Hemos conseguido reducir un 50% las muertes en accidentes de tráfico. Según las autoridades, 8.000 muertos menos. Yo no estoy orgullosa.
Yo no me consuelo. Yo no pienso que se han salvado 8000 vidas. Yo recuerdo a los familiares de los “alrededor de 2.600 personas” que murieron el año pasado. A los padres de los jóvenes de Caldas de Reis, por hablar de los últimos. Yo recuerdo a mi hija, que pertenece a la estadística del año 2.500, cuando hubo 4.442. Yo sigo sintiendo mucho dolor.
No nos sintamos orgullosos. Alrededor de 2.600 muertes son muchas muertes.
Sigue habiendo muchos puntos negros, muchas carreteras en mal estado, muchos borrachos y drogados en las carreteras, muchos indeseables con exceso de velocidad y violencia, muchos jóvenes sin experiencia. Claro, como no, acaban de empezar, pero ese no debería ser motivo para que cuando obtienen su carnet sepan conducir perfectamente, aún sin experiencia.
Queda mucho por hacer. No nos fijemos sólo en las estadísticas. Cada número lleva detrás una cara, y mucho dolor para los que ya no la vuelven a ver.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.