Seguro que os ha pasado más de una vez. Os ponéis un vestido para salir y en un cierto punto de la noche os sentís demasiado arregladas en un sitio lleno de gente con vaqueros caídos, havaianas y camisetas. O quizás lleváis vuestro vestido favorito para una fiesta en un jardín o en la playa y de madrugada os preguntáis por qué no os habéis puesto algo más calentito o práctico.
Mi última obsesión en estilismos es llevar un vestido de verano (preferiblemente liso, y simple, sin estampados), con una chaqueta de capucha. La alternativa “urbana” al cardigan de lana. Como lo lleva en la foto Lindsay Lohan.
Con la sudadera, el look es relajado y sport, sin la chaqueta, llevas un dulce vestido veraniego. Esta es la manera en la que vestimos hoy: con versatilidad, con la posibilidad de transformarse rápidamente; un segundo nos apetece sentirnos sexy y femeninas, otro queremos ser cool. ¿ o no lo véis así?