Espacio publicitario
terra.es Blogs Oficiales

Artículos - abril 2011

En 2006, primer aniversario de Helena y cuando nuestra esquela salió publicada en todos los medios de comunicación, coincidió con la vuelta de semana santa de ese año, las víctimas de accidentes de tráfico eran  más de 100, en concreto 108, tres más que  el año que murió Helena. A partir de ahí, todo comenzó a cambiar. Pero aunque estemos contentos porque este año las víctimas han sido menos de 40, yo no me olvido del dolor de esas 39 familias a las que se les ha roto la vida: a los que se han quedado en el asfalto y a los que les querían.

 

Las noticias dan con todo lujo de detalle las víctimas que no han sido, las que se han evitado,  pero yo me fijo en ese joven matrimonio que han muerto dejando a su bebe y,  en otros padres que han perdido a su pequeña hijita de dos años. ¡Qué mala suerte! Pues, no. No existe la mala y buena suerte. No para mí desde hace seis años. La suerte viene precedida, originada, promovida, por la mano del hombre: casi siempre suele ser un hombre el que produce la mala suerte de otro.

Cada vez que cogemos un coche no somos conscientes del riesgo que corremos o podemos hacer correr, y es natural porque no conduciríamos si lo pensáramos, no saldríamos de casa, porque nunca se sabe dónde va a estar nuestra suerte. Y quizás por estos pensamientos siguen habiendo siniestros de tráfico.

Porque cuando hacemos un adelantamiento complicado, arriesgado, escaso, no pensamos en la mala suerte que podemos tener si de frente viene otro.

Porque cuando bebemos y después tomamos el coche siempre pensamos que estamos bien, que controlamos, pero no pensamos en que estamos controlando la suerte de otro, por no hablar de la nuestra.

Porque cuando vemos una señalización de prohibido circular a más110, y no hablemos de otras aún más inferiores, le hacemos una pedorreta.

Porque cuando suena el teléfono no pensamos en nuestra suerte sino en qué importante llamada será.

Porque cuando paseamos por una calle, en algún momento de estrechez, casi siempre hay alguien que cede el paso, pero cuando vamos metidos en nuestra burbuja, el primero que pasa soy yo.

Porque cuando vamos por una carretera en mal estado nunca pensamos que la administración correspondiente no haya previsto, pensado en nuestra suerte, es inimaginable. (Por cierto, a la comunidad de Madrid o el ayuntamiento de Madrid, ahora que ya están de campaña, que arreglen los socavones que hay al entrar en la famosa calle 30 , dirección Noreste, en la entrada correspondiente al hospital 12 de Octubre, antigua carretera de Andalucía, ahora avenida. Lleva seis años con ellos).

Y no digo nada sobre las salidas de vía, porque como dice Esther, la madre de Juan, que nos expliquen que es “salida de vía”. Para mí no es una causa es la consecuencia pero cuál es la causa que  produce esa salida de vía.

Y así podría estar escribiendo líneas y líneas de “porque” y resultados de “mala suerte”.

A pesar de todo esto, yo sigo diciendo que he tenido muy mala suerte y mi hija peor, pero esa mala suerte nos la proporcionó un conductor con alcohol.

Algunos datos sobre esa mala suerte:

Datos en el año que murió Helena

Datos de los que han tenido mala suerte en otras Semanas Santas:

2003: 128 fallecidos

2004: 103 fallecidos

2005: 105 fallecidos

2006: 108 fallecidos

2007:  106 fallecidos

2008: 64 fallecidos

2009: 46 fallecidos

2010:  44 fallecidos

2011: 39 fallecidos, 195 heridos graves.

Mi solidaridad para con esas nuevas víctimas,  y mi enhorabuena para los jóvenes, mi primer objetivo, porque ellos son el sector en el que ha descendido más las muertes, según las declaraciones de las autoridades pero siguen siendo muchos, para cada padres, muchísimos, porque no tenemos otros, porque no son un número en una estadísticas, porque son nuestro futuro y sin ellos… se nos acaba.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Ahora que ya tú no estás aquí
siento que no te di
Lo que esperabas de mí.

Ahora que ya todo terminó
a quien de mi te alejó
Yo le quisiera pedir.

Que me deje sólo un día más
para poder hablar
De lo que eras para mí.

Que me deje disfrutar
de tu voz, y contemplar
Tus ojos una vez más.

Te escribo estas líneas
en papel,
espero que donde estés
El correo llegue bien.

Por aquí todos estamos bien
luchamos por seguir
como aprendimos de ti.

Echo de menos
el charlar y oír tu voz,
echo de menos
No tener tu apoyo, ¡no!

No creo en el más allá,
no sé dónde buscarte
Y aquí no estás.

No creo en la eternidad,
necesito encontrarte
Y estar en paz.

Necesito terminar
lo que un día empezamos
A planear.

Lo que quiero es tenerte
y no recordar.

No creo en el más allá,
no sé dónde buscarte
Y aquí no estás.

No creo en la eternidad,
necesito encontrarte
Y estar en paz.

Necesito terminar
lo que un día empezamos
A planear.
Lo que quiero es tenerte
y no recordar.!

Espera donde estés
pues tengo que vivir
y cuando muera iré
A charlar junto a ti.

No he apreciado
lo que he tenido,
no lo he apreciado
Hasta que lo he perdido.

No he apreciado
lo que he tenido,
no lo he apreciado
Hasta que lo he perdido.

