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Artículos - junio 2008

# jueves, 26 de junio de 2008 13:03

Consejos para triunfar en las rebajas

                     

 Las rebajas de esta temporada serán drásticas. El mal tiempo y la crisis económica se han traducido en menos ventas de lo normal, y las tiendas quieren deshacerse de las colecciones veraniegas. Los precios caerán en picado.

Pero el otro día, hablando con una amiga me dijo que comprar en las rebajas de verano es una chorrada: no vas a encontrarte con un abrigo que te dure varias temporadas, ni con jerseys de buena calidad. Sí, estoy de acuerdo, pero con un poco de calma se pueden encontrar prendas que nos sirvan para el otoño o para el próximo verano.

¿Qué comprar en las rebajas de julio? Aquí van unos cuantos apuntes que personalmente me funcionan.

-Pensad en los colores que se llevarán en otoño. Para este son los frutas del bosque (mirad el post anterior: fucsias, morados, azul medianoche...), el azul pato y el amarillo huevo. Los neutros también son una buena opción. La estilista austriaca Caroline Sieber (en la foto) lleva el mismo vestido fucsia con zapatos granate o con medias grises y zapatos negros. El amarillo huevo lo podéis combinar con azul marino o blanco en verano y con marrón, camel o toffee en otoño.

-Vienen cortes inspirados en las décadas 30-40. Buscad faldas lápiz y de cintura alta.

-No importa que todas las prendas tengan los mismos precios bajos: hay telas, tintes y cortes de más calidad que otros. Mirad y tocad con la cabeza fría. Que no sea algo que no se estropee tras el primer lavado. Que todas vuestras adquisiciones pasen la prueba del "Que no parezca barato"

-¿Por qué prendas apostar? Las que no tengan fecha de caducidad: Camisas o blusas blancas (nunca están de más), fulares y pañuelos, ropa interior, cualquier tipo de joya, zapatos clásicos, bolsos de cuero, vestidos: de colores, fantásticos para fiestas, bodas, etc...  

-¿De cuáles pasar? Yo diría todo lo que tenga estampado de flores. Al final del verano, ya lo tendremos "aborrecío". Sobre todo con las faldas de vuelo de flores estilo quinta temporada de Sexo en Nueva York.

Las únicas flores que me da que aguantarán son las de tipo oriental. En camisas o vestidos con forma kimono. Merece la pena darse un capricho: mirad en Paul and Joe, Antik Batik, Missoni o Pink Soda. O vestidos cruzados y estampados que puedan llevarse tanto con tacones como con sandalias, inspiraos en los de Diane Von Furstenberg o los de punto de seda de la brasileña Issa.

Felices y rentables rebajas.

 

# martes, 24 de junio de 2008 9:20

El estilo de Diane Kruger

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A petición vuestra... ¡el estilo de Diane Kruger!

En este caso, he decidido no poner los vestidos más espectaculares de la alfombra roja, porque lo que me ha parecido interesante de esta actriz es la manera que tiene de seguir ciertas pautas en su vestuario. Es una mejor manera de diseccionar su estilo.

 

 La Kruger, como buena alemana,  es organizada (perdonad que caiga en estereotipos...). Sabe lo que le va bien y desde esa base va haciendo combinaciones diferentes.

¿Cuáles son sus básicos?

-La actriz ha identificado los colores que le sientan bien. Esta temporada parece que es el azul y el morado. Lleva estos tonos de una manera muy actual, que son los vestidos de un solo color -o "bloque".Esta idea va variando según la ocasión, con sandalias cuando va casual, con zapatos de tacón y bolso caja cuando se arregla.

En las fotos, vestidos de día con sandalias planas plateadas y Rayban Wayfarers de montura roja, vestido azul con el bolso rojo de Balenciaga. Vestido morado -con cinturón de Gaultier. Y vestido morado, de noche de YSL hecho a medida, que lleva con una estola negra. 

