más de muertes en carretera de las que cada día leo con pesar e imprimo para mi recuento anual de victimas. Pero ésta no iba a ser simplemente una más.

 

En el cuerpo de la noticia encontraba muchas más cosas que me harían recordar un 17 de Abril de 2005, tres años atrás, menos un mes.

 

Hugo había fallecido en Manzanares de El Real y era llevado al tanatorio de Colmenar. Allí estaba a la espera de la autopsia, aunque de sobra se supiera que el motivo de la muerte fue el impacto recibido por otro coche, también conducido por un joven.

 

Más adelante decía la noticia, que aún no se habían presentado los familiares a la morgue.

 

Entonces recordé cómo recibimos la noticia de la muerte de nuestra hija. Un mensaje en el buzón de voz del teléfono de casa: “Si son los familiares de Helena Castillo Zapata, ponganse en contacto con la guardia civil de tráfico en el siguiente número”.

 

El mensaje no presagiaba nada bueno. Desde ese día prácticamente no puedo utilizar el servicio de buzón del teléfono.

 

Yo, no fui capaz de marcar ese teléfono, tuvo que ser mi marido quien lo hizo.

 

Y la contestación al otro lado del teléfono fue aún peor.

 

La persona que descolgó el teléfono no se anduvo con paños calientes y contesto “¿Es que Ud. No sabe que su hija lleva 3 horas muerta?” Suponemos no estaba preparada para dar semejante noticia. Suponemos que pasaba por allí y descolgó el teléfono.

 

Fuimos hasta la comisaría de la guardia Civil en Colmenar. Unos vecinos que se apiadaron de nuestra desesperación y que acababan de regresar de una fiesta feliz, una boda, de repente se vieron implicados en una muerte.

 

“No, no, no puede ser, mi hija no, mi hija no”. Esta frase salía de mis labios una y otra vez. Cada vez la gritaba con más fuerza, haciéndome daño en mi garganta. Como si con ese grito quisiera conseguir que esa noticia no se hiciese real.

 

La guardia civil nos llevó hasta el tanatorio de Colmenar. Era domingo, estaba cerrado. Lo abrieron para recogernos por humanidad, porque a nuestra hija no la podíamos ver.

Estaba en la sala para hacer la autopsia, como Hugo. No la podíamos ver hasta después de la autopsia y eso sería al día siguiente. Igual les habría pasado a los padres de Hugo.

“La morgue”, la morgue de Colmenar.

 

Pero las coincidencias no terminaban ahí. Hugo, decía la noticia, era hijo único, como nuestra hija.

En el accidente también estaba presente el alcohol, aunque no en las cantidades que en el que produjo la muerte de Helena.

 

Una vez más los jóvenes implicados en las muertes en carreteras. Muy jóvenes, tanto el conductor implicado como la víctima.

 

Nuevamente unos padres rotos para toda su vida. Nuevamente un joven que no había comenzado a vivir y sin culpa ninguna. Nuevamente otro joven culpable y con el añadido de alcohol.

 

¡Pero no os dais cuenta? Sois jóvenes, novatos, con poca práctica y no podéis tomar más alcohol de 0, 15 que es prácticamente nada.

 

¿Creéis que merece la pena perder la vida, quitar la vida a uno de vuestros semejantes y complicaron vuestra vida y la de vuestros progenitores?

 

Queridos padres de Hugo, vuestro dolor es también mío, porque antes, ya fui yo.

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

 

 

 

 

 

 (Carta de Jordi S. Berenguer publicada en la sección de cartas al director de El País, de fecha 17.03.2008)

La muerte en el asfalto

JORDI S. BERENGUER - Barcelona - 17/03/2008

Al regreso de eso que se ha venido en llamar Operación Salida / Operación Retorno y, entremedias, vacaciones de Pascua, las cifras que tráfico nos dará sobre accidentes volverán a helarnos la sangre. Con todo, convendrá tener muy claro que una cosa es que a un coche se le reviente una rueda en plena autopista, que le caiga encima una roca desprendida de un monte en una carretera comarcal, o que un crío irrumpa indebidamente en la calzada y al conductor no le dé tiempo a frenar. A todo eso sí se le puede llamar accidente.

Pero atropellar y matar o dejar muy mal herido a alguien porque el conductor haya bebido demasiado, esté bajo los efectos de alguna droga, o simplemente, por desafiar los destinos ajenos con la chulería de un matón de carretera... a eso hay que llamarlo por su propio nombre: homicidio. Y si me apuran, incluso asesinato.

