(El hada Helena, según Pilar) Llegaron a las puertas de urgencias como llegan casi todos, nerviosos, corriendo, con la cara llena de horror, pidiendo que les confirmen una frase, un pensamiento, “dígale a la de negro que se vaya que aún no me ha llegado la hora” En un segundo, un revuelo de médicos, enfermeras y camilleros...
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