A una edad en la que la gente se jubila y empieza a quejarse de los achaques, la diseñadora Betsey Johnson abre tiendas nuevas, se pone minifaldas y se va de juerga.
Hace unos días, la diseñadora inauguró tienda en el centro de Londres y no tengo palabras para describir la energía de esta mujer de 65 años. Al mismo tiempo que alcanza una copa de champán, se ríe de sus propias extensiones de pelo artificial, se pinta los labios de rojo, habla de su nieta, baila, hace campaña para prevenir el cáncer de mama que ella misma ha sufrido y saluda a varios fans.
Betsey Jonson estuvo casada con John Cale de la Velvet Underground, ha sido amiga de Andy Warhol y ha vestido a Eddie Sedgwick, pero pese a ese pasado no tiene nada de pretenciosa ni de “maldita”. Es una mujer encantadora y alocada que charla sobre lo que sea con el que se le ponga delante. Sus vestidos muy femeninos e inspirados en los años 50, son muy populares en las “proms” (los famosos bailes de graduación americanos) y entre famosas que quieren tener un día retro de starlett clásica hollywoodiense.
Ya me gustaría a mi llegar a abuela con la mitad de la marcha de Betsey. Cotilleo: me dijo que por mucho que quisiera, Kate Moss no puede ser una de las divas del estilo de los 60-70, como Jane Shrimpton o Marianne Faithful. Aquí os dejo fotos de la fiesta en su tienda. Los vestidos de volantes de Betsey. Detalle del modelo amarillo "Isadora". Una muestra del variopinto público en su inauguración. Y Zandra Rhodes, otra madurita sin complejos, su “hermana gemela”, que dice que cuando va a los Oscar “siempre se creen que es Betsey Jonson”.

