Así es como llaman los anglosajones a las estilistas más poderosas. Son pocas y acaparan campañas de publicidad, trabajos para famosos, editoriales de revistas y consultoría de marcas. No sólo están pendientes de los trapos, son las encargadas de crear el concepto, el micromundo que aparecerá en la foto, y además son unas de las principales difusoras de tendencias. Ya hablé sobre la omnipresente Rachel Zoe que viste a Nicole Richie, Mischa Barton y Lindsay Lohan, pero hay otros nombres en el olimpo fashion
Katie Grand es una de las mujeres más influyentes en el mundo de la moda. Vive en Londres, le encanta el vintage y tiene un conocimiento enciclopédico sobre moda del pasado. Trabajó como editora de moda en las revista de tendencias The Face y Dazed and Confused y ahora es la directora de POP, una revista bianual muy muy cool. Hace las campañas más importantes como Vuitton, Prada o Miu Miu. Aunque los diseñadores (como Marc Jacobs) la adoran, en general cae muy mal. Se dice que es borde, que sólo se mueve en un círculo cerrado de amigos entre los que está la diseñadora Luella Bartley, y me cotilleó una asistente de estilista que trabajó con en una campaña de Prada que se le olvidó su tarjeta de crédito y le pidió a la ayudante –que no cobraba por el trabajo- que pagase la comida para varias personas y nunca le devolvió el dinero. La vi una vez (de casualidad, no creáis que charlé con ella) y su aspecto no tenía nada de especial. Vaqueros, pelo rizado en una coleta, zapatillas Nike y eso si, un bolso enorme de piel de cocodrilo que no supe identificar de qué marca era.
Camille Bidault-Waddington es francesa y está casada con Jarvis Cocker, el cantante de Pulp (también en la foto). [Es bastante común el combo rockero-estilista: Katy England con Bobby Gillespie de Primal Scream, L´Wren Scott, la estilista de Nicole Kidman es novia de Mick Jagger, Katie Grand con el ex bajista de Pulp Steve Mackey....] Camille es excéntrica, muy individual y poética lo que se refleja en sus editoriales. Ha sido consultora de Marc Jacobs y Alessandor dell´Acqua. Odia “el pelo planchado, los wonderbra, los cinturones anchos y los tangas”, y lleva ropa de hombre, zapatones y chaquetas de niños que le quedan como si estuviesen encogidas pero con su toque mágico y “francés” consigue que el look más imposible funcione.
Arianne Phillips es la mano que está autorizada a vestir nada más y nada menos que a la Reina Madonna. Sale en un documental de la cantante sobre el vídeo de Hung Up y cuando lo vi me cayó simpática. Es una trend setter reputada y experta en encontrar las piezas más versátiles en los sitios más inesperados, en Hung Up Madonna lleva una cazadora de cuero con capucha que encontraron en una tienda apestosa de la América Profunda. Arianne también vestía a Lenny Kravitz, Justin Timberlake y Courtney Love.Y además trabaja en el vestuario de películas. Como En la cuerda floja, -la de Johnny Cash-, Barridos por la marea, Hedwig and the angry inch, El cuervo, The Mod Squad... Es curioso porque anteriormente, sin saber que ella era la encargada de vestuario, me había fijado en la ropa. Recomienda comprar en H&M, los mercadillos parisinos, Portobello (Londres) el mercado de Rose Bowl en Los Angeles y en la tienda Corso Como en Milán.
También están Patricia Field, la estilista de Sexo en NY que tiene tienda en la Gran Manzana, Phillip Bloch, el estilista preferido de las estrellas para los Oscar (eligió el vestido de Halle Berry cuando le dieron la estatuila), la reina de la segunda mano, Bay Garnett. De españolas, destaco a Silvia Méndez, que trabaja para Burberry y para publicaciones como Yo Dona o Woman. Podéis leer aquí una entrevista con ella.