 

-Intenta mezclar piezas más de tendencia con elementos clásicos. En las fotos: botas de mosquetero con una chaqueta masculina elegante,  pantalones de 3.1 Phillip Lim con chaqueta de lentejuelas vintage y zapatos Dior, y leggings con vestido negro y colgante de plata de aspecto marroquí.

 

-El estilo de Diane K. es discreto y moderno. Lleva los vestidos de Alta Costura con la misma naturalidad que uno de playa. Cómo ya hemos hablado antes, conseguir un look simple es muchas veces lo más difícil. En su caso, el físico ayuda, pero también hay otros factores.

* Lo primero, es que lleva poca y muy escogida joyería. La mayoría de las veces se reduce a un colgante en forma de estrella de Chanel que lleva todos los días. A lo mejor lleva un brazalete de estilo parecido al colgante o unos pendientes de diamantes, pero nada recargado.

*Lo segundo es que sus peinados nunca son demasiado "Hollywood". Sí, es un pelo bien cuidado, pero prefiere hacerse recogidos sencillos o dejarlo suelto con ondas naturales. Uno de sus peinados favoritos es el estilo años veinte: se lo ondula y se lo recoge con raya al lado con unas horquillas blancas. También lleva trenza, algo que no podía digerir después de la de rapunzel de nuestra infanta, pero la de Kruger, de lado y un poco despeinada me hace replantearme mi fobia.

*El tercer factor son los zapatos. Siempre son interesantes. Algunos son más "trendy" que otros, pero siempre tienen algo original.

*Y por último, ya hemos dicho que la simplicidad lleva trabajo. La piel perfecta, el autobronceador bien aplicado, las manos cuidadas y naturales, un aspecto "sano"... todo influye. En esto las neoyorkinas son expertas, ya pueden llevar unos pantalones de chándal de algodón y una camiseta de tirantes, que se ven pulcras, pero no forzadas. Y, la mayoría de las veces, no llega por la gracia divina.

-Se pone el cinturón. Podéis ver el partido que se le puede sacar a un cinturón negro, de anchura media, de charol.

-Otra de las cosas que me gusta de Diane Kruger es su capacidad para resultar fresca en Chanel. Llevado mal, Chanel es un desastre. Ella lo mantiene simple, con algún bolso rígido y zapatos del estilo que antes comentaba. No es excesivamente "vintage" ni le envejece, en ella es contemporáneo. En las imágenes: minivestido de seda Chanel de la colección crucero con sombrero panamá, mono Chanel y vestido negro de Chanel Alta Costura.

¡Espero que os haya dado ideas!

 

 

 

 

 

 

# jueves, 19 de junio de 2008 17:16

La casa de muñecas de Viktor and Rolf

 

Casi idénticos. Con similares gafas de pastas. Hieráticos. Experimentales, muy "arty", lúdicos y sorprendentes. Pero qué queréis qué os diga, y seguro que más de un fashionista me tacha de ignorante, a mi me dan algo de repelús. Y no sólo por su aspecto clónico. Sus creaciones serán muy artísticas y avant garde, pero me parece que tienen un acercamiento a la moda totalmente alejado de lo físico. Mcqueen, Galliano, incluso Rei Kawakubo de Commes des Garcons, diseñan pensando en prendas que cubran cuerpos. V&R parecen pertenecer a un mundo de maniquíes.  

Sí, hay piezas individuales ponibles y les doy un aplauso por estas pestañas, pero en general, no son diseñadores cuyas colecciones espere como agua de mayo.

 

Ayer abrió la exposición de duo en la galería Barbican de Londres. Se titula "La casa de Viktor and Rolf" e incluye una colección de siniestras muñecas de porcelana a las que han vestido con modelos de alta costura.

Mirad la foto superior, ¿no os recuerda a alguna pesadilla infantil? ¿no sentís un escalofrío por la espina dorsal? Y que conste que a mi me gusta lo inquietante, lo onírico. Me encanta la colección de Prada de esta temporada, me chiflaría ponerme un Rodarte. Pero... simplemente no se si el sello V&R tiene mucha cabida en alguien que no sea Tilda Swinton.