De las nefastas consecuencias de tanto descerebrado suelto, con una estadística que pone los pelos de punta, no sólo son culpables los locos del volante. También gran parte de la responsabilidad recae en quienes son incapaces de tomar las medidas oportunas, urgentes y drásticas, para impedir que esa gente vuelva a coger un volante. Sería la única forma de evitar esa sangría inmisericorde que se viene cobrando tantas vidas y que constituye una verdadera tragedia nacional: la muerte en el asfalto.

(Carta enviada a la Sección de Cartas al Director de El País y publicada en la misma sección pero en el apartado de Foros del País.com

Rizar el rizo o deshacer lo que otros hacen

Hoy día 13 de Marzo, a pocos días de comenzar una nueva campaña de tráfico por las vacaciones de Semana Santa, en la que se producirán, como siempre, numerosas víctimas, podemos encontrarnos dos noticias relacionadas con la Seguridad Vial y que van a tener importante incidencia en la responsabilidad de los conductores a la hora de llevar un coche.
Una de ellas, el margen de error en los aparatos de medir la velocidad o el consumo de alcohol y la otra, el uso y abuso de un médico para ocultar su ebriedad en el resultado de unos análisis.
Muchos estudiantes, cuando realizan un examen, suspenden por unas décimas:4,75; 4,80; 4,90.
Ellos, los padres, los amigos, se solidarizan con ese estudiante y dicen “jo, por unas décimas”. Pero los profesores son implacables. Saben cual es su misión, sus normas, sus reglas y no ceden. Aún así, todos, después comentamos que el nivel de conocimientos de nuestros jóvenes es malo.
Lo de este médico no tiene nombre. Él, que debería salvar vidas, realiza una acción que podría poner en peligro la vida de otros muchos conductores, además de la suya.
La fiscalia, tiene que estar luchando por unas décimas de más o menos para poder castigar a una persona que conduce bajo los efectos del alcohol o a mayor velocidad.
¡Pero qué nos pasa! ¿Es que no es suficiente más de 3000 muertos al año para tomar medidas?
Ir a más de 180 Kilómetros por hora ya es velocidad y me da igual que fueran 186. Conducir con 0,60 miligramos de alcohol es lo mismo que 0, 63. El resultado puede ser el mismo.
El caso es deshacer el trabajo que otros hacen, por ejemplo el de la Guardia Civil de Tráfico o el de los Legisladores.

Flor Zapata Ruiz, madre de una víctima de la carretera por la velocidad y el alcohol que otro llevaba (Alcobendas, Madrid)

Esta es la carta escrita por Joel Sánchez Portillo, un joven de 15 años, publicada hoy en la sección Cartas al Director de El País. ¡Ojalá hubiera muchos que pensaran así!

Seguridad viaria

Joel Sánchez Portillo, 15 años - Barcelona - 15/03/2008

Muchas son las campañas que se han realizado en apoyo al uso del cinturón; realmente han sido efectivas, ya que el número de víctimas en carretera se reduce. ¿Pero de verdad dependemos de él en la carretera? Yo no lo creo. Son muchos los factores que influyen en las muertes de carretera. El principal, nosotros mismos, con conductores responsables al volante todo iría bien. Por eso demuestro que si hemos sido capaces de poner el cinturón a millones de personas, seremos capaces también de cambiar a las mismas, pasando por alto modas y etapas. Dejémonos de tanto coche de última generación, de coches de bajo consumo, de auténticas naves de carretera y comencemos una campaña para concienciar al conductor español de la importancia de él mismo al volante. Podríamos empezar por los jóvenes que aún no conducen, ellos son el futuro, con ellos se harán las típicas encuestas y porcentajes de muertes en carretera. ¿Dónde está nuestro orgullo? Debemos ser capaces de reaccionar por nuestros propios medios, no nos tienen que empujar a hacer algo que es básico para tu seguridad y vital para ti mismo.

 

# jueves, 13 de marzo de 2008 14:15

¡Eres tonto!

 

(Foto tomada por Helena, cuando Dani y El canto del loco, casi no eran famosos)

Acabo de escuchar el nuevo sencillo del último disco de El canto del loco. Se titula ¡Eres tonto!

Para los que no le recuerden, ECDL era uno de los grupos favoritos de Helena y Dani Martín su amor platónico.

Lo primero que me ha llamado la atención es la coincidencia en la utilización que tanto me gusta a mi,  de los signos de admiración. No hay nada más que ver el título de este blog. Después que es un grito, de los que a veces yo también utilizo, un grito a la vida.

