

Vale, llego un poco tarde, pero no quería dejar de comentar lo que se vio en la fiesta del 34 cumpleaños de Kate Moss. El "dress code" de la fiesta era glam. Así que la anfitriona y las invitadas se pintaron los ojos con purpurina, se subieron en plataformones y se vistieron de mago merlín con todas las estrellas que pudieron encima.
Kate iba de Chanel (es lo que llevará Claudia en la nueva campaña que protagonizará para la marca), con plataformas de Terry de Havilland (de venta en asos.com) y peinado cortesía de su amigo peluquero James Brown (que también tiene una línea de productos capilares).

Después de los créditos, vamos al cotilleo. ¿Soy sólo yo o vosotras también estáis alucinando con los modelitos que se vieron? Es como si unas niñas de 15 años organizan una de sus primeras fiestas: se fríen el pelo, se embadurnan de purpurina en la cara, se plantan camisetas de Bershka con dibujos brillantes, llegan con una boa de plumas porque les parece de lo más extravagante...
Puede que hayan querido hacer algo irónico, en plan "vamos a ponernos lo peor que encontremos para quedarnos con los pobres mortales". O es que simplemente querían demostrar que siguen siendo jóvenes. O que después de tantos años "en el candelabro" ya no saben qué inventarse. O que este año, finalmente, se les ha ido la pinza. No se.
De Kelly Osbourne ya no me sorprende nada, pero ¿qué demonios lleva la estilista Katie England? No veia algo semejante desde algunas noches góticas que pasé en Revolver o en el Strong en los 90.
Menuda manera más desconcertante de empezar el año...