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La nueva iniciativa de “Ponle Freno” es “Radares sí, pero para salvar vidas”. Es una petición para que los radares se coloquen en los puntos negros, y así dejar de tener esa imagen de recaudación para pasar a ejercer de aviso de peligro.

Todos sabemos lo que los conductores hacemos ante los radares fijos: levantar el pie del acelerador.
Con ese gesto, quizás, en muchos puntos negros se salvarían vidas, porque si
reduces velocidad, reduces riesgo.

Aunque, en algunos momentos y lugares, esa reducción de velocidad
termina por ser ridícula, como sucede en algunas rotondas, porque ya solo les falta que nos digan que lo pasemos a pie, empujando el coche, para no tener ningún percance, es cierto que una señal de reducción de velocidad no es tan coercitiva como la señal de un radar. Porque lo que nos duele no es el probable accidente, sino la multa.

Poner un radar en cada punto negro no es la solución. Lo ideal sería que se eliminaran esos puntos negros. Pero como sabemos que eso es una utopía, al menos en este país y en este momento, pues bienvenida sea esta campaña.

Y aprovechando la excusa de escribir sobre este tema, me he puesto a contar si tendríamos radares suficientes para poner en cada uno de los puntos negros de este país, porque con la crisis tampoco nos van a poner más radares.

He tenido la santa paciencia de ir contando uno a uno, los radares de los que tenemos información. Los fijos, no móviles o de detramo, y que la mayoría de las veces están puesto en lugares no especialmente peligrosos.

Pero con el primer problema que me he encontrado ha sido con que la última información de puntos negros es del año 2007, en un informe actualizado del 2008, de la DGT. Y los radares que he ido sumando, tampoco tengo seguridad de su actualización. Por eso, este informe no debe ser tomado como un estudio exhaustivo sino como el análisis realizado por una madre que lleva el recuento de víctimas como el de radares, sumando de uno en uno.

Según el informe de La DGT, existen o existían en el año 2007, unos 802 puntos negros.

Supongo que como posteriormente se comenzó a denominar tramos de alta concentración de accidentes, los informes sobre puntos negros desaparecieron.

Y el recuento de radares que me ha salido ha sido el siguiente:

-Según información de la DGT: 586 radares totales, distribuidos por todas las provincias de España a excepción de País Vasco y Cataluña.

-En el País Vasco, según un informe de AEA, son 47

- En Cataluña, según la información de La Generalitat, son 216.

Tengo que decir que no he encontrado información sobre los puntos negros del País Vasco, ni de la comunidad Catalana. Solo he encontrado esta noticia de enero de 2010, que dice que ya no existe ningún punto con riesgo elevado de accidente en Cataluña. Sí con riesgo alto. Pero también es verdad que Cataluña es la comunidad con más
radares (216)

Así es que tomaré para esta observación solo los datos del resto de provincias que no se encuentras en estas comunidades.

En total, si no me he confundido al ir sumando uno a uno, provincia por provincia, son 586 radares. Siempre me estoy refiriendo a radares fijos. Y puntos negros, según el informe de 2007, son 802.

¡Nos faltan radares!

He observado:
Que en Madrid, que no es la provincia o comunidad más grande, es la que más
radares tiene, pero no suficiente para la cantidad de puntos negros que existen
(39 radares, 182 puntos negros).

- Que 11 provincias no tienen suficientes radares en relación a sus puntos negros.

- Que La Rioja es la provincia que más puntosnegros ha eliminado (de 13 en el año 2003 ha pasado a 3 en el año 2007).

-Que Santa Cruz de Tenerife es la provincia que ha aumentado sus puntos negros en lugar de disminuir (de 19 ha pasado a 53).

-Que Madrid, Santa Cruz de Tenerife, Sevilla, La Coruña, Cantabria y Granada, son las provincias que están muy por debajo en número de radares, en relación con sus puntos negros.

Dado el estado de algunas carreteras en la actualidad, que se supone que no irán a mejor, sino todo lo contrario, por los recortes, a los puntos negros anteriores se irán uniendo nuevos. Una nueva reubicación de los radares para colocarlos estratégicamente en los lugares más peligrosos no sería suficiente, pero menos es nada.

No me parece mala iniciativa esta de Ponle Freno. Ya llevan reunidas unas 50.000 firmas y se puede seguir firmando. Puedes hacerlo como particular o como institución, empresa, etc., e incluso aportar tu logo.

Y repito que las víctimas pensamos que la solución pasa por eliminar esos puntos negros, pero ahora mismo, quizás ésta otra sea la única

Súmate a esta iniciativa, y ese “Juntos podemos”, quizás algún día se haga realidad.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

Cuando Madrid se encuentra en fiestas, cuando muchos de sus ciudadanos están de puente o camino de vuelta, se cumple el primer aniversario de la pérdida de Bárbara, la hija de María Ángeles. Otra hija robada por el alcohol que otro toma.

Bárbara Marca Almendros, una preciosa  joven de 19 años, salió con sus amigas a divertirse hace un año, como hacen tantos jóvenes. Pero ella tuvo la desgracia de cruzarse en su camino con alguien que se ofreció a llevarles en su coche. 

Era un joven con un buen coche, deportista conocido, pero que no tuvo la precaución y la responsabilidad de no beber si iba a conducir.

 Cinco jóvenes, entre 18 y 20 años, velocidad, alcohol, la mezcla explosiva. Todos heridos, y la peor parada, Bárbara.

 El conductor del coche, Marcos, dio en el primer control de alcoholemia de 0,45 mg/l (la tasa permitida es 0,25). El segundo control no pudieron hacérselo por una crisis de ansiedad.

 Marcos fue imputado de cuatro delitos: contra la seguridad vial, alcoholemia, homicidio imprudente y lesiones imprudentes. Retirada del carnet y prohibición de conducir. Pero  fue puesto en libertad con cargos y, supongo que habrá seguido jugando al futbol. Y, hasta donde yo sé, ni siquiera ha pedido perdón.

 Y como he dicho, la peor parada fue Bárbara, que murió al poco de ingresar en el hospital.

 Una vez más, demasiada juventud, demasiada irresponsabilidad, y una nueva tragedia: otra familia rota

 Conozco ya tantas familias rotas por el alcohol que otros toman, u otras drogas, o la velocidad, que me parece que continuamente me repito.

 Los padres de Bárbara están destrozados, y nuevamente pienso que tengo mucha suerte. La suerte de que quien mató a mi hija no es conocido, porque los padres de Bárbara, muy probablemente, tendrán que conocer noticias de cómo este jugador ha seguido con su vida, su profesión…

 Queridos jóvenes, ya no sé cómo decirlo: bailáis con la más fea, la muerte. Y en ese baile, si no sois vosotros siempre habrá algún otro que tendrá su último baile, sin merecerlo.

 Y nosotros, los padres, nos desangramos por la herida abierta con la pérdida de nuestros hijos. Y por mucho tiempo que pase, esa herida no cierra. Aprendes a vivir con ella, a ocultarla, pasado un tiempo,  el tiempo que los demás piensan que ya es hora de pasar página.

 A los padres de Bárbara aún les queda mucho por pasar. Solo ha pasado un año. El primero, ¿el peor? Ya no hay nada peor.

 Jóvenes, el alcohol y la gasolina no mezclan, explotan.

 Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta, también, por la acción de un conductor con alcohol.

cartasaldirector

Este brindis es el que debe estar haciendo el conductor kamikaze que mató a mi hijo (tres años) y a mis suegros (66-67 años) el 3 de julio de 2007 en Maqueda (Toledo). Después de ser condenado el 14 de diciembre de 2011 a 15 años de prisión por un jurado popular, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, presidido por Vicente Rouco, le ha rebajado la pena a cuatro años de prisión. Esta rebaja se debe a que el juez considera que este kamikaze estaba tan borracho (quintuplicaba la tasa de alcohol en sangre) que no era consciente de lo que hacía.

Me gustaría quedar un día con el señor Vicente Rouco para que explique a mi hijo Daniel (12 años), que el que mató a su hermano y sus abuelos, posiblemente, no vuelva a pisar la cárcel. Imagino que le dirá que lo que tiene que hacer si comete un acto parecido al de este profesor de Talavera es emborracharse todo lo que pueda.

También me gustaría quedar con el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, para que le explicara a Daniel que si en vez de un profesor kamikaze hubiera sido un terrorista, la sentencia hubiera sido distinta, y que conste que no tengo nada en contra de las víctimas del terrorismo, pero ¿qué diferencia hay entre sus víctimas y las mías?

¿No es terrorismo coger un automóvil sabiendo que estás muy borracho? ¿No es terrorismo conducir 10 kilómetros en sentido contrario a pesar de las advertencias de los conductores con los que se cruzaba y obligaba a salirse de la carretera? ¿O es que si un terrorista coge un coche y atropella y mata a su víctima ya no es un terrorista?

Lo dicho, me uno a Aznar y grito: ¡Viva el vino! Y, ¡salud, profesor!— Ángel Peralta Delgado.

Hace casi cinco años, Ángel Peralta Delgado, escribió otra carta muy distinta a esta, llena de amor y quizás menos rabia, porque era una carta de recuerdo y añoranza de su pequeño Miguel que hubiera cumplido cuatro años. Quizás, porque en su ánimo, abrigaba la esperanza de encontrar justicia y reconocimiento social a su pérdida, a su dolor. Esta vez, después de cinco años, Ángel Peralta Delgado ha dejado de tener esperanza y ha entrado en la autentica realidad: las víctimas de los mal llamados accidentes de tráfico, somos víctimas de cuarta fila. Ni siquiera de segunda. No hay más que mirar las indemnizaciones y las sentencias.

Y los que hemos perdido a nuestros seres queridos por el alcohol que otro ha tomado, es inevitable que nos acordemos de Aznar, defensor de que nadie te diga lo que tienes o no que beber para conducir. Yo también le aludía en mi carta. Y, aunque sé que el padre de Miguel hace este brindis de forma sarcástica, yo no me uno. No. El vino vivirá porque vivimos en ua sociedad de buenos caldos y cultura del vino, pero nada es malo si es con moderación y no vas a conducir. La culpa no es del vino, sino de los gobernantes y las leyes que elaboran, y se encargan de impartir los jueces. Ahí está la verdadera culpabilidad. Y la poca vergüenza y educación de los muchos que beben y conducen convirtiéndose en terroristas viales.

Ayer aparecía una noticia: Los españoles son los europeos que más conducen bajo los efectos de la drogas. ¡Qué fama! ¿Por qué será?

Un fuerte abrazo solidario para Ángel Peralta Delgado, el padre de Miguel, muerto, también, por el alcohol que otro tomó. Como Helena.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena. “Conduce sin miedo, pero con vergüenza”

Se cumplen siete años de la pérdida de mi hija, que murió por un conductor borracho. Han pasado siete años y sigue habiendo conductores irresponsables que conducen con alcohol, poniendo en peligro su vida o la de los demás, o negando que lo hagan, aunque esté probado como en el caso de Ortega Cano.

Y seguimos sin tener una ley que autorice los análisis de sangre en los accidentes en los que es la única forma de probar si el conductor lo hacía con alcohol, de una forma rutinaria, sin tener que esperar a la petición por parte de un juez , sin que pase tiempo y sin que, después, se ponga en cuestión su legalidad o no como en el caso del famoso torero. Algo que sería posible con la
sola modificación de la Ley de enjuiciamiento criminal.

Son siete años sin Helena, con esta lucha y, aunque la sociedad se ha concienciado mucho, sigue habiendo conductores que beben el alcohol que mata a otros.

Creo que en este tiempo he mostrado a los demás, como ejemplo, como concienciación, el dolor, el drama, la desolación que producen esos mal llamados accidentes, especialmente cuando está de por medio el alcohol u otras drogas. Yo he sobrevivido a mi hija siete años que pesan sobre mí como una losa. Que han dejado huella en mi físico, pero sobre todo una herida mortal que no se ve, de la que solo yo sé y puedo dar cuenta.

Mi hija murió de una forma absurda e inútil, en un día soleado de abril, sin ningún agente meteorológico que pusiera en riesgo la conducción, a una hora normal, las cuatro de la tarde, en una autovía, la M-607, sin posibilidad de choque por adelantamiento. Pero cuando el estado de embriaguez no te deja ver al coche que va delante, el choque por alcance es inevitable.

(Estado en el que quedo el coche de Helena)

Según la testigo presencial, la copiloto que iba con el conductor borracho, este puso la intermitencia pero no se cambió de carril, chocó contra el coche de mi hija,
y el coche de mi hija salió volando. Literal y realmente.

Efectos según tasa de alcoholemia

0,20g/l en sangre o 0,1mg/l en aire
espirado:

-Disminución de los reflejos.

-Falsa percepción de las distancias.

El riesgo de accidentes se multiplica por 1,5.

0,30g/l en sangre o 0,15 mg/l en aire espirado:

-La velocidad percibida es menor que la real

-Atención dividida y euforia.

El riesgo en accidente se multiplica por 2.

0,50 g/l en sangre o 0,25mg/l en aire espirado:

-Incremento del tiempo de reacción

-Somnolencia.

El riesgo de accidente se multiplica por 3.

Hoy, después de siete años, cuando las lágrimas ya son inútiles porque ni
siquiera desahogan, solo puedo dedicarle a mi hija, a su memoria, esta página, www.quieroconducirquierovivir.com,
por ella y para ella. Gracias a la generosidad de una mujer, de una madre, que
me la ha hecho. Y mi lucha por la seguridad vial, para que no les pase a otras
madres.

Conductor, al volante, ni gota, ni gota.

Querida hija, por muchos años que pasen tu ausencia siempre será enorme. Tu recuerdo, la única cuerda a la que agarrarnos. Como en una de tus frases, tu espacio era inmenso, lo llenabas todo y eras el motor de nuestras vidas. El vacio es profundo, negro, imposible de rellenar, a pesar del cariño de muchas de las personas que nos rodean.

Helena Castillo Zapata

“El alcohol que otro tomó, a ella la mató en un mal llamado accidente de tráfico”

17.04.2005

Tenía solo 20 años

“No es más grande el que más espacio ocupa, sino el que más vacio deja
cuando se va” (de la colección de frases de Helena)

(La colección de frases de Helena)

MI VIDA

Dicen que has muerto,

pero yo, te siento tan viva…

En la soledad de la noche

escucho tu silencio, y

me miras, me sonríes,

tus risas son mis alegría.