Todavía tengo que ver la exposición, y no dudo que será impresionante. Os informaré cuando vaya, pero mientras tanto, abramos el debate. ¿Sois pro o anti V&R?

# martes, 17 de junio de 2008 11:38

Swarovski Runway Rocks

 

Cuando, en una ocasión, le preguntaron a Nadja Swarovski si ella llevaba diamantes o cristales de su marca, respondió que llevaba una mezcla de los dos, y retó a los que estábamos allí a distinguirlos. Yo no estaba cerca y tampoco soy una experta en el tema, pero lo cierto es que todos parecían bastante caros. Igual nos mintió, pero si es cierto lo que dijo, la divina Nadja sin duda había elegido piezas Swarovski que daban el pego. Y es que el toque Nadja se nota. Desde que decidió volver a la empresa de la familia, la ahora vicepresidenta de comunicaciones y cara visible de Swarovski ha conseguido transformar una marca conocida por sus figuritas kistch en una firma "fashion". Uno de los ejemplos de este nuevo espíritu Swarovski es el evento Runway Rocks, donde la casa encarga a diseñadores jóvenes o consagrados de todo el mundo que diseñen unas joyas "alta costura" para la ocasión. Esta vez estuve en el desfile y la fiesta en Londres. En la galería Phillips de Pury, donde también se celebró el desfile de Chanel. Entre un calor insoportable que hizo que se nos derritiera la base de maquillaje. La profusión de velas negras, por mucho que fueran Diptyque de bayas, no ayudó a refrescar el ambiente y todo el mundo terminó fuera haciendo que salía a fumar.

En la pasarela hubo un poco de todo: unos más exóticos, otros como de princesa de cuento, algunos más sosos, y algunos rompedores y futuristas.

 

¿La fiesta? Modelos, rrpps y diseñadores, y algo de famoseo local.  Muchos hombres que querían parecer peces gordos de "la City" pero que su lamentable gusto a la hora de elegir zapatos les delataba. Nos quedamos hasta el final con lo que pudimos presenciar mucha danza de apareamiento...Fue divertido ver como la hermana de Kate Middleton, Pippa Middleton, con su look de mosquita muerta viciosa, se paseaba hablando con diversos especimenes de traje y corbata. Parecía que ella sabía bien lo que hacía

Los mejores, unos señores mayores que venían con traje y camisa abierta, dando tarjetas de visita a granel,  con el "cartón" reluciente y morenos como tizones, después de pasar unas semanas en su barco por Barbados. Esos bebían, bailaban, hablaban con todo el mundo, no necesitaban aparentar nada.

 

En las fotos, arriba la chaqueta de cuentas de Kirt Holmes. A la izquierda la red de perlas negras de Marios Schwab para llevar sobre un simple vestido negro. La mezcla de cristales y plumas de Erickson Beamon y el vestido de tiras con cristales de Julian McDonald.

Abajo, el fantástico esqueleto acristalado del diseñador indio Manish Arora, que nos dejó a todos con la boca abierta. El alien de los españoles Collado García, y los colgajos sobre encaje de Christopher Kane, que no se hernió. Pero en general, un buen puñado de ideas sobre las infinitas posibilidades de las joyas o los complementos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

# jueves, 12 de junio de 2008 11:37

Vestirse para la ocasión

 

Es de cajón que debamos adaptar nuestro vestuario a cada ocasión. Nos vestimos para ir a trabajar, para un cierto tipo de ceremonia, para una fiesta, para la ópera o para descansar. Pero resulta que hay quien lo lleva hasta las últimas consecuencias. Una de las cosas que más me impactó en un artículo sobre la vida de Pattie Boyd, es que su segundo marido, Eric Clapton veía los partidos de cricket en la tele vestido con la ropa que se usa en este deporte. Y cuando decidía poner alguna de las partes de la trilogía El Padrino, cocinaba pasta, e intentaba verse lo más italiano posible.

