Hoy es domingo y además día de "porque yo lo valgo". Hacía tiempo que no me dedicaba un día así, había estado muy ocupada últimamente y no había encontrado el tiempo. Pero hoy tocaba: embadurnarse con autobronceador y todas las muestras de cosméticos que había acumulado últimamente, mascarilla, baño y un poco del relajante Peace of mind de Origins que me habían regalado. He seguido la placentera dieta incogruente de chocolate y yogures light y me he apoltronado en el sillón con una pila de libros un poco intrascendentes.
De vez en cuando nos merecemos un día así. Este fin de semana he bebido demasiado y me he desestabilizado demasiado. De repente me he asomado al abismo de lo que es entrar en la recta final de la veintena. Nunca me ha preocupado mucho este tema, pero vaya por Dios, a ver a mí quién me manda ir sola a una fiesta de presentación, hartarme de alcohol gratis y ponerme a hablar con yogurines....uno en especial estaba bastante fresco y me dio mucha conversación con segundas, hasta que se le ocurrió preguntarme mi edad. Cuando le dije cuántos años tenía, su cara pasó de "soy un chulito que está impresionando a esta niña" a "madre mía, una mujer experimentada, qué miedo". Totalmente sorprendido y asustado como si le hubiera dicho que acababa de cumplir una condena por asesinato. Él tenía 24 años y al parecer pensaba que yo sería de su edad o menor. A partir de entonces, más que flirteo le dio por preguntarme todo tipo de consejos sobre qué pensaba sobre tal actitud de los hombres, sobre sexo etc...en fin, como una especie de Elena Francis a domicilio...
Ahora tengo más confianza en mi misma y se más lo que quiero que cuando era más joven. Y como dicen mis amigas, cada vez estamos mejor y más guapas sin las meteduras de pata de la adolescencia, pero ¿por qué tenemos esa adoración de la juventud? ¿por qué pensamos que cualquier tiempo pasado fue mejor? Debería estar disfrutando de esta edad, pero al mismo tiempo ahora se abren ante tí un montón de incógnitas, sobre tu trabajo, sobre crear una familia, sobre reconducir tu futuro que parecen más importantes en los años finales de la veintena. ¿Tenéis vosotras estas crisis de domingo? Anda, contadme...