“Hay una hora de oro entre la vida y la muerte. Si estás gravemente lesionado, tienes menos de 60 minutos para sobrevivir. Puedes no morir entonces, pero lo puedes hacer tres día o dos semanas después, porque algo ha ocurrido en tu cuerpo que es irreparable” Dr. Adams Crowley.
Esto lo he aprendido hoy en la jornada a la que he asistido. Una jornada propiciada por el Ministerio de Sanidad y Política Social para dar a conocer el “Protocolo de actuación y buenas prácticas en la atención sanitaria inicial al accidentado de tráfico”.

Una jornada muy interesante de las que a primera vista siempre me digo, qué voy a hacer yo, en una sesión como esta, y de las que me alegro después de asistir.
En el consejo de ministros de 30 de junio de 2006, se llegó a un acuerdo para tomar medidas especiales en materia de tráfico y se pidió al Ministerio de Sanidad y Consumo, que dentro del apartado de Seguridad Vial y Sanidad se profundizase en mejorar los tiempos de respuestas de la atención sanitaria de los accidentes de tráfico.
La Jornada de hoy ha sido el resultado del trabajo realizado por la Sociedad Española de Urgencias y Emergencias y las ponencias de personalidades de diferentes comunidades de España y relacionadas con las emergencias, protección civil, médicos, Samur y todos ellos relacionados con la atención sanitaria al accidentado.
Se han llevado a cabo dos mesas, la primera: Estrategias y recomendaciones en los momentos previos a la llegada de los equipos de emergencias, y la segunda: La asistencia sanitaria integral en el accidente de tráfico. Objetivos y valoración de la calidad asistencial.
Sería muy extenso e intenso traer hasta aquí todo lo tratado, máxime cuando muchos de los que os vais a acercar hasta aquí me vais a hacer la misma pregunta: ¿Pero han dicho que van a mejorar los tiempos de respuesta en los accidentes? Pues, eso dicen, que es uno de sus objetivos, y que para ciudades no debería ser superior a 10 minutos y para el ámbito rural no debería superar los 20 minutos, pero todo eso es muy diferente depende de la zona, de la población, y de los medios de que se dispongan. Aunque todos han coincidido de la vital importancia de esa “hora de oro”.
Pero con este protocolo, sobre todo, se establece un marco de actuación y el ideal de cómo deberían actuar los servicios de emergencias.
Me han parecido muy interesantes las ponencias de María José Villanueva, médico de emergencias SAMU del principado de Asturias, por su énfasis en la educación a edad temprana de los niños como futuros primer intervinientes no sanitario en accidente, al igual que la sociedad, que generalmente es el primero en llegar a un accidente y que supondría, también, la salvación de muchos accidentados. Coincidiendo con ella en el tema de la educación y formación, fundamental en la prevención.
Y sobre este tema yo me pregunto que en un tiempo, no sé ahora, era necesario tener ciertos conocimientos de mecánica para poder obtener el carnet de conducir, algo que hoy en día es innecesario porque la tecnología utilizada por los coches es imposible para un conductor y menos fuera del ordenador de un taller. Pero ¿qué hay de la información y formación para unos primeros auxilios o cómo saber gestionar el primer momento de un accidente? ¿Se da esto en las autoescuelas? ¿Se informa de cómo prestar unos primeros auxilios, cuando la denegación de auxilio es un tema que podría conllevar una sanción penal? ¿Cuántos conductores saben lo que hay que hacer ante un accidente? ¿Quién conoce el protocolo PAS (Proteger, Avisar, Socorrer)?
Muy interesante también la intervención del Doctor Emilio Alted sobre “Centro Útil. Unidades de Trauma”. ¿Sabíais que no siempre es bueno que a un accidentado lo lleven al centro más cercano si ese centro no cuenta con los medios para el tipo de trauma que tiene? ¿Y que se podría disminuir un 35 % la mortalidad si al accidentado se llevara al hospital adecuado según sus heridas?
Interesante, también, la presentación del proyecto “eCall”, a cargo de Emilio Dávila, un proyecto que une las nuevas tecnología para que el propio coche active la llamada de alerta a los centros de emergencia cuando ha tenido un accidente y en el que están metidos muchos países europeos pero no el nuestro y que, como todo, tardará mucho para poder venir de serie en los coches, por no decir que parece ciencia ficción.
En resumen, una jornada muy interesante pero que me pregunto si todos los asistentes, en su gran mayoría del mundo sanitario y de emergencias serían conscientes de que de su labor, su profesionalidad, su buen hacer, depende la vida de tantas personas que se quedan en el camino.
Se ha incidido mucho en la formación de todos los que intervienen en los accidentes y yo les rogaría, les suplicaría, que no escatimen esfuerzos.
Mi hija, dicen, murió por una parada cardiorespiratoria, como se producen la mayoría de las muertes. Y aunque durante mucho tiempo he querido buscar alguien que hubiera presenciado ese mal llamado accidente y me contara cómo estaba, no quiero ni pensar el tiempo que tardaron los sanitarios y si se habría podido salvar. Porque, aunque a todos los padres nos dicen “murió en el acto”, una forma de darnos consuelo, la gran mayoría no nos quitamos de la cabeza cómo sería, cuánto sufriría, si se enteró, si se pudo hacer algo, etc.
Quiero dar las gracias a todos los que han hecho posible esta jornada, su buen funcionamiento y desarrollo a cargo del Ministerio de Sanidad, y especialmente a mi amiga Maribel, que me habló de ella e hizo posible mi inscripción en la misma. Los amigos, siempre ahí.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por acción de un conductor con alcohol.