8.00 Suena el despertador. Lo apago y lo siguiente que se es que son las 10 y que me he perdido el primer desfile de Betty Jackson. Me ducho, y frente al espejo dudo que ponerme. El tiempo está revuelto y tengo que pasar de casual de día a elegante de noche. Las dudas me hacen perderme el segundo desfile, de Roksanda Illincic. Soy un desastre. Al final opto por un vestido corte años sesenta negro con pedrería blanca en el cuello y bolso de cocodrilo negro. Por el día me lo pongo con medias tupidas, peep toes marrones, jersey de pico camel y collar de inspiración Marni. Por la noche, me quedaré con el vestido y unos tacones negros que llevo en la bolsa.
11.30 Llego al Victoria and Albert Museum para el pase de prensa de la exposición de la Edad Dorada de la Alta Costura. Se me cae la baba con las prendas de Balenciaga de los cincuenta. Quiero comprar un libro sobre él en al tienda del museo pero me encuentro con que venden reproducciones de prendas y joyería vintage. Comisarios de la exposición: Estas cosas no se hacen...Me vuelvo un poco loca, como la mayoría de las periodistas que estamos allí. Al final compro un turbante diadema de satén beige y gris. Me la plantaré esa noche. El libro de Balenciaga pesaba demasiado y prometo que tendré que volver para comprarlo.
12.30 Voy al museo de Historia Natural para el desfile de Ashish. Vestidos preciosos hechos con lentejuelas traídas de India, la tierra del diseñador. Veo a Gretchen de Harpers Bazaar y vuelvo a pensar lo bien que le quedan los tocados. ¡Y yo ya tengo el mío!
1.30 Cojo el metro y voy corriendo hasta el hotel Claridges. En su salón de baile art decó se celebra el desfile de Kisa, una marca de capital ruso diseñada por Carolina Marengo. La Rotfield sacó la marca en el Vogue Paris.
Me tomo una copa de champán que me da un viaje porque me doy cuenta de que sólo he desayunado agua con zumo de limón. No hay comida a la vista. Sólo se escucha hablar francés e italiano made in Monaco y ruso. El inglés es ese "international english" con leve acento americano que tanto les revienta a los británicos. Estoy rodeada de ricas herederas como Camilla Al Fayed, las hermanas Scarry, Eugenia Niarchos y la novia joven y guapa del millonario Roman Abramovich, Daria Zhukova. Entre esta "jeunesse doreé" se llevan los leggins negros de látex con plataformas y minivestidos negros de Chanel. Y por supuesto, Birkin de cocodrilo negros como el que llevaba la Al Fayed.
Los diseños del desfile no estaban mal, pero a todo el evento le faltaba profesionalidad, era muy de patio de internado en Suiza. El desfile se retrasó, la música era house y techno, muy pasada ya para los desfiles y el Dj se contoneaba al son de lo que pinchaba. Todos los hijos de millonarios rusos bailando, haciendo el tonto y dando voces como si estuviesen en Space Ibiza. Cuando acabó la mayor parte de las divinas se dejaron las bolsitas de regalos con productos de belleza, así que yo arramplé con varias para llevárselas a mis amigas.
16.00 Me tambaleo sobre mis tacones por New Bond Street hasta la tienda de Mulberry para la presentación de su nueva colección. Allí está Stuart Vevers, que dejará Mulberry para ser el flamante nuevo diseñador de Loewe. Me cuenta que se muda a Madrid en Enero y que todavía no tiene piso. Dice que quería que Victoria Beckham le diese consejos sobre Madrid pero que cuando la vio estaba muy borracho y casi no le pudo hablar. Su amiga le asegura que se lo pasará en grande en Madrid, que la gente sale muchísimo. Vevers parece contento del cambio.
17.30 Entro en la suite que el Hotel Interncontinental, en Park Lane ha puesto a disposición de la prensa. Como un sándwich de salmón y me atiborro a patatas fritas. Té, agua y como no, champán. Pido un masaje de espalda. La masajista nos dice que la hora en la que están más ocupados es a primera hora de la mañana, cuando la gente va a la suite a desayunar champán. Por lo visto soy la única pacata que piensa que es decadente. Me cambio, me maquillo y me aliso el pelo con las maravillosas planchas de GHD, que me dejan un pelo como nunca había visto. Otra cosa que pedir a los reyes...Irene, Idoya y yo bajamos al bar del hotel a tomar un batido y otra vez a echarse a la calle.

20.00 Fiesta de Cartier para la presentación de la línea de alta joyería inspirada en la India. Semi Taj Majals, (foto de arriba), pétalos de rosa por el suelo, y salones y salones llenos de opulencia máxima. Joyas de marajá con brillantes, zafiros, esmeraldas, si mis reyes magos hubiesen encontrado petróleo en su viaje por el desierto también les pediría unos de los brazaletes con la pantera Cartier. Se me acaban las pilas de la cámara y no puedo sacar tantas fotos como quisiera. Simoneta se había llevado de invitadas a Vicky Martín Berrocal (muy guapa y simpática), Marta Sánchez con un vestido de lentejuelas bastante espectacular, Carolina Adriana Herrera (también muy guapa y simpática), Carla Royo Villanova y Remedios Cervantes. Mucho millonario geriátrico y camareros guapos. Una chica polaca me aconseja que me busque un amante. ¿Y no podrá ser con el modelo que veis en la foto? Me asegura que los árabes son los más generosos. Prefiero quedarme en la pobreza, gracias.
22.00 Voy a la fiesta de Eley Kishimoto en el Café Royal, En Picadilly. Por el camino me embarco en conversaciones absurdas con otra gente que parece que ha bebido de más. Hay cola en la entrada. Estoy cansada, me duelen los pies y acarreo una bolsa enorme. Decido abandonar e ir a casa. ¡Mañana más!