

>> SEMANA DE LA MODA DE NUEVA YORK: fotos de los desfiles
A mi solamente escuchar "New York Fashion Week" me hace bostezar. ¿Por qué? No es por que sea comercial (que tampoco tiene por qué ser malo). Es que pese a expcepción de unos pocos diseñadores -Marc Jacobs entre ellos- se suelen ver cosas muy correctas, pero rara vez innovadoras. Nunca te dejan con la boca abierta o te hacen soñar.
Dicho esto, es cierto que recientemente han aparecido algunos creadores que empiezan a darle un poco de vida a la Semana de la Moda de NY. He elegido una muestra de lo que me ha parecido más interesante.
3.1 Phillip Lim
(Arriba) Por ese vestido-Lirio tan magnífico como simple. Y por las lecciones de estilismo que se vieron en la pasarela. ¿Un top de satén con falda y cárdigan de abuelo? Por qué no. ¿Gris monocromo con pantalones masculinos tobilleros, zapatos plateados y maxi collar de estilo art decó o constructivista ruso? De premio. Es ponible. Elegante. No desentonaría en una película clásica en blanco y negro pero es a la vez contemporáneo.


Marchesa
Origamis de organza, satenes, plumas... un vestido recordaba a uno de Chloé blanco, de una de las dos últimas temporadas de Phoebe Philo, de organza blanca dibujando ostras o flores. Otro recordaba a los magníficos vestidos de cóctel de Lanvin pertenecientes a la colección primavera-verano 2008, e incluso a los esmóquines que también sacó Alber Elbaz. El rojo con corte medieval y mangas de flores es ligeramente Balenciaga.
Pero se lo perdonaremos a las chicas de Marchesa, por eso de que la "intertextualidad" no está todavía penada y porque saben hacer glamour moderno de alto voltaje. Además, se llevan puntos por mezclar dos tendencias de las que hemos hablado anteriormente: plumas y esmoquin.



Rodarte
Sin duda, lo más original que hemos visto hasta ahora en Nueva York. Las hermanas Mulleavy han declarado que se inspiraron en Japón. En concreto en la conexión entre el Kabuki y las películas de terror japonesas. Punto deslabazado, zapatos fetichistas y medias de tela de araña. A mi personalmente me parece lo que haría Chanel en un mundo Mad Max. Factura exquisita en una sociedad aterradora y sin reglas. O un Chanel de película de terror. Pensándolo bien, el mismo Karl Lagerfeld es ya bastante gótico de por si...
Volviendo al tema, un desfile que por lo menos ha despertado nuestra imaginación.
Y por lo demás, preparándome para la Semana de la Moda de Londres. Os seguiré informando...