Un comportamiento que más que excéntrico debe calificarse como "infantil". Me recuerda a los niños que se ponen a ver un DVD de Superman con la capa roja encima. Pero Clapton no es el único dado a estas excentricidades, por lo visto, Kelly Osbourne intenta hacer lo mismo cada vez que sale, porque le gusta y porque le divierte: ha declarado que cuando va a restaurantes chinos, se pone un kimono. Alguien le tendría que decir que quizás el lugar más apropiado para lucir su kimono es un restaurante japonés. Pero sin duda este caso es más divertido que el ligeramente preocupante de Eric Clapton.

Pensándolo bien, hay un montón de ocasiones donde llevamos la etiqueta hasta el límite. Cuando los fans se visten como sus ídolos para asistir a sus conciertos. (Kate Moss parecía una de sus groupies de los 60 en uno reciente) Las asistentes a un desfile de moda que tienen que ponerse ropa del diseñador que está presentando la colección (lo más probable es que luego no tengan que salir corriendo a otro). Los aficionados al fútbol que lucen camisetas y bufandas de su equipo para ver los partidos. Yo misma metí en la maleta ropa con un aire "Evita" para mis vacaciones en  Buenos Aires. Y me divierte ir de francesita en París.

Y relacionado con el post anterior, cuando fui al cine a ver Sexo en Nueva York, me di cuenta de que había varias chicas ataviadas "a lo Carrie". Me encanta que la gente se arregle para la ópera o el ballet, que se pongan sombreros para ir a las carreras de caballos y no me parece escandaloso que Sergi Arola exija chaqueta para entrar en su nuevo bistro madrileño. La ropa también se convierte en parte del acontecimiento. Es un acto ceremonial y a la vez lúdico, que me gusta ver.

Claro, que como en todo, esto puede llegar cruzar la línea de lo ridículo. Abandonarse al look festivalero con el horrendo gorro de gnomo-juglar incluido, ir al fútbol vestida a lo Victoria Beckham (es más común de lo que pensáis), los fotógrafos que van a cubrir una rueda de prensa local en plan fotógrafo de guerra (chaleco, pantalones cargo...), los que se visten de yuppy de los 80 para las reuniones de trabajo :)

¿Se os ocurren más de estos excesos?

# lunes, 09 de junio de 2008 11:45

La película Sexo en Nueva York: un aperitivo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                             

Intentaré no destriparla demasiado, sólo tengo que decir que gracias a la ropa y a un puñado de gags, sientes que no te han tomado el pelo durante dos horas y media.  Con un argumento facilón, emocionalmente burdo y tan poco creíble como los estilos de vida que llevan en estos tiempos de crisis económica, tienes que evadirte con los magníficos escenarios y el vestuario. Eso si consigues que el product placement no te dañe la vista -los de Louis Vuitton son especialmente cegadores-

Pese a todo disfrutareis reencontrando a los personajes, os reiréis con algunas de sus salidas, y os moriréis de envidia con algunas de las prendas que lucen.

Para que no se nos escape ni un detalle de lo que llevan Samantha, Charlotte, Miranda y por supuesto, Carrie, se ha publicado un libro sobre la película (en la imagen superior). En él aparecen fotos y descripciones de la mayoría de sus modelitos. Un festín. Como dice en este artículo verdaderamente, "porno-moda". (cuidado, el link contener algún spoiler)

¿Mis favoritos? Este vestido de la colección crucero de Yves Saint Laurent, el de novia de Lanvin a la izquierda y el de Oscar de la Renta. (el de Vivienne Westwood me parece sobrevalorado comparado con otros: ¿cuánto habrá pagado por ser elegida?), el bolsito hortera pero con encanto de la torre Eifeel cortesía de Timmy Woods, la habitación de Carrie cuando reforma su piso, las damas en rojo, negro y azul, los chaneles, los manolos ¡por supuesto!, los cameos Vogue, y algunos de los kimonos exóticos y vestidos de flores que lleva Carrie en México cuya procedencia no he conseguido descubrir. ¿Ótros detalles a destacar? La debilidad de Carrie por los zapatones Dior extreme, firmas nuevas como L'Wren Scott (estilista y novia de Jagger) y Alexander Wang.

