
Un esmoquin, una camisa blanca, los vaqueros de tu novio. ¿Cuándo decidimos las mujeres llevar una prenda masculina? Cuando queremos intrigar, seducir, romper la norma, oscurecernos, estar cómodas, cuando buscamos una cierta sensualidad o simplemente crear un cierto tipo de silueta.
La historia nos ha dado grandes iconos femeninos que se han vestido con ropa de hombre. La escritora Colette (a la izquierda, con esmoquin), actrices como Greta Garbo, Marlene Dietrich, Katherine Hepburn, Diane Keaton en Annie Hall, personajes como Bianca Jagger. Unas se travistieron más que otras, pero de lo que me interesa hablar en este post es de cómo y cuando podemos recurrir a la ropa de hombre para vestirnos. Recientemente he estado leyendo varias declaraciones de mujeres del mundo de la moda en las que mencionaban su debilidad por las prendas masculinas. La diseñadora y musa de Yves Saint Laurent, Loulou de la Falaise, contaba a The Times cómo cuando trabajaba para YSL (uno de los diseñadores que más utilizó los elementos masculinos para la moda femenina) animaba a amigas rusas a robarles a sus maridos los abrigos de pelo de camello.

Lou Doillon, hija de Jane Birkin, y el equivalente estilístico de Kate Moss en Francia, hablaba de cómo necesita ponerse botas contundentes y camiseta de tirantes de hombre cuando lleva vestidos y de cómo se planta un sombrero de copa para bailar por la casa con su hijo, y a veces hasta para ir a por un café. Su colección para la marca de vaqueros Lee Cooper, está basada en los abrigos de Oscar Wilde y Sgt. Pepper, Oliver Twist, y los uniformes antiguos de los botones. Además ha creado una medida para la línea, la cinco cuartos, que es algo así como oversize, un pantalón muy alto y largo. tomando cuatro cuartos y añadiendo uno.
Sophie Dahl (abajo)publicó un texto en Vogue Hombres lo que implica ponerse una camisa masculina. La describía para la revista como una prenda para desayunar un domingo luminoso, para una mujer que no ha dormido en su casa, que ha dejado su vestido de noche doblado en la silla de la habitación de su amante.
Para mi, las prendas masculinas, aparte de connotar una cierta permanencia, una consistencia y solidez alejada de elementos superfluos que muchas veces no se encuentra en las prendas femeninas, me aportan un tipo de corte que en muchas ocasiones, dan el toque final a un atuendo. Si no queremos disfrazarnos, ¿cómo las podemos hacer funcionar en nuestro vestuario? He aquí unos pequeños apuntes sobre ello:
-Mis pantalones preferidos de adolescente eran unos marrones, de raya diplomática que encontré en la caja de saldos de una tienda de skaters. Los llevaba caídos y con una camiseta ajustada, y me encantaba ese contraste, esa silueta. Hoy, con los años, a no ser que lleve pantalones de cintura alta y pierna ancha o vaquero recto, me decanto por la silueta contraria. Prefiero lucir más pierna y menos abdomen. Y he descubierto que la mejor manera de llevar mis skinny jeans en invierno es con un jersey de pico de hombres. Probadlos también con falda lápiz y stilettos.
-Me gustan los jerseys de pico y cárdigans de hombres porque dejan la vista una parte de nuestra anatomía muy femenina: el cuello y la clavícula. Es además, la manera perfecta de lucir un colgante que con otro tipo de prendas perdería protagonismo.
-De compras por tiendas baratas, siempre busco en la sección masculina. Las prendas de hombre tienen menos detalles y estampados, que pueden verse vulgares y cursis. Y las prendas para la parte de arriba, llevadas unas tallas más grandes, se ven menos baratas. El material, la tela, cae más y pierde un poco ese aspecto baratejo. Algunas de vosotras ya me habéis comentado en post pasados que se compran las camisetas dos tallas más grandes.
-Cuando compro jerseys de cashemere, casi siempre tiendo a lo masculino porque tienen tonos más neutros. Me encanta cómo quedan remangados y holgados. Y me gusta la sensación de ir cómoda llevando un jersey amplio, con unos vaqueros y una camiseta de tirantes delicada debajo. No hay nada que gane a esta sensación envolvente, y acogedora.
Además, si los compro vintage, tienen formas más intemporales que los de mujer, que siempre siguen las tendencias y si son de épocas pasadas, se pueden ver demasiado pasados de moda.
-Una manera rápida de dar un toque cool a un vestido es combinándolo con un blazer masculino. Esta primavera se verá el look en todas partes.
-Como Irix Jose nos enseñó en su blog el año pasado una manera muy trendy de llevar una camisa de cuadros masculina es convirtiéndola en vestido combinándola con unos leggings. Este verano se llevarán los vestidos camiseros. Me parece muy chic, cuando las mujeres llevan una camisa masculina para ir a la playa o estar en casa en verano.Con una camisa de rayas masculina, unos shorts y un cinturón de cuero trenzado se consigue un efecto similar.
-Daos una vuelta por las secciones de uniformes de colegio de los grandes almacenes y encontraréis verdaderos hallazgos. Uno de mis jerseys favoritos de todos los tiempos -y de mi hermana- era un jersey azul marino de uniforme que alguien me robó en la sala Maravillas de Madrid hace ya muchos años.
- Yo tengo fijación por los relojes masculinos vintage. Todavía tengo que ahorrar o ganar la lotería para comprarme uno de esos. El tamaño más grande de lo normal en un reloj femenino, afina y atrae la atención a la muñeca, una de las partes más delicada del cuerpo del cuerpo de la mujer.
-Y no podemos olvidarnos de los sombreros. Este verano, vienen los panameños con vestidos blancos o de flores. Los sombreros ya los están vendiendo en Top Shop.
Y seguro que habrá un montón de posibilidades ocultas en el armario masculino con las que podemos jugar.
¡Disfrutad de las vacaciones!