
En estas fechas, más que en ninguna otra época del año, los medios y sobre todo las revistas hablan insistentemente sobre la idea del lujo, reforzando la idea de reunirse para hacer algo especial durante las Navidades y de vivir una celebración diferente a las del resto del año. La mayor parte de los mortales nos conformamos con leer sobre opulencia en las revistas y preparar una cena más elaborada que las habituales o arreglarnos un poco más, pero hay algunos que aproveche estas fechas para darse unos caprichos excesivos y prohibitivos para la mayoría.
La idea sobre la situación del lujo en el mundo actual, me viene después de leer un par de reportaje en el Vogue España de este mes. Uno habla de la demi couture, y otro menciona a el Town House Galleria Hotel el primer hotel de siete estrellas europeo en la Galleria Vittorio Emmanuele de Milán, uno de los sitios más turísticos de la ciudad y donde está convenientemente situada una tienda de Prada…. ¡Yo no tenía ni idea que existían hoteles de siete estrellas!
Sobre el demi couture, ya había estado en contacto con el concepto, después de hablar con algunos diseñadores, como los españoles Collado García, que me comentaron la idea de conseguir un acercamiento casi Alta Costura dentro del universo Prêt á Porter. Creadores como Alber Elbaz de Lanvin (en la foto) y Giambatista Valli, no pueden adherirse a los principios de la Alta Costura (pruebas personalizadas y elaboración cien por cien artesanal) pero su acercamiento a la moda intenta ser más individualizado y más artesano que la media. Y también están firmas como Bodega Venetta, que intentan volver a la fabricación a mano y de alta calidad de los complementos.
Sobre los hotel de siete estrellas, los requisitos para ganarse la categoría son estrictos: en la Vogue dicen que deben estar situados en un edificio que tenga categoría de monumento y que debe proporcionar atención personal, con un mayordomo a la entera disposición del huésped que ayudará a organizar sus itinerarios, realizará cualquier tipo de gestión y hasta preparará un baño antes de que el cliente llegue a la habitación. Además, alojarse en el hotel, garantiza el acceso a los lugares más exclusivos de la ciudad. Todo muy muy decadente y bastante exagerado, me recuerda al auge de los servicios de conserjería (concierge services) que proporcionan a los millonarios faltos de tiempo servicios que van desde el personal shopper hasta la organización de las vacaciones o preparación de cenas en casa.
Estos dos conceptos me hacen pensar que el lujo contemporáneo tiene mucho que ver con la disponibilidad y ahorro del tiempo, con la atención más que personal y el producto individualizado.
En muchas ocasiones, tener tiempo es todo un lujo, y aunque la mayoría no podemos darnos estos caprichos excesivos, al menos podemos intentar regalarnos un poco de tiempo para nosotros mismos.
Disfrutad de vuestros días de vacaciones.