Hay veces que visitar un espectáculo entre bambalinas hace que se pierda un poco de la magia que se ve en el escenario. A mi me pasó con el ballet. Vi a las etéreas bailarinas soltando piropos al único hombre heterosexual que había a la vista, vi que bebían cafés del starbucks, daban puntadas a los tutús y venían oliendo a cigarrillos. Se me cayó el mito. A las bailarinas mejor mantenerlas como ninfas inalcanzables en el escenario. En la moda, sin embargo, el backstage es una especie de continuación de la pasarela. Es una locura, se escuchan gritos y ves a las modelos con rulos pero por cualquier extraña razón el "glamour" se mantiene también detrás de las cortinas.
¿Qué hay en la parte de atrás de la pasarela?
-Pues lo primero, las Relaciones Públicas con papelotes de listas y pinganillo, sobre-maqueadas desde las 9 de la mañana y a punto del ataque de histeria. Casi que lo más razonable es no preguntarles nada, pero si tienes que conseguir algo de ellas, lo mejor es llamarles por su nombre y utilizar un tono más bajo de lo normal, sonreir tranquilizadoramente. Si consigues dar una imagen calmada, puedes pedirles todo lo que te de la gana. En la foto, la RRPP de Luella, Diane Crook, que antes trabajaba para Miu Miu. Es una fan del estilo cacatúa cool (ver hace dos posts), se recoge la melena platino con lazos de plástico y mezcla cosas de Miu Miu con vintage y Luella. A mi siempre me entretiene observar lo que lleva puesto.



-Las modelos. Menos las latinas, que si que charlan entre ellas, no hablan mucho entre si. Mientras esperan a que les acaben el maquillaje y la peluquería leen, mandan sms, escuchan su ipod y picotean fruta (como la que veis en la foto) No parecen muy contentas de estar allí.
-La prensa Fotógrafos, cámaras, periodistas incordiando al diseñador que está de los nervios, metiendo las narices (o mejor dicho los objetivos) en todas partes. Periodistas preguntando trucos de belleza a modelos, peluqueros y maquilladores. Son los únicos que comen sandwiches (o cualquier cosa que no sea fruta) y se beben todos los benjamines de champán.
-Los diseñadores Miran, remiran, tocan, retocan. Parecen preocupados, parecen no hacer demasiado. O si eres Vivienne Westwood, atusas un pelo, miras unos bajos, y listo. Acto seguido te pones a hablar de tí mismo con los periodistas que te están persiguiendo.
-Peluqueros, estilistas, maquilladores y asistentes. Los únicos que parecen trabajar de verdad.
-Las madres. De los diseñadores o de las modelos. A mi se me dan muy bien. Estuve hablando con la de Coco Rocha, que es igual que ella pero con pelo ochentero, y con la de Vivienne Westwood que debe tener por lo menos 100 años y parecía un poco perdida.
-Los pesados. Bueno, aparte de la prensa, los amigos de estilistas, vecinos de los diseñadores y famosos que se empeñan en saludar a los diseñadores, simplemente porque son famosos. Tienen todos nombres como El chuli y el Cabra (en su versiones internacionales) y entran a rebufo de las RRPP, lo que cabrea enormemente a la prensa con cámaras gigantes que tiene que esperar para entrar.
Y se abre el telón, la pasarela se ilumina durante 10 minutos. Y colorín colorado, se cierra. Al diseñador se le descalabra o se le convierte en semi dios en el Style.com, las modelos se suben en un taxi mágico que les hace llegar una hora tarde al siguiente desfile, los asistentes se emborrachan, y la prensa, que ya está medio borracha, sigue pensando a quién más incordiar ese día.