Ya me contareis qué os ha parecido

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

# miércoles, 04 de junio de 2008 10:58

Fiebre street style

 

Estoy en el metro, y frente a mí, veo una pasajera. Tiene una belleza andrógina, la piel de porcelana,  lleva pestañas postizas un día de diario, por la tarde. Va vestida con una pajarita, un vestido delantal de patchwork de rayas y una chaqueta de esmoquin. A la vez responde a las tendencias -me recuerda a un alerquín que pudiera haber aparecido en la última campaña de Miu Miu- y parece sacada del túnel del tiempo. No desentonaría en un documental sobre los Swinging sixties en Londres, en Carnaby Street. Quiero sacarle una foto, para el blog, pero mecachis, no llevo encima la cámara. Cuando se baja en la parada de Bond Street, con su bolsa rosa de la tienda de Luella, la miro de refilón otra vez más para investigar lo que puedo sobre su atuendo.

Me hubiese gustado preguntarle más cosas sobre lo que llevaba, pero da la casualidad de que no tengo que hablar directamente con ella. Entro en The Sartorialist y allí está (foto de la izquierda).  El lunes, compro el periódico The Guardian (primera foto abajo) y en la sección sobre moda de la gente de la calle, leo una entrevista con ella.  Abro el periódico gratuito The London Paper y la vuelvo a ver (segunda foto inferior). Además, es protagonista de un post en el blog Style bubble.

De repente, se de todo sobre alguien que me llamó la atención en el metro. Se llama Fay Leshner, tiene 20 años, es estudiante de moda, es de Nueva York (lo que extrañamente, explica su debilidad por las marcas british). Llevaba chaqueta de Karl Lagerfeld, vestido hecho por ella misma, broches de Vivienne Westwood y Christian Dior- de su madre-, pajarita de su padre, bolso de Lulu Guiness, y una vez, borracha, compró un vestido de Issey Miyake ¡por unos 900 euros!.

 

 

Esto es lo que pasa en esta era mediática y digital. Que todos vemos lo mismo, respondemos ante lo mismo. Y además ¿es que nos hemos vuelto locos con el street style? Yo soy la primera que entro expectante en estas páginas, pero ¿no creeis que se están creando personajes destinados a ellas?

A ver si me explico: esta chica fue fotografiada 3 veces -mínimo- en un solo día. Sin contar los que como yo, si hubiesen llevado la cámara en el bolso le hubiesen hecho una foto. Cuando saqué fotos de las calles de Nueva York, la gente parecía super acostumbrada a posar, ni te preguntaban para lo que era. Creo que estamos llegando a un punto en el que hay gente que se viste para que le hagan fotos y seguro que se siente ninguneado si un día nadie lo hace. Es como esas personas, todos conocemos a alguna, que se cabrean si salen por la noche y no ligan.

En fin, no se qué os parece, pero si os interesa, podéis saber más sobre Fay y su estilo aquí.

 

 

 

 

 

 

 

# lunes, 02 de junio de 2008 12:30

El Barbour ¿de moda?

 

Mi colegio se podía dividir, simplificando, entre los que llevaban Barbour y los que no. Yo era de los que no.

Las chicas barbour se mantenían igual cada curso, con férrea solidez: coleta, pendientes de perlas, y la chaqueta Barbour que empezaban a ponerse en las noches de septiembre de la sierra madrileña, y no se quitaban hasta que se jugaba al mus o se tomaba el sol en el césped durante los recreos.

Las que no, nos enredábamos en malos cortes de pelo, tintes imposibles, feas camisetas de grupos, botas Doctor Martens, trapos de segunda mano y modas pasajeras. Un curso era todo pantalones caídos y Bad Religion y al otro eyeliner y The Velvet Underground. Los skaters que nos gustaban un verano no eran nadie al siguiente, cuando conocíamos a interesantes rebeldes con patillas.

Recuerdo ir vestida toda sesentera al Rastro a vender mis discos grunge, para comprarme otros de tres décadas atrás.

No nos aburríamos, eso está claro, