Parece que después de hablar del nuevo vídeo de la Aguilera me ha poseído un espíritu retro-kitsch, porque he pasado la noche del viernes viendo un concierto punk rock de The Tumbitas ,un grupo de Vigo. Y el sábado en una fiesta Hawaiana en una casa de dos hermanas encantadoras, muy apropiada con esta ola de calor. Esta es una muestra de lo que me encontré, es fácil adivinar a qué noche pertenece cada uno...




El caso es que era una fiesta Hula, que es el nombre de la danza tradicional hawaiana. Una de las hermanas había vivido 3 meses en Hawai y había hecho una fiesta de lo más auténtica. Muy relajada y feliz, como la cultura de esas islas. Era tan de cuento que las anfitrionas habían invitado al veterinario de sus perritos, me sentía en medio de la peli Lilo y Stitch ....era una atmósfera más naif y tranquila que la de las locas fiestas Tiki.
El Tiki es un movimiento que apareció el América en los años 30 y que se trata de una visión pop y kistch de la exótica cultura polinesia. Se hizo famoso después de la II Guerra Mundial, después que los soldados volvieran con anécdotas y souvenirs de sus destinos isleños. Hay bares tiki, música (el género se llama exótica) mucho rollo totem, camisas hawaianas y elementos de decoración como vasijas
y antorchas. También se suele adorar a Elvis por toda la época en la que le dio por hacer películas en Hawai. Ese hawaiano que hay en la plaza de Santa Ana de Madrid en el que se beben cócteles en forma de volcán llega a ser Tiki, hay un bar en Lloret del mar y el año pasado se organizaron algunas fiestas tiki en Madrid
.
Para mi, el antro tiki por excelencia fue el mítico Bali Hai de Madrid, en plena Gran Vía y conocido por ser el punto de inflexión de la movida clubbing a mediados de los 90. Era un antiguo salón de baile con decoración polinesia, reconvertido en club de música electrónica. La gente se arreglaba hasta el punto de casi disfrazarse y la música era pionera en la ciudad por aquellos años. Pasaban unas cosas muy raras y los habituales eran de lo más entetenidos (por allí andaba un entonces desconocido David Delfin que trabajaba de gogó en el Morocco). Pero eso fue hace mucho tiempo.... ¡Ay qué días aquellos de despreocupación y trasnoche!