Dicen que has muerto,

pero yo, te siento tan viva…

Cuándo amanece y

el sol acaricia mi cara.

Es tu mano la que siento,

tu piel la que me abraza.

Dicen que has muerto,

pero yo, te siento tan viva…

Son tus ojos, tu pelo,

tu aroma el que me embriaga,

cuándo contemplo tus fotos

y me abrazas por la espalda.
Dicen que has muerto,

pero yo, te siento tan viva…

Qué sabrán ellos si

tú, no eres su hija.

Si nadie te parió salvo yo,

si nadie te dio la vida.
Dicen que has muerto

¡Mentira, todo mentira!

Puesto que a mi lado andas,

junto a mí siempre caminas.

En tus hombros yo me apoyo

y en tu recuerdo, mi niña,

vivo más que cualquier ser

ya que tú, eres mi vida.

Nieves Gallardo Cañaveras (Dedicado a Helena y a su madre Flor Zapata)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Cuando perdemos a un hijo en esos mal llamados accidentes de tráfico, y a pesar del dolor, comienzas a hacerte preguntas que, en un primer momento, ni siquiera tienen el sentido de pregunta porque son más un lamento: quién, cómo, dónde, cuándo…

Pero pasado unos días, esas preguntas se hacen efectivas y comienza un calvario para poder aclarar las circunstancias en las que se desarrollo esa pérdida.

Entonces, en el mejor de los casos, visitas a un abogado, le planteas el caso y comienza una larga espera para conocer los datos de un siniestro del que, los padres, son los últimos en enterarse porque es un tema tan doloroso que casi todo el mundo tratará de ocultárselo, de no darle explicaciones más allá de ese “murió en el acto”, que casi siempre se dice con la intención de quitar dolor.

El propio atestado, no sé si se consigue a nivel particular, creo que no. Las fotos, no te las enseñan, es muy doloroso. La autopsia, tienen que pasar días hasta que te la entregan. Y así, por piedad, por burocracia, por dolor, tienen que pasar muchos meses hasta que realmente se sabe un poco de lo que sucedió.

Pero existen muchos casos en el que el estado de abatimiento de los familiares es tal que pasan días, meses, y en algunos hasta años, para tener el valor de enfrentarse al tema. Y, a veces, ha pasado tanto tiempo, que se pasó el plazo.

Cuando estábamos para enterrar a nuestra hija, cuando el que la mató ya era puesto en libertad, comencé a oír que el que había provocado el siniestro de mi hija iba borracho. Mi marido dice que lo supo antes pero me lo ocultó. En esos días, todo el mundo te oculta algo para que no sufras. ¡Qué ilusos!

Puedo decir que nosotros, como padres, tuvimos poco que investigar, porque nuestro abogado hizo una gran labor, pero también tuvimos la gran suerte de que a través de una amiga de mi hija supimos que había un testigo muy importante de todo el hecho. Y nos costó mucho encontrarlo. Y tuvimos mucha suerte de que declarara la verdad, solo la verdad.

Pero conozco muchos padres que se han convertido en verdaderos detectives. Que hoy en día, saben mucho más que algunos guardias o policías que realizan los atestados. Que algunos padres tienen que contratar detectives que resuelvan o encuentren pruebas. Que una madre tuvo que ir a buscar pruebas de que en un punto negro existían accidentes y se encontró con ese magnífico vídeo. Que algún padre lleva una campaña para que una carretera secundaria, donde perdió la vida su hijo, se arregle. Que algún padre tiene un magnífico estudio de la resistencia o cómo se produce el impacto en una sillita de bebé. Que algunos tienen que buscar en las grabaciones de cámaras cercanas al lugar del accidente para ver en qué estado iban los coches o conductores que produjeron su pérdida. Que muchos padres se dejan casi la hacienda y la vida para resolver con métodos que hoy existen, las pruebas para llevar ante un juez, para eliminar de sus hijos, además de perder la vida, el estigma de culpables, que no lo fueron. Y, en algunos casos, aún así, la justicia se lo deniega.

Y yo me pregunto ¿Los padres? ¿Los padres son los que tienen que realizar esta labor de investigación? ¿No han tenido bastante con la pérdida?

Ayer y hoy, salía una noticia de que expertos en accidentes de tráfico en Valencia, están estudiando el accidente de Ortega Cano. No, si no hace falta, si ese caso ya está más que estudiado. Otros son los que necesitan estudio. Un estudio por parte de la propia administración, que no tengan n los padres que gastarse el dinero en conseguirlo y que saben que es la única forma de poder demostrar lo que pasó.

Entre las propuestas entregadas por “Vida en la Carretera”, hace unos días al presidente de la comisión de Seguridad Vial del Parlamento, estaba una que decía: “Elaboración de una ley que determine un atestado protocolizado de mínimos, común para Policía y Guardia Civil”. Porque ni eso está definido. Porque un buen atestado es fundamental para resolver la culpabilidad.

Y uno de los compañeros de asociación le comentó personalmente que, ¿por qué esa misma investigación que se realizaba en los casos de famosos no se hacía en todos los siniestros? ¿Por qué cuando se solicita directamente te la niegan o no contestan? Algo así les pasó a ellos cuando perdieron a cuatro miembros de su familia, a escasos metros del mejor centro donde forman sobre estos temas, la Academia de la Guardia Civil en Mérida, Badajoz.

Parece ser que el mejor equipo de reconstrucción es el “ERAT” Equipo de reconstrucción de accidentes de tráfico de la Guardia Civil, pero ¿qué hay que hacer para que intervengan?

Mi consejo es que aquellos que podáis delegar en otros lo hagáis, porque no tenéis ni los suficientes conocimientos, ni la fuerza para enfrentaros a algo más que vuestra pérdida, pero también os digo que nadie va a luchar por hacer justicia como vosotros. Eso sí, apoyaros en los profesionales.

Puedes encontrar ayuda en:

Las asociaciones de víctimas te pueden asesorar y ayudar en los primeros momentos, legal y psicológicamente.

Las empresas de reconstrucción de accidentes como:

www.rpvirtual.es

http://itrasa.com/seguridad-vial/

Y después, mucha paciencia, dinero…y pleitos tengas y los ganes.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

# martes, 21 de febrero de 2012 8:05

Educar para salvar vidas

En Cádiz, cuna de constitución y carnavales, en Chipiona, cuando las madres daban los últimos retoques o buscaban disfraces para sus pequeños, más de un centenar de personas se daban cita en el Primer Encuentro Andaluz de Seguridad Vial.

Un encuentro para compartir experiencias llevadas a cabos por técnicos de educación y seguridad vial de distintos puntos de España, agrupados en diversas asociaciones y que el ayuntamiento de Chipiona a través de su concejalía de Seguridad Vial ha propiciado y los policías locales de seguridad vial han hecho posible.

Una puesta en común de lo que se está realizando en muchos lugares de España, relacionado con la enseñanza de la seguridad vial, en colegios o en parques de seguridad vial y que han compartido y mostrado a los que allí estábamos reunidos (Técnicos de seguridad vial, educadores, miembros de centros de inserción social, víctimas de accidentes de tráfico, etc.)

