Renuncio. Tiro la toalla. Han sido cinco años intentando seguir con la tradición pero es inútil. ¿A quién quiero engañar? Ya no se me ocurre nada. Abandono. No puedo seguir ayudándoles, además, ¿a quién le importa? ¿A los psicólogos? Esos que creen, aconsejan, piden que vuelvas a la normalidad. ¿Los comerciantes? Son los más interesados. ¿Y los reyes? A ellos qué leche les importa.
Me educaron recordándome a todas horas que los reyes eran para los niños, que los mayores ya no teníamos reyes, era la solución cuando no había dinero. ¿Crisis? Dicen de crisis, antes sí que había crisis, y unos padres que nunca podían conseguir los reyes que sus hijos pedían.
Pero llegó Helena, y con ella todo cambió.
Volvió la ilusión, la magia, las cartas a los Reyes Magos, los zapatos, los regalos y los tres en la cama abriendo paquetes.
Y después, todo se acabó. Faltaba un par de zapatos y quien escribía la carta. Demasiado dolor.
Pero algo me impulsaba a seguir con la tradición. El primer año descubrí a Diana Navarro y gracias a ella se siguió cumpliendo la tradición de un CD con mensaje. El segundo fue otra persona quien puso el CD con mensaje. El tercero hice un cuento, “El pescador y la sirena”. El cuarto un imán para la nevera: un barco. Y el quinto…
Ya me cansé de seguir ayudando a los Reyes Magos.
Se acabó. Si de verdad son magos, no debería hacer falta carta. Pero lo que quiero no me lo pueden traer así es que… Ya no hay más reyes.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.