Y si la fortuna o el azar
me dan la oportunidad
De volvernos a ver.

Juro que jamás te ocultaré
lo que hay dentro de mi ser
Te abriré mi corazón.

Te echo de menos,
Un beso, adiós, cuídate.
No nos olvides, muy pronto,
Nos volveremos a ver.

No creo en el más allá,
no sé donde buscarte
Y aquí no estás.

No creo en la eternidad,
necesito encontrarte
Y estar en paz.

Necesito terminar
lo que un día empezamos
A planear.

Lo que quiero es tenerte
y no recordar.

No creo en el más allá,
no sé donde buscarte
Y aquí no estás.

No creo en la eternidad,
necesito encontrarte
Y estar en paz.

Necesito terminar
lo que un día empezamos
A planear.

Lo que quiero es tenerte
y no recordar.

Ahora que ya tú no estás aquí…

“Requien”. Mago de Oz.

(Helena tenía en papel, guardado, la letra de esta canción. Tenía subrayado lo que está escrito en negrita)

El alcohol que otro tomó a ella la mató en un mal llamado accidentes de tráfico. Tenía solo 20 años.

Helena Castillo Zapata, muerta el 17 de Abril de 2005, por la acción de un conductor borracho.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Calas, sus flores, de las que sería su ramo de novia, según decía.

Calas, Sari

Calas, Virtu

 

Calas, Manuela

Mari Carme Corral es madre de Rebeca, una joven que aún arrastra las importantes secuelas de uno de esos mal llamados accidentes de tráfico. Un desalmado se la llevó por delante en una marquesina de la parada del autobús. Sigue pleiteando por esas secuelas.

Mari Carmen, cada vez que los médicos salían del quirófano diciendo que no podían hacer nada por su hija, ella les obligaba a entrar para que siguieran intentándolo. Y se salvo. Mari Carmen, prometió que prestaría parte de su tiempo a ayudar a otras víctimas.

Meli, madre de Guille, que murió en una moto, aún su caso está por resolver, tiene también un blog, es sobre duelo. Algunas madres llegan hasta él.

Isabel Hoyos, madre de Juan Ramón, que murió de cáncer de médula en mayo de 2010, unos años antes atropelló a un coche. Algún médico le dijo que ese cáncer había sido como consecuencia del fuerte golpe recibido en este atropello. Isabel llegó hasta Meli buscando consuelo. Meli se enteró de que no solo había perdido a su hijo sino que la justicia le había considerado culpable, al niño, y ahora tenía una deuda inmensa por el pago de las costas que iban subiendo, subiendo, y a la que no podía hacer frente de ninguna forma, debido a su situación actual y a los gastos contraídos durante los años de enfermedad de su hijito.

Meli me lo contó para que lo hiciera público a través del blog. Buscábamos la forma de conseguir el dinero para pagar esas malditas costas.

Al igual que en el caso de Esther, la madre de Juan, este blog fue, en principio, la forma de dar a conocer ambas historias. 

Puse en contacto a Isabel con algunos periodistas y su noticia se pudo ver en muchas televisiones.

A estas alturas de la historia ya no recuerdo cómo llegó la historia hasta Mari Carmen, de Málaga.

Mari Carmen, desde el principio, se volcó con esta familia. Recuperó documentación del caso, vio que había sido un caso mal gestionado y llevado,  buscó ayuda en Itrassa y en el abogado Pérez Tirado, un abogado que se dedica a las víctimas de accidentes de tráfico, al que he escuchado hablar en más e una ocasión pero al que nadie me ha presentado, ni siquiera sé si tiene alguna relación directa como afectado, pero sé de su buen trabajo en este ámbito.

Y finalmente esta cadena, especialmente con el eslabón de Pérez Tirado, ha conseguido que la aseguradora, a la que Isabel debía esa fortuna que quizás ya estuviera por los 20.000 Euros, haya perdonado la deuda.

Por primera vez, Isabel y su familia han sonreído.

A mí todo esto me ha recordado mucho la famosa película “Cadena de favores” aunque en este caso solo tengo la certeza de que Mari Carmen hizo esa promesa.

En mi caso puedo decir que cuando mi hija murió por un conductor borracho me dije que haría todo lo posible por evitar que les pasara a otras madres, y me puse a escribir.

Creo que si todos  formáramos parte de una cadena de vida se conseguirían muchas cosas, sobre todo, que muchos no la perdieran.

Mil gracias a todos los que han hecho posible esta historia con un final mediofeliz. Gracias a todos los que estaban dispuestos a colaborar para ayudar a pagar la deuda. No ha sido necesario.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicidad


Este Blog

  • Inicio
  • Acerca del autor
  • Muertos en carreteras: Hasta el 2 de Octubre: 1.137 2010 (solo carretera): 1730// Diciembre:133// Noviembre: 147// Octubre:172// Septiembre: 156// Agosto: 187// Julio: 176// Junio:139// Mayo:160// Abril: 118// Marzo: 112// Febrero 2010: 92// Enero: 139// Año 2009: unos 2600// Diciembre:160// Noviembre: 139// Octubre: 149// Septiembre: 144// Agosto: 201// Julio: 177// Junio: 176 // 2008: 2.181// 2007: 3.823// 2006: 4.104// 2005: 4.442// 2004: 4.741// Desde 1959: 250.000

Recomendaciones

Síguenos

Buscar