En mi escritos a los jóvenes hay muchos reproches, casi todos encaminados a hacerles ver lo importante que es la vida, esa vida que apenas han comenzado a vivir.

No es mala frase ¡Eres tonto! para designar a los que ponen en peligro su vida y a la vez la de los demás, pero no se me había ocurrido.

Espero con ilusión este nuevo disco de El canto del loco, por si en él apareciera la canción que Dani me dijo que le había hecho a Helena. Aunque, tal vez esa canción la hizo para su intimidad y nunca la publica.

Creo que si él no vuelve a ponerse en contacto conmigo, nunca lo sabré y ¿Cómo se va a acordar de una madre que le hablaba de su hija muerta en un mal llamado accidente?¿Cómo va a recordar que le pedía que en sus conciertos les aconsejara a los jóvenes que si bebían no llevaran un coche?

Les deseo mucho éxito con este nuevo disco a "El canto del loco", ECDL.

1 de abril de 2008, El Canto del Loco publica su nuevo disco.

Web Oficial
VÍDEO PLAYER EL CANTO DEL LOCO
Envía TONTO al 7488 para poner en tu móvil "¡Eres tonto!"

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena. 

# martes, 11 de marzo de 2008 17:15

Una pegatina por la Seguridad Vial

 

(foto realizada por Javier Costas)

Hace más o menos 1 año, hicimos 2000 pegatinas con el título de este blog. El mensaje que Helena os habría enviado. Fueron repartidas entre periodistas, medios de comunicación, alguna asociación de víctimas y amigos.

Algunas personas, a través de este blog, las pidieron y con mucho gusto se las envié, pero 2000 pegatinas no son muchas para repartir.

Hoy, cuento nuevamente con pegatinas de ¡Quiero Conducir, Quiero Vivir! para aquellos que estén dispuestos a divulgar este mensaje.

Sólo tienen que enviarme un mail con los datos donde quieren recibir estas pegatinas, al siguiente mail: mamydehelena07@yahoo.es

¡Ah! y aquellos que circulan con una "L", no se extrañen si cuando van a recoger sus coches aparcados, encuentran en su parabrisa una de estas pegatinas. Alguien que piensa que este mensaje está especialmente dedicado para ellos, las deja en estos coches.

Animaros a poner esta pegatina en vuestros coches, son tan bonitas como las margaritas y tienen más mensaje.

 

 (foto realizada por Josep Camós)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

 

Este fin de semana del 9-M, los resultados destacados han sido los de las elecciones, donde pocos han reconocido que pierden y la mayoría ganan. Resultados muy distantes y diferentes, comparados con los muertos en las carreteras, donde todos pierden.

Este fin de semana, a pesar de esa disminución de 7 víctimas, 18 nuevas familias se han visto rotas.

El 9 de marzo sólo se habló de una persona que no pudo votar, pero en realidad fueron 19, por no hablar de 6 personas más que resultaron graves y 10 leves.

Y ahora que todos hemos ganado, menos los que han perdido la vida, espero que los políticos, se pongan las pilas y sigan trabajando por tanto como les queda por hacer. Les recuerdo lo ya expresado en "Las madres y las elecciones generales".

Pero no sólo tienen proyectos nuevos por realizar, sino también mejorar todos aquellos que iniciaron en la legislatura anterior y por las prisas, la falta de consenso, el ir en contra por ir en contra, etc., dejaron a medias o faltos de precisión.

Pero también el resto de grupos que no han ganado las elecciones tienen mucho que decir y hacer. Aunque no se hayan cumplido sus expectativas, deberían responsabilizarse de lo que decían.

Aunque, algunos, mejor que no hayan ganado, pues no creo que algunas de sus reacciones fueran simplemente por llevar la contraria.

Somos muchas madres las que estaremos ahí para exigírselos, señorías y desde este fin de semana, 18 más.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena. 

(No dejéis de ver los enlaces a las noticias que lleva este comentario, básicas para entender el mismo. Pulsad siempre el texto resaltado. Gracias a las personas que las han escrito)

# sábado, 08 de marzo de 2008 8:57

Hoy, por ser nuestro día

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(Abrazo)

Hoy, por ser nuestro día, ese día que llaman de la mujer trabajadora, como si hubiera alguna mujer que no fuera trabajadora, la gran mayoría de nosotras, nos levantaremos con las tareas del fin de semana.

Para desayunar, una tanda de lavadoras, claro que ese no es un gran trabajo porque la lavadora se pone sola, no hay que seleccionar la ropa, no hay que meterla y saber muy bien el programa a elegir para que la ropa salga decente. Tampoco hay que sacar la ropa y tenderla y por supuesto, mucho menos, pancharla.

Si ha habido suerte, es probable que haya un compañero que amablemente haya hecho algo que le gusta hacer a muchos hombres, la compra. Entonces nos habrá quitado el problema de tener que hacerla hoy sábado.

Hoy, por ser nuestro día, habrá que hacer una comida rica, es fin de semana y día para comer todos juntos. Con esos hijos que dicen que viven en casa de los padres pero de los que sólo se sabe porque llenan de ropa sucia la cesta o de los que se intuye, porque del frigo desaparecen los yogures o las cosas más rica, como si de un ratón se tratara.

Incluso, algunos de los que han desaparecido del padrón, aparecerán hoy con otro ser vivo a su lado, del sexo contrario o puede que del mismo. Y no nos olvidemos de aquellos que han tenido el atrevimiento de venir rodeados de una especie que teníamos olvidada, que lo ensuciarán todo, estropearán los sofás que ya no estábamos acostumbrados a que fueran pisados o pondrán las manos en los cristales porque estaban tan limpios que atraían como un imán.

Pero esa especie, amiga, es una especie protegida, la única que merece el sobre esfuerzo de este día.

Hoy, por ser nuestro día, si salimos a la calle veremos cantidad de hombres haciendo deporte: fútbol, tenis, bicicleta... Eso está muy bien, hay que cuidarse.

Hoy, por ser nuestro día también habrá mujeres que además de realizar las anteriores tareas, sacarán tiempo para acercarse hasta una asociación, agrupación, grupo de vecinos o amigas y reivindicarán, correrán, se manifestarán, por la figura de la mujer. Por más trabajo, por más igualdad, por menos violencia, por más ayudas sociales, etc.

Hoy, por ser nuestro día, terminaremos agotadas, una vez más, pero pensando que mereció la pena. Pensaremos, por las nuevas generaciones de mujeres trabajadoras, por nuestros nietos, por el futuro.

Lo malo de esto es si piensas, si sientes, que te han quitado el futuro.

(Dedicado a las jóvenes que hoy tienen 23 ó 24 años, compañeras de viaje y vida de mi hija, para que consigan lo que ella no verá, pero por lo que ella habría luchado. 8.03.2008)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

 

 

Cada lunes, los medios de comunicación emiten el informe recibido de "EFE", con el balance de muertos en las carreteras del fin de semana.

Este fin de semana que acaba de pasar, 14 fallecidos en 13 ACCIDENTES, 13 personas heridas graves y seis leves. Y desde hace algún tiempo una coletilla ".... menos que en el mismo periodo del año anterior"

Y como no me caso de decir en mis escritos, este recuento macabro de muertos, sigue siendo sólo de un número determinado de accidentes, en unas condiciones determinadas y en unos lugares precisos, las carreteras nacionales. No están los que se producen en vías urbanas.

Por ejemplo, este fin de semana, se recogía como el más grave el ocurrido en la Autovía A-49, en Sevilla, con el resultado de 2 jóvenes muertos y otros 3 heridos graves.

Dos jóvenes de aproximadamente 20 años, que para sus familiares no serán "12 menos que en el mismo periodo del año anterior" y de momento, no se conocen cuales fueron las causas, los motivos de este accidente.

Pero, por ejemplo, no aparece noticia de los 3 fallecidos, un matrimonio y su bebe de tan sólo un mes de vida, muertos al caer su coche al agua en el puerto de Melilla. Tampoco se conoce el motivo. Supongo que estas 3 víctimas que no han sido recogidas como el accidente más grave ocurrido es porque estarán contabilizados en las víctimas de vías urbanas.

Y de esta forma, se va creando una sensación de que todo va a mejor, que cada vez mueren menos, quizás con la intención de crear un efecto positivo, contrario al que sucedería, según los expertos,  cuando se produce un suicidio que parece ser desencadena otros o como el día que 4 mujeres fueron asesinadas por los hombres que las amaban más que a nada, que fue el día que más llamadas recibió el "016".

Yo sigo pidiendo, que si nos quieren hablar de estadísticas, sigan los consejos de las autoridades europeas y den el número real de muertos incluidas las víctimas de vías urbanas.

Mi solidaridad para los familiares que este fin de semana han perdido a sus seres queridos. Vuestro dolor es también mío, porque antes, ya fui yo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

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