Porque no ha vuelto a hacer un papel que nos toque tanto la fibra como la groupie Penny Lane en Casi Famosos, y nos alegramos: queremos seguir viéndola como esa chica encantadora e ingenua que se enamora del rockero equivocado.
Porque no hay tiempo mejor que el verano para llevar el pelo como si estuviese dorado por el sol y ondulado por el agua de mar. Para ponernos encima toda la ropa hippy chic que no podemos llevar a la oficina. Porque queremos insinuar que somos así de estupendas y luminosas por la gracia divina, no porque nos hemos pasado dos horas delante del espejo.

Porque nos gustaría pisar la alfombra roja, con naturalidad, llevando un Valentino o un Dior como si lleváramos una túnica de algodón blanco camino a la playa.

Y porque, el look bohemio de lujo fascina. Puede salir más caro que vestirse de millonaria y no está directamente relacionado con el estilo de vida que lleves, pero recuerda a días despreocupados, a noches interminables, a fiestas excéntricas, a espíritus artísticos. A lo que no es el día a día.
Por todo eso, hoy toca dosis de Kate Hudson.