Me enteré por Loca por las compras que el domingo 24 de junio, el mercado londinense de Portobello se trasladará a la Latina de Madrid. No se exactamente qué puestos llevarán a Madrid, si serán los de antigüedades o los de diseñadores (los de cosas de segunda mano cutres donde siempre se encuentran joyas no creo que vayan) pero por lo visto habrá 50 puestos de Camden, Covent Garden y Portobello, con chiringuito de fish and chips incluído. ¡Se pagará en libras y se hablará ingles!. Hasta te darán lecciones para regatear en el idioma. Me parece una idea bastante buena esto de los “mercadillos invitados”. ¡Ya me podrían traer aquí por unos días el puesto del Rastro de la Señora Carmen de la que Carlota es asidua!
Portobello road es un clásico pero sigue siendo uno de mis sitios favoritos de la ciudad. Yo suelo ir los viernes, cuando no hay tanta gente, y los puestos más “trashy” acaban de recibir chollos frescos, frescos. Me gusta porque aunque sea una zona que se ha encarecido bastante en los últimos años sigue conservando carácter. Hace no tanto era el lugar donde vivían emigrantes gallegos y portugueses y ahora es territorio de actores, músicos famosos y millonarios. Hay boutiques y restaurantes de diseño pero también hay señoras mayores que compran en el mercado de comida, pubs de los de toda la vida, y un rasta que pone reagge a todo volumen con un casette en su ventana y te vende cds si llamas al timbre. Los puestos también son una mezcla de gente vendiendo porquerías, diseñadores con sus creaciones y alguna que otra heredera monísima y desocupada que vende ropa de marca que ya no se pone o cosas que encuentra por su mansión de fin de semana. Es como un mini resumen de Londres.
Hace poco fui e hice fotos a quienes se dejaron. Porque hubo varios que se negaron a ser fotografiados, entre ellos Camille Biddault-Waddington, estilista y mujer de Jarvis Coker (que también estaba por ahí con su precioso hijo en brazos que no se parece nada a él). “No thank you”, me dijo sin mirarme muy seca. Que rabia porque os quería enseñar cómo iba. Con sandalias simplísimas de cuero, vaqueros pitillo en color terracota, camiseta azul índigo y gabardina. Luego llevaba un pasador de madera en la cabeza y unas rayban wayfarer. Todo era como anticuado pero extrañamente funcionaba.
Las fotos: una dueña de un puesto, ex modelo, que iba toda vintage. Me gusta cómo lleva sus medias de color azul. Y la chica del vestido vaquero de Top Shop, que lo complementa con bailarinas y gafas de sol de Zara y bolso del mercado de Portobello. A mi me pareció que iba fabulosa sin haberse gastado mucho dinero.


Y las fotos de un puesto que me gustó especialmente. La marca se llama Dolly, y es de dos chicas ligeramente hippies, como salidas de las Vírgenes suicidas, que hacen vestidos con telas (vintage y no vintage) que traen de India o Vietnam. Todo muy veraniego y hippy-chic. Las chicas llevaban vestidos de algodón de colores con colgantes de plata y cuentas de colores como el que veis en la foto. Iban muy guapas pero tampoco se dejaron hacer fotos.
También me gusta el puesto de jerseys de cashemere de segunda mano, los de prendas victorianas, los de bufandas de colegios ingleses, los de una chica que tiene unos vestidos maravillosos que hace ella misma junto a cosas de marca a las que arranca la etiqueta y hay que adivinar de quienes son... y también la librería con un mini restaurante en la parte de atrás, que eso se tendrá que quedar como secreto porque no me acuerdo del nombre de la calle.
Espero que las de Madrid disfrutéis con el Portobello castizo, ¡contádmelo todo!