Madrid: grúas, croquetas, cañas en una terraza que mira a una zanja. Noches interminables en las que te haces amigo de desconocidos, atascos y sol que quema paisajes desérticos.

Para posar dentro de una zanja hace falta empaque...
En se lleva la idea de "la penúltima". Tomarse la penúltima copa, vestir a la penúltima moda...Y es que en Madrid, al contrario que en Barcelona no importa tanto lo que lleves. Tiene una actitud menos neurótica, que se traduce en alegría de vivir. Sus habitantes prefieren pasar tiempo de juerga con sus amigos que dedicar tardes enteras a encontrar prendas exclusivas de edición limitada. Como dijo Narciso Rodriguez en una entrevista durante su estancia en Madrid como diseñador de Loewe "los madrileños no se preocupan por llevar las zapatillas más cool, prefieren gastar tiempo y dinero en reunirse e ir de copas con su gente". La peli Volver, en cierta manera condensa la estética madrileña. En el rodaje se utilizó ropa de Prada, Marc Jacobs, Ailanto, Miriam Ocáriz....pero toda la ropa parecía de mercadillo.
A pesar de ser todo esto, estos días he tenido varias conversaciones sobre moda: una dueña de showrooms que vende el doble en Barcelona que en Madrid, nuevas colecciones que se preparan, cotilleos sobre la tienda Piamonte que por lo visto trata fatal a sus empleados, modelos que se quieren alejar del mundo de la moda pero no pueden...además por la coctelería "in" Jose Alfredo (C/ Silva) estuve hablando con Andrés Aberasturi (hijo, pero igual físicamente a su padre) que es el organizador del Ego, la pasarela que intenta renovar la ya apolillada y carpetovetónica pasarela Cibeles. En esta especie de pasarela paralela participan nuevos diseñadores con propuestas más vanguardistas. Tendremos que ver qué pasa la próxima temporada. Aberasturi Jr también me contó que organizan unas fiestas llamadas Focaccio, en las que todo puede pasar. Para asistir hay que estar invitado, a ver cómo os coláis...
Vi a mi familia y a mis amigos, di vueltas por la terraza de El rincón (C/ Espíritu Santo), fiché ropa y accesorios muy chulos en la tienda Oliphant (Santa Teresa), compré libros en la librería de Soledad Puértolas, El bandido doblemente armado, en donde un dependiente muy simpático me ayudó a elegir (tiene que ser el hijo de la puértolas porque era igual que ella) y me llevé un raquetazo por la noche cuando quise hacer una foto para el blog de unos idiotas vestidos de tenistas (para que veáis los riesgos que sufro por el blog). Si es que Madrid, a veces casi mata.
¿Qué pensáis vosotros del glamour madrileño?