Desde que comencé en esta lucha, hace siete años, tuve muy claro que la forma de acabar con esta lacra de las muertes por accidentes de tráfico, vendría por la educación, concienciación y un cambio de hábitos y costumbres.

Yo no podía esperar a la justicia, muy lenta en todas sus actuaciones, para encontrar algo de sosiego por la pérdida de mi hija, y que otras madres no sufrieran por lo mismo que yo, una de mis primeras preocupaciones. Desde el primer momento tuve claro que la educación era la mejor forma de prevención. Por eso me gustó tanto y me llamo la atención el título de esta jornada: Educar para salvar vidas.

Pero algo que existe en algunos municipios, bien por el empeño de sus ayuntamientos y unos cuantos policías locales que le echan ilusión y ganas de hacer, en municipios como el mío desde hace 25 años, sigue siendo algo voluntario, poco valorado, que sufre el vaivén de los distintos cambios de gobierno municipal y que sigue sin ser una asignatura más para todos los niños o jóvenes en edad escolar.

Muchos de estos policías, expertos en seguridad vial, se encuentran agrupados en diversas asociaciones (ATESVEX, ADEVI, ADEVA, APEMEV, ATESVAN… ) y algunos de ellos siguen participando, proponiendo colaborando en buscar formas nuevas de enseñanza y respeto en la convivencia con el tráfico, aun habiendo sido separados de esa actividad de enseñanza de seguridad vial, de forma voluntaria fuera de su trabajo, porque están convencidos de la importancia de esta educación. Y las asociaciones de víctimas seguimos insistiendo en la necesidad de esta enseñanza, en todas las etapas de la educación, de una forma obligatoria.

Educación para la ciudadanía, en algunos lugares, tenía una sección dedicada a la seguridad vial. Una sección muy pequeña que ahora, con su supresión, también se ha perdido.

En estas jornadas pudimos disfrutar de algunas actividades desarrolladas por estos educadores, muy curiosas y enriquecedoras. Como es “la multa de la vergüenza”, llevada a cabo por los niños de Chipiona. Una actividad dentro de la enseñanza de seguridad vial que se realiza en la calle, en la que los niños son los que sancionan a los conductores. Una sanción moral de difícil pago y mucha vergüenza.

Eso me recordó uno de mis eslóganes por la vida: “Conduce sin miedo pero con vergüenza”.

Y por nombrar solo algunas de las muchas que allí se expusieron, la enseñanza que lleva a cabo la policía local de Isla Cristina, a través de canciones y marionetas, una de las ideas más fresca y joven que se mostró.

En definitiva, una jornada muy especial y enriquecedora, de la que, como siempre, saqué muchas enseñanzas y que me reafirmó para que hoy, día en el que nuestra asociación Vida en la Carretera se reunirá con el presidente de la Comisión de Seguridad Vial del Parlamento Español, ante el que llevamos nuestra petición de la enseñanza de seguridad vial obligatoria en todos los colegios, nos dará fuerza para defenderla con mayor ímpetu.

Muchas gracias a todos los ponentes, a todos los que hicieron posible esta jornada y especialmente a los que me invitaron, arroparon y trataron con tanto cariño. Y una sugerencia para las próximas: conseguir que asistan más educadores, y algún niño o joven que aporten también su visión.

Y no olvidéis mis frases: Un niño educado es un futuro conductor concienciado.

Y…”que hablen los buenos”.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

La carretera de la Coruña, para los mayores, la autovía A-6 para los jóvenes, siempre me ha parecido muy peligrosa. Su trazado, su gran afluencia de coches, su peligrosa incorporación al carril Bus VAO, aunque ahora mejorada al llevarla a la derecha, me producen cierto temor a la hora de utilizarla y, cuando vivía mi hija, cierta prevención, por si tenía algún accidente. Pero en su uso para llegar a la universidad Antonio Nebrija, jamás tuvo ningún problema, quizás porque el problema le vino por otro y por detrás, y eso te puede pasar en cualquier lugar.

El carril bus VAO está basado en un proyecto aprobado en 1989, para construir un carril central con función reversible, pero en 1991 ante la congestión de tráfico, y con un nuevo concepto sobre tráfico, se decide convertirlo en un carril para vehículo de alta ocupación (vehículo ocupados por más de dos personas). En 1993 se comenzaron las obras y la última modificación ha sido reciente.

Por muchas veces que haya pasado por esa autovía, jamás me he metido por el carril bus VAO. No me gusta, me da la sensación de ratonera. Después de la muerte de dos personas y heridas otras dos, hace tan solo unos días, me he confirmado, más aún, en mi temor.

Antes de realizar este post he tratado de buscar los accidentes que se han producido en ese carril pero no he encontrado información, sí sobre diferentes averías de coches o autobuses que han producido numerosas retenciones.

También he encontrado un interesante informe sobre “La experiencia española en carriles de alta ocupación”, realizado por Julio Pozueta Echavarri, en 1997, que os invito a leer. Por él me he enterado que este tipo de vías nos ha venido de América, como casi todo.

Curiosamente, ni en este informe, ni en ningún sitio, he encontrado nada relacionado con el estudio de la seguridad o peligrosidad de este tipo de carriles. Solo sobre el ahorro de tiempo.

El tiempo, dichoso tiempo. Llegar cinco minutos antes. O no llegar.

Y he encontrado otros comentarios interesantes sobre las actuaciones de los conductores de autobuses, y que yo misma también he sufrido en esa autovía y en otras vías: la superioridad por tamaño.

El caso es que sea por lo que fuere, dos mujeres están muertas, una de ellas muy joven. También, dos jóvenes heridas. Una nueva tragedia, que se une a la de las hermanas de Mª Lourdes Re, que también murió en esa autovía porque un autobús, también de la empresa Larrea, se llevó por delante una grúa. Lourdes iba a trabajar al casino de Torrelodones y murió en este golpe.

Las hermanas de Lourdes están luchando para que los autobuses de transporte público, especialmente los que hacen los trayecto interurbano, lleven cinturones de seguridad. Lourdes no habría muerto si lo hubiese llevado, y miles de personas, cada día, realizan los trayectos hasta sus trabajos, sin la seguridad que deberían o llevarían en un coche particular.

Pero, claro, esto parece imposible, supondría que solo viajarían personas sentadas, nunca de pie. Pareciera que en esos autobuses no puede pasar nada, no va a pasar nada.

Mi dolor y mi solidaridad con estas nuevas víctimas.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Cada vez conozco o tengo referencias de más víctimas de atropellos en pasos de cebra. Esas víctimas menos conocidas porque no se producen en una carretera y van en otro macabro computo y que en los últimos años cada vez son más numerosas.

Cuando me encuentro a la espera para poder acompañar a una reunión a una víctima: una madre que perdió a su niñito en un paso de cebra delante de la guardería, me entero del atropello de un niño de 13 años, de mi tierra, en otro paso de cebra.

Las víctimas por atropello son las única que no han descendido, cada año se producen unas 200 víctimas, y son las protagonistas en los nuevos planes de Seguridad Vial para el próximo decenio pero, mientras tantos, los ancianos, los niños y los ciclistas, siguen siendo los más vulnerables en los accidentes de tráfico de las zonas urbanas.

Anoche, cuando me enteré de este nuevo atropello, que me afectó mucho, recordé que tenía pendiente la escritura de este post, pero no sabía cómo enfrentarlo porque cada día me cuesta más compartir más dolor, y cada día tengo menos palabras para reflexionar sobre estos casos.

A veces, pienso que los pasos de cebra son solo verdaderas ratoneras que producen accidentes, porque a diferencia de los semáforos, que dan más seguridad y son pocos los que no los respetan, que también los hay, los pasos de peatones no los respeta nadie. Ya pueden estar elevados, pintados, señalizados, ¿quién no se los pasa o se los ha pasado? Con el consiguiente peligro para el peatón que somos todos, porque ante todo somos peatones.

(Un mal ejemplo de paso de cebra en La Manga, zona de Ayuntamiento de San Javier. Murcia)

El mismo miedo me producen esos semáforos en ámbar, que el luminoso indicativo de quién tiene el paso está de forma que el conductor no lo ve y el peatón sí. Sé que están puestos así para que el conductor tenga que detenerse pero eso díselo tú a todos los conductores.

No me fío de los pasos de cebra. No me gustan. No me producen seguridad. Entiendo que la solución no es quitarlos pero siguen siendo muy peligrosos y no es la primera vez me he visto en peligro.

Los conductores seguimos marchando a más velocidad de la que indican las señales de las calles, la verdad es que a 30 casi se va más deprisa andando, y aún así, se sigue atropellando, porque no es solo la velocidad lo que mata sino la falta de educación, sensibilidad, generosidad y respeto hacia el resto de las personas. A treinta seguimos sin ver a nuestro prójimo, claro que te da más tiempo de parar, pero es que a13 Km. por hora el golpe que recibes es también mortal.

¿Cuál es la solución? Muy complicada mientras que no cambiemos de mentalidad y actitud: menos coches, más educación, menos prisas, más amor a la vida.

Mi solidaridad para esos nuevos padres que engrosan la lista de madres y madres sin hijos. Mi abrazo para la hermana de mi amiga que fue testigo de este nuevo atropello y lo está pasando fatal. Mi frase más repetida y que cada día me cuesta más pronunciar: Vuestro dolor es también el mío porque, antes, ya fui yo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

Querida hija:

Este es el séptimo final de año que pasamos sin ti y como desde hace seis años, siete navidades, voy a hacer un pequeño recuento del año que termina, para ti.

Como el año pasado, comenzaré por la crisis, esa de la que llevo hablándote tres años y que sigue instalada en nuestro país y en otros países europeos como Grecia, Irlanda, Portugal, Italia, y que pareciera que es culpa de los trabajadores porque es a ellos a los que dejan sin empleo, sin casa, sin dinero, cuando son otros las que la han originado, propiciado y expandido.

Esa crisis este año ha dejado a muchas más familias en las calles quitándoles la dignidad y sus casas, porque los bancos no se conforman con reclamar una hipoteca, sino que se llevan la hacienda y la vida de muchos.

Pero para nosotros esto no ha sido lo más importante, especialmente para mí, ha sido la pérdida de la abuela María. De tenerle que dar una tilita para que no fuera a tantas revoluciones, que es lo que tú recordarás, comenzó a ir cada día más despacito hasta que su corazón se paró. Y si ya antes había perdido su cabecita (¡cómo no después de lo que te pasó!), también terminó por perder su corazón. Fue un dolor muy grande pero nada parecido al que sufrimos con tu pérdida. Ella había cumplido el ciclo de su vida, aunque tampoco la trató demasiado bien ni fue generosa con ella.

Los amigos:

Este año, para el aniversario de tu marcha, vino Natalia desde Grecia, fue una sorpresa y una ilusión.

Se siguieron casando algunas de las amigas: María Elena, que llevó como ramo de novia unas calas, Laura, de Albacete, la pequeña del grupo de Irlanda, que también quiso llevar un ramo de calas pero que creo que en la floristería se la liaron. Y Lucia también se casó pero ella dice que no tuvo ninguna intención de llevar calas en su ramo porque ese era tu ramo, solo tuyo.

Y de las amigas casadas, alguna va a tener su segundo hijo.

Y después de seis años, el otro día me encontré con Susana. Iba acompañada pero no tengo ni idea si es su pareja.

Y Laura, de Madrid, es la que más me escribe y sigue comentando mis blog.

Y Tere, de Murcia, la vemos todos los años. Su hijita está preciosa, aunque yo creo que Loly, la mal cría, pero para eso están los abuelos. Debe ser una gozada no tener que estar pensando en educar, sino en disfrutar de un nieto. Qué lástima que eso también nos lo perdamos.

Cantantes:

Dani Martín, en Abril, sacó un single de su álbum “Pequeño”, que se titula “Mi lamento”, dedicada a también a su hermana y que es una de las canciones preferidas de las madres que hemos perdido a nuestros hijos.

Diana Navarro, esa cantante que nunca sabremos si llegaste a conocer, pero que fue para nosotros un bálsamo y la excusa para seguir con nuestro regalo con mensaje de los reyes, nos sorprendió con su visita el 18 de Junio, en una reunión de madres que hice. Fue un regalo maravilloso, que nos hizo de forma desinteresada y que para todas las madres fue muy especial.

Cultura:

Y la cultura, como siempre, sigue ocupando un lugar poco destacado, tan poco destacado que hasta desaparece el ministerio de Cultura. Pero ha sido una buena noticia que a José Luis Sampedro le haya concedido el Premio Nacional de las Letras.

Política:

En cuanto a la política, quizás lo más maravilloso fue el movimiento 15 M que ocupó la puerta del Sol durante muchos días. Un movimiento que fue un despertar de la juventud y del que pensamos que tú, de haber vivido, también habrías formado parte.

Ha sido año de elecciones y el resultado ha sido la alternancia, como se esperaba. Pareciera que no existe otra posibilidad: ahora tú, luego yo, ahora yo, luego tú. Y el cambio ha traído y traerá muchos cambios, y nunca a mejor. Y no quiero decir con esto que todos los políticos son iguales, porque yo quiero pensar que aún sigue habiendo buenos políticos, pero la crisis se empeña en hacer buenos a los malos, malos a los buenos, y unificar y justificar todo.

Otras noticias:

Siguen matando a mujeres, unas veces por violencia de género y otras simplemente porque son asesinos. Y estos, cada vez más, son retorcidos, malvados, chulos y despiadados y cuando se les juzga, como ha sido el caso de Marta del Castillo, mienten descaradamente y no se apiadan de unos padres que, según dicen, nunca tendrán el cuerpo de su amada hija porque los asesinos se encargaron muy bien de hacer desaparecer su cuerpo.

Nosotros:

Nosotros seguimos sobreviviendo, a veces, anestesiados, otras, doloridos, pero casi siempre descentrados aunque disimuladamente normalizados.

A mí me operaron de la rodilla y me he pasado parte del año haciendo rehabilitación, y papa me acaba de dar un sustillo. Ya sabes lo que dice: de algo hay que morir, y desde que tú no estás, dice que, cuanto antes, mejor.

Yo sigo escribiendo, concienciando, ayudando a otras madres a compartir su dolor y luchando porque esos mal llamados accidentes de tráfico no sigan pasando.

Este año en el día de las víctimas nos hemos reunido todas las asociaciones de víctimas y hemos conseguido que la carrera Ponle Freno haya sido por las víctimas.

Pero este año, nuevamente ha habido muchas víctimas. Al 21 de Diciembre dicen que son 1.447 personas muertas. Y que son buenas cifras, porque siguen bajando, pero en la casa de estas nuevas víctimas, esta Navidad habrá otra silla vacía.

Este año, he conocido a nuevas madres que han perdido a sus hijos e hijas, algunas por el mismo motivo que tú, el alcohol que otro toma. Otras por atropellos, que cada vez van más en aumento.

Y sigo escribiendo cuentos con un hada muy especial. Cuentos que algún día me gustaría que una editorial se atreviera a editar, porque a mí no me va mucho lo de la autoedición, hazlo tú, págalo, véndelo tú, porque para eso ya están en los blogs. Y de vez en cuando siguen publicando mis cartas o mis relatos.

Y no sé qué más contarte que tú no sepas, salvo que sigues estando en nuestro pensamiento cada día y a cada instante. Que seguimos viendo tus películas favoritas. Que seguimos escuchando tu música. Que me cuesta mucho desprenderme de tus cosas, que supongo quedarán donde están hasta el día de nuestra muerte. Cuando tengan que entrar para recoger, tirar, quemar, todo lo que hemos ido acumulando durante toda una vida, y que ha quedado guardado porque las cosas, los objetos, son las que acumulan los recuerdos.

Querida hija, este año he puesto un lazo plateado en la puerta y otro rojo en la puerta de la vecina. Es el primer adorno después de seis años. Creo que ellos tienen derecho celebrar estas fiestas y recuerda que yo era la encargada de los adornos. Y esta noche, encenderé una vela por ti. Por un año más sin tu presencia.

Este año la música con la que te recordamos en la de la película “Sister Act 2”, que acabamos de volver a ver y que a ti te gustaba tanto.

Te queremos muchísimo. No nos olvides.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

Ayer, me llamaba la madre de Bárbara, una nueva madre que he conocido, que también perdió a su hija por un conductor con alcohol, muy indignada, por lo que estaba viendo en la televisión pública, sobre la polémica de la indemnización pedida por los familiares de Carlos Parra, y los comentarios de algunos periodistas, que como ella me decía, pagamos todos porque están en una cadena pública, sobre lo descompensado de la petición de indemnización. Pobrecito Ortega, que por cierto, tendría que pagar esa indemnización de su dinero porque si se demuestra que iba borracho, eso no lo debería cubrir el seguro, a no ser que tuviera una póliza especial para ello.

He intentado ver el vídeo del programa de la TV1 pero no he podido, debe ser un problema de mi ordenador, para saber de primera mano lo que allí se hablo. Pero me es suficiente la queja de esta madre.

¿De qué se sorprenden estos periodistas? Seguro que ellos no saben que las víctimas de tráfico españolas somos las menos indemnizadas de toda Europa. Tampoco saben que para las compañías de seguros es un chollo asentarse en España porque las indemnizaciones pagadas en nuestro país son de las más bajas y que se corresponden con un baremo del año 1995

Sirva como ejemplo esta imagen sobre indemnización, de un bebé accidentado en Alemania.

 

Quizás no sepan que la Ley contempla en la reparación del daño, el daño moral, el lucro cesante, los daños emergentes, perjuicios materiales, perjuicios morales, para los agraviados, los familiares, terceros, pero que las indemnizaciones no lo contemplan.

Que las indemnizaciones son solo por las víctimas, víctimas muertas, pero que las víctimas familiares no recibimos ningún tipo valoración y como consecuencia indemnización por las secuelas producidas por esa muerte traumática. No se valoran, miden, especifican las secuelas psicológicas de padres y otros familiares que arrastrarán de por vida depresión, fobias alteraciones sicosomáticas, que pierden el empleo por no ser capaz de de recuperare y realizarlo a pleno rendimiento. Que los tratamientos psicológicos para realizar un duelo sanador son pagados por los familiares sin ningún tipo de ayuda. De que existen hijos que no vuelven a tener la figura de un padre y que, en muchos casos, tienen que acortar su periodo de formación para entrar en el mercado laboral, si pueden, porque su situación económica ha variado totalmente.

Y no hablemos de esos miles y miles de heridos que cada año cambian su vida, costumbres, pérdida de trabajo, tienen que adaptar su casa o buscar otras, porque ya no pueden vivir ni hacer nada de lo que antes hacían. Y se encuentran que tienen que conseguir una silla de ruedas a través de una organización benéfica, extraordinaria labor, que les ayuda a vender tapones de plástico para poder adquirirla.

Cómo esos periodistas que se les supone tienen que investigar, contractar, verificar noticias, pueden saber tan poco de este tema, en el que le dan cien mil vueltas cualquier padre que haya perdido un hijo en los mal llamados accidentes de tráfico.

Cómo no saben que se está tratando de modificar unos baremos que llevan años desfasados, que después de su implantación fueron posteriormente modificados a la baja y que consensuaron las aseguradoras en beneficio de ellas y no de las víctimas.

Cómo no saben que en estos últimos años las cifras de accidentes han disminuido, pero que el número de coches y conductores ha seguido aumentando, con el beneficio que conlleva para las aseguradoras.

Por favor, si lo sé hasta yo, una simple madre, ahora una madre sin hijos.

Ya está bien de ser las víctimas pobre, olvidadas, ignoradas, justificadas porque los accidentes es un tributo que tenemos que pagar al dios del progreso, porque somos un goteo continuo, de uno en uno, que cada fin de semana se convierte en no menos de 10 y al cabo de un año, en el mejor de los casos de estos últimos años pasamos de más de 2000.

La indemnización fría que estipula el estado, tanto por un pié, un brazo, un dedo, un muerto, nos quema a cualquier padre. Muchos de ellos la destinan a acciones benéficas, a la ayuda de la prevención de otros accidentes, a la memoria de su ser querido, pero esa indemnización, en el caso de los heridos graves, de los hijos huérfanos, de las viudas sin trabajo, son más que necesarias. Y no hablemos de aquellos que van a necesitar, de por vida, cuidados especiales de terceros.

Las indemnizaciones justas es un acto de justicia que el estado, la sociedad debe cubrir para paliar el daño producido, que no digo restablecer el orden alterado porque, todos sabemos que la vida no tiene precio para el que la pierde y sus familiares, pero alguien tiene que poner un precio, y este tiene que ser justo, no obsoleto y, por supuesto, a tiempo, cuando se necesita, no después de años y años de litigio o tardanza por parte de la justicia.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

(El hada Helena, según Pilar)

Llegaron a las puertas de urgencias como llegan casi todos, nerviosos, corriendo, con la cara llena de horror, pidiendo que les confirmen una frase, un pensamiento, “dígale a la de negro que se vaya que aún no me ha llegado la hora”

En un segundo, un revuelo de médicos, enfermeras y camilleros, ayudaron a la mujer que pedía auxilio para su marido. Y sin haber llegado a dar los datos ni información sobre lo sucedido, corrió como la pólvora que era un accidente de tráfico.

-Rápido, rápido, no tiene apenas pulso- decía la enfermera.

-El desfibrilador, rápido, el desfibrilador- gritaba un médico.

-Córtale la ropa, no te entretengas en quitársela- le decían a un enfermero.

Y Samuel, el hombre que había entrado y que todos suponían que había tenido un accidente de tráfico, escuchaba, pero no podía pronunciar palabra.

Mientras, su mujer, que casi no había visto cómo desaparecía por la puerta de “críticos”, esperaba que le diesen información. Nunca había visto tanta rapidez en urgencias. Pensaba que su marido iba mal, tal como él mismo le había dicho pero no esperaba una respuesta tan inmediata. Sí que debía estar mal para que los médicos hubieran reaccionado tan rápido.

Por fin vino un médico y le preguntó cómo había sido el accidente, dónde se había golpeado.

-¿Qué accidente?

-Alguien nos ha dicho que era un accidentado de tráfico. Concretamente un accidente por alcance.

-No, no señor. Ha comenzado a sentirse mal, a marearse y el pecho le dolía mucho.

-¡Ah! Es igual, lo importante es que nos hemos puesto enseguida con él y todo apunta a que es un infarto. Pero no se preocupe, está bajo control y de esto no se va a morir. Ya está en la UCI y le iremos informando.

A su mujer no le extraño el diagnóstico, aunque sí le preocupó mucho. Su marido tenía siempre demasiada tensión, prisas, y casi era previsible que esas prisas le pasaran factura.

A la hora de conducir también mostraba esa mismas prisas. Parecía que siempre le faltaba tiempo para llegar. Se pegaba al culo del coche que le precedía y no paraba de arrimarse hasta que podía adelantarle, o el otro coche se apartaba y le dejaba pasar.

-¡Venga lento!- Era su frase más habitual.

Acababa de realizar uno de esos adelantamientos cuando se tropezó con un accidente de tráfico. La vía estaba prácticamente cerrada y ocupada por los coches de la policía, la ambulancia y los coches siniestrados. Un agente de tráfico gesticulaba para dar paso a los coches por el pequeño espacio que quedaba libre. Iban pasando de uno en uno y se demoraban en hacerlo para observar el accidente.

Los sanitarios de la ambulancia estaban en ese momento atendiendo a uno de los heridos que parecía estar en un estado muy crítico. Samuel pasó muy cerca. Demasiado para no reconocer a la persona que estaba en el suelo.

-¿Qué? ¡Dios, no puede ser! Me estoy volviendo loco.

El agente hacia ademán de que siguiese pero Samuel había parado y con cara de pavor, no apartaba su mirada de la camilla. Después, se fijo en el coche que había perdido su morro introduciéndose en el coche que le precedía.

-¡No, no puede ser! Gritaba con verdadera desesperación a punto de romper a llorar.

Unos repetidos golpes sobre su hombro, casi zarandeándolo, lo hicieron reaccionar.

-Samuel, Samuel. Despierta, vamos, despierta.

Samuel reconoció la voz de su mujer.

-En el hospital te recomendaron mucha calma y tranquilidad, si sigues tan alterado te va a repetir el infarto.

-¡Gracias a Dios! Era un sueño. ¡Qué horror!

-¿Qué sueño?

-Soñaba que había tenido un accidente. Me había empotrado contra otro coche y veía como me recogían del suelo, en muy mal estado. ¡Era yo! ¡Veía mi propia muerte!

-Eso ha sido por la confusión que tuvieron en el hospital. Estás obsesionado con el tema. No lo pienses más.

Aún estaba inclinada tratando de tranquilizar a su marido, cuando vio, apoyada en el cabecero, una mariposa.

- ¿Y esta mariposa, de dónde ha salido? Fuera, largo. Lo que nos faltaba que se llene la casa de estos bichos.

(Mariposa de un dibujo de Helena)

La mariposa salió por la ventana que la mujer abrió. Era diciembre, casi Navidad, no era tiempo de mariposas, de dónde habría venido. Tampoco encontraba explicación a la confusión en urgencias, esa que había producido la pesadilla de su marido.

-No crees que te has pasado con el sueño, Helena. Por poco le da otro infarto a ese pobre hombre.

-¡Qué va! Recuerda que le he salvado la vida, no iba a quitársela después de haber cambiado un accidente mortal por un infarto. Pero tenía que hacerle ver lo que puede producir con sus prisas.

-¿Y crees que con el sueño va a dejar de pegarse al coche que se le ponga por delante? ¿Crees que va a dejar de correr?

-Tú encárgate de extender tus alas sobre los que están bajo tus cuidados que de los violentos viales ya me encargo yo.

(Hada, según Virtu)

Samuel, en la siguiente revisión, refirió el angustioso sueño que había tenido a su cardiólogo, y éste le dijo –Creo que le hemos salvado la vida por dos veces. Y, por consiguiente, también la de otros. Espero que, a partir de ahora, “rápido, rápido”, le recuerde al día que llegó aquí, para nosotros, por un accidente de tráfico.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Alcobendas, 24 de Diciembre de 2011

Nota del autor:

Este cuento de Navidad, este año, está dedicado al personal de Urgencias, UCI y cardiología, del Hospital “La Moraleja”.

Ayer, en el diario El País, podía ver la esquela de Isabel Otero Domínguez, fallecida en accidente de tráfico en Pedrola (Zaragoza), a los 63 años de edad. Lo que faltaba en esta esquela era algo muy importante: el motivo.

Esa esquela deberían haber incluido: fallecida en la mortal N-232, por su no desdoblamiento.

Esta carretera cuenta en su haber con muchos fallecidos y es una de las más peligrosas de España. Así lo recoge el informe anual de Eurorap, en el que participan el RACE, el RACC y varios clubes europeos del automóvil, destacando que este tramo, cuyo desdoblamiento se considera una prioridad en la Comunidad aragonesa, es el segundo del país en el que se registran más choques frontales. En este año ya ha habido cinco víctimas.

¿Cuántas más tiene que haber?

He encontrado un vídeo que muestra la intensidad de tráfico que tiene esta carretera y, como consecuencia, su peligrosidad.

Mi solidaridad para con esta nueva familia, para una hija que se queda sin madre. Vuestro dolor es también el mío.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Cada año, desde esta ventana, hago una reflexión y pido un deseo porque, desde hace siete navidades, en mi casa hay una silla vacía. Este año mi petición es: ¡No te bebas la Navidad! Utiliza el transporte público. En nuestra ciudad tenemos de todo: autobús, tren y metro,. Utilízalos si vas a beber. Y mi deseo, como siempre, es que esta no sea tu última Navidad, porque en la calle, en la carretera, tu vida y la de los demás están en tus manos.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por un conductor con alcohol.

Esta carta ha sido publicada en la revista semanal “Sietedias” de Alcobendas. Lamento que no publiquen mi pie de firma tal como es desde hace siete años, y solo pongan Flor Zapata, porque ese pie de firma es el que da sentido a mi nueva vida: Flor Zapata Ruiz, madre de Helena. Madre de una hija que ya no está con nosotros por la acción de un conductor con alcohol.

La carrera de Ponle Freno con el lema “No te pares, hoy correr salva vidas”, se inició en el año 2009, concretamente el día 29 de Noviembre con una participación de más de 7.000 corredores.

Ese año, yo me preguntaba cómo podía haber tantas personas dispuestas a correr por la seguridad vial, y conmemorando el día de las víctimas, acto que desde el año 2005 se celebra también en El Retiro el tercer domingo de Noviembre, en concreto ese año se había realizado el día 15, éramos tan solo unos pocos y muy afectados.

