Si la moda de París significa refinamiento y fantasía, la de Milán es opulenta y comercial y la de Londres es radical, Nueva York es la capital del casual cool. La pasarela norteamericana siempre ha mostrado moda ponible y simple, y minimalista, sobre todo en esta edición de primavera-verano 2007. Viendo la paleta gris, negra y blanca de varias colecciones me transporté hasta la década de los 90 en donde todo debía ser sobrio y estrictamente depurado. Un ejemplo en María Cornejo:



En la colección de Luca Luca, con los collares geométricos, el volumen y los colores apagados, me pareció estar viendo reminescencias de la colección de Marni de la temporada pasada, que definitivamente supuso un cambio de estética del momento.



Unas colecciones, como la de Narciso Rodriguez recogen la esencia de simplicidad chic de las mujeres de Manhattan



Y otras, como la de Behnaz Sarafpour tienen influencias sesenteras muy Courréges.



Pero en definitiva, muchas de las colecciones abogaron por una depuración de la estética. A mi en general me gusta la simplicidad pero no el minimalismo puro y duro, me aburriría que volviese el nylon negro en los bolsos de Prada, la casi monacal estética de Jil Sander, los espacios vacíos en blanco y en negro, restaurantes que parecen clínicas dentales...está bien llegar a lo esencial sin perderse en lo superfluo pero todos necesitamos un poco de ensoñación en nuestras vidas. ¿Qué pensáis vosotros? Creo que Marc Jacobs ha dado en el clavo con su evocadora colección, pero eso...es para otro post.