Ya se que las mujeres nos tenemos que preocupar de lo que nos gusta a nosotras y a nadie más. Y que lo que digan los hombres, nos tiene que dar igual... yo no soy partidaria de vestir sexy para atraer la atención masculina, no me veo nada con ese estilo, pero hay que reconocerlo, siempre nos importa lo que tenga que decir de nuestro atuendo nuestro ligue, novio, pareja o marido. El caso es que aparte de que se fijan en lo descaradamente sexy, no sabemos qué le pasa por la cabeza a los hombres en cuestiones de moda, nunca se qué esperar de su gusto.

Trabajé durante algún tiempo con hombres italianos y siempre me dejaban desconcertada: una compañera de trabajo que iba de negro y con gafas de pasta que a mi me parecía muy atractiva, para ellos era “poco femenina”. Y otra que a mi me resultaba normalita, para los chicos “tenía estilo”, además no les gustaban las mujeres que iban demasiado trendy, porque quería decir que estaba “obsesionada con los trapos”, pero les encantaban las mujeres hiperfemeninas que se arreglan mucho . Dejando aparte a los hombres italianos que pueden ser un caso extremo, ¿qué piensan los hombres de la moda femenina? No tengo ni la más remota idea... No se puede generalizar y todo depende de la personalidad y edad del tío.
Para aclararme un poco las ideas, hice un experimento e insté a S. A que escogiese las prendas que menos le gustaban de mi armario. Y esto es lo que eligió:

-Mis zapatos de estampado de leopardo (arriba) porque se ven baratos y “de stripper”.
-El sombrero de ala ancha setentero (derecha) porque es “ridículo”.
-La chaqueta de Zara del año pasado, copia de Miu Miu, (arriba) de estampado sesentero y una camiseta de estampado similar porque parece papel de pared antiguo y “son horribles”.
Y ya me lo imaginaba... la ropa interior de color carne, que obviamente a mi tampoco me gusta, pero ya le expliqué que es más bien una necesidad.
Todas cosas bastante “cantosas”. En cambio le gustan las camisetas grises, los blazers y los vestidos, prendas sencillas. Puede que a los chicos les gusten las cosas simples y sin estridencias, pensé. S. ya estaba pensando que iba a por bolsas de basura para deshacerme de todo, pero incluso yo me sorprendí de mi reacción. “Tienes razón en todo”, le dije. “Pero me da igual lo que pienses, me lo voy a seguir poniendo, las mujeres somos así de raras”