Si es doloroso perder a un hijo, no lo es menos tener que recoger sus cosas. Nadie está preparado para recoger, rebuscar, retirar, enterrar, las pertenencias de los hijos. Esa es, por ley de vida, una misión de los hijos, no de los padres. Hoy, leyendo una bonita historia publicada en El de la Bici , sobre una bicicleta holandesa , recordaba nuestro triste viaje...
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