Mis compañeros de mi antiguo trabajo me dieron como regalo de despedida una cita con un estilista personal en Top Shop, con unos vales para gastar 100 libras en la tienda. Un regalo muy muy generoso y acertado, cuando me lo dieron me puse a pegar botes de alegría. Siempre está bien conseguir que las dependientas te hagan la pelota. Muy Pretty Woman cuando Richard Gere le paga el vestuario a Julia Roberts. Allá que fui con mi amiga Idoya a la cita con el estilista personal. Así es el "Antes", como llegué a la cita, con gabardina, camiseta marinera y bolso de cadena, casi vestida de extra para una peli de Godard.


Nos invitaron a comer a las dos en la cafetería de la mega-tienda, y luego fuimos a unos probadores privados, donde nos recibió Becky, la estilista, una chica muy simpática. Pedimos bebidas y me hizo unas cuantas preguntas sobre mi talla, pie, colores y lo que estaba buscando. Yo le dije que quería un look completo, con zapatos, pantalones o falda y parte de arriba. Becky desapareció durante media hora mientras nos dimos una vuelta por la tienda. "A ver que horror de ropa trae esta mujer, seguro que te quieren vender lo que tengan como objetivo esa semana", comentábamos todas brujas Idoya y yo. Nada más lejos de la realidad: Becky es un lince, y buena en su trabajo. Lo que trajo era todo muy bonito y muy de mi estilo. Lo mejor es que si necesitabas otra talla u otro tipo de prenda, yo no salía del probador para pelearme con lobas, Becky se marchaba al almacén y volvía con tus deseos como un hada madrina. Al final me terminé comprando mi outfit completo: una cazadora corta, unos pantalones pitillo grises (que tienen tirantes que se pueden quitar) y unas sandalias marrones con tachuelas. Este es el "Después", asi quedé con mi nuevo look:



Me sentí más estilizada y no se cómo explicarlo, más...urbana y décontracté. Lástima que me robaran mi bolso marrón de bolsillos porque iba perfecto, y pena que me haya cortado el flequillo francés porque pega más con el rollo Godard del "Antes". Bueno, con una coleta quedará bien. También incluía una manicura, y la esteticista me pintó las uñas de un rojo tropicana que no estaba mal, pero que a mi me quedaba un poco raro porque ya de por sí tengo las manos un poco enrojecidas (será porque no tengo lavaplatos)

No duré ni un día con las uñas pintadas.
Después de estos lujos, no sé cómo podré volver a pisar Top Shop para hacer cola en los probadores y buscar entre montones de ropa. Si viajáis a Londres alguna vez, merece la pena reservar una cita con el Style Advisor de Top Shop, es gratis y no te compromete a nada, el único problema es que hay una lista de espera tremenda. http://www.topshop.co.uk/