Estaba realmente enfadada y me preguntaba dónde estaban esas personas que se apuntan a los temas festivos pero que huyen de la adversidad.

El 28 de noviembre de 2010 se produjo la segunda carrera, esta vez con el lema “Hoy correr salva vidas”, y 10.000 corredores inscritos. En ese año, Esther ya tenía contacto con Ponle Freno y le comenté que por qué no les sugería que esta carrera se hiciera el mismo día de las víctimas como un evento más de este día en recuerdo de las víctimas de tráfico. Y lo intentó, pero los permisos ya estaban pedidos. Le dijeron que no se podían cambiar.

Llega 2011 y Esther Rincón es nombrada “personaje del año” de Ponle Freno, por su lucha por la curva de la M-607. Nuevamente: Esther, tienen que hablar con los de Ponle Freno para que la carrera coincida con el día de las víctimas.

Y por fin este año, la carrera coincidió. El 27 de Noviembre, la carrera de Ponle Freno, esta vez con el lema “Hoy también corremos por las víctimas” concentró a 13.000 personas y las asociaciones de víctimas estuvimos allí, viendo la impresionante salida, entregando premios y poniendo el lazo naranja de las víctimas.

Aún no tengo muy claro si esas 13.000 persona que corrieron son conscientes de que lo hicieron por las miles de personas que ya no están y por los miles de heridos que han quedado con secuelas de por vida. No sé si lo hicieron por pasar un rato divertido, por la competición, por el premio, por la diversión, porque ninguno se nos acercó para decirnos, lo siento. Solo algunos de los personajes famosos con los que tuvimos oportunidad de hablar y de darles la tabarra con nuestras peticiones de ayuda en la concienciación. Pero me conformaría con que una parte de esas personas que corrieron realmente lo hicieran pensando en la tragedia que suponen los accidentes de tráfico, pensando en la seguridad vial.

Porque todos podemos ser víctimas aunque, afortunadamente, solo algunos lo serán, pero todos deberíamos estar implicados en hacer lo posible por luchar para disminuir el número de víctimas en las calles y en las carreteras.

Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo

(Benjamin Franklin)

Agradecemos a Ponle Freno que esta carrera haya sido por la víctimas, su interés por difundir la idea de salvar vidas y el lazo naranja, sus atenciones, y su cariño hacia nosotros las víctimas. Muy especialmente a los que nos arroparon, cuidaron y reconfortaron, incluso con un cafecito al calor de las estufas. A los que la han hecho posible y no podían estar allí. A Susana, Marga, y a muchos de los que ni conocemos sus nombres. Esperamos que podamos seguir colaborando en la lucha por salvar vidas y que este magnífico evento se pueda seguir realizando en “El Día Mundial en recuerdo de las víctimas de accidentes de tráfico”.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por el alcohol que otro tomo. Miembro de “Vida en la carretera”. Asociación de afectado por la violencia vial.

(Listado de clasificación)

(Todos los vídeos de la carera)

Lazo de las víctimas de accidentes de tráfico. Color Naranja. Color de energía. La que nos dejan nuestros seres queridos para luchar para disminuir las víctimas

Lazo víctimas accidentes de tráfico

 

En el año 2005, la Organización Mundial de la Salud, instauro el tercer domingo de Noviembre como el día de las víctimas de accidentes de tráfico.

Y desde ese fatídico año, que coincide con la pérdida de mi hija, cada año he trabajado para hacer visible ese día.

El primer año también coincidió con el 20-N y cuando me dirigía al Parque del Retiro pensaba que me iba a encontrar con una manifestación impresionante. Incluso según iba llegando veía mucho movimiento de personas. ¡Qué ilusa! Venía de ver el paso de las ovejitas por la cañada real que transcurre por la misma calle Alcalá.

Desde ese año, hemos ido aumentado el número de víctimas que allí nos reuníamos y nuestra voz se hacia oir cada año más. Y, puesto que es un día de mucho dolor, cada año me decía que era el último en el que estaría, pero cada año hay una nueva madre empujando, transmitiéndonos fuerzas a los que ya estamos cansados, haciéndonos crear cosas nuevas.

Pero este año, el día de nuestras víctimas coincide con las elecciones generales y nuestro evento ha tenido que esperar. Pero aunque las celebraciones sean otro día, mañana, tercer domingo de Noviembre, es “el día de las víctimas.

Creo que este año ya vamos por más de 1.300 muertos, y hoy mismo, dos nuevos jóvenes han alargado esa lista de “madres sin hijos”. Y tres personas más. Y no hablemos de los heridos que se cuentan por miles.

Este día que tendría que ir hacia su extinción, este es mi septimo año, no tiene fin, porque, por mucho que disminuyan las víctimas, siguen siendo muchas.

Yo quiero retirarme. No quiero hacer más cruces. No quiero hacer más corazones. No quiero pegar más fotos. No quiero recordar más aniversarios. No quiero abrazar a más madres y decirles, sé lo que sientes. Pero, ¿cómo abandonarles? ¿Cómo no seguir gritando que necesitamos mucho más de los políticos, de la sociedad, de la justicia, de las instituciones?

Y de la educación, esa que hoy está tan en boca y que es, quizás, lo primordial para crear futuros conductores concienciados.

Llevo siete años escribiendo de este día y ya estoy cansada, muy cansada, pero no puedo tirar la toalla, aunque debería.

Definición de Accidente: Lo que puede aparecer o desaparecer, sin destrucción del sujeto.(Definición del diccionario de la Lengua Española)

Resulta que, en lo que llamamos accidentes de tráfico siempre hay destrucción del sujeto. Ayudanos a que tras la palabra “Accidente”, no se esconda la violencia vial. Ayudanos a conseguir lo siguiente:

•Mejor y Mayor Educación. En especial para los niños y jóvenes, futuros conductores.

•Concienciar a la sociedad sobre las muertes por los “mal llamados accidentes de tráfico”, así como la mala influencia ejercida en los jóvenes por la publicidad de la velocidad, a través de las carreras.

•Encontrar y proponer soluciones para evitar las muertes por deficientes infraestructuras viarias, así como fomentar un mejor transporte público.

•Favorecer una convivencia sin violencia vial e intentar apartar de la carretera a los que la practican

•Apoyar y ayudar a las víctimas de la movilidad vial en los momentos más difíciles.

•Exigir la aplicación de unas leyes justas, encaminadas a disminuir los actos de violencia vial.

. Orientar legalmente a los afectados por la muerte en la carretera.

. Colaborar en la reeducación de los que han cometido errores que podrían haber puesto en peligro la vida de los demás.

•Favorecer y cooperar en la unión de las diversas asociaciones de víctimas, para juntas, presionar a las autoridades y encontrar soluciones que eviten esta lacra de muertes.

•Fomentar la “Vida en la Carretera”, en lugar de la muerte.

(Sacado del Decálogo de “Vida en la Carretera”. Asociación de afectados por la violencia vial).

Porque todos deberíamos estar comprometidos en esta lucha.

Mi solidaridad para con esas nuevas familias que pasan a ser nuevos participantes en el día de las víctimas. Vuestro dolor es también el mío, porque, antes, ya fui yo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

(Son muchos los que me faltan)
(Víctimas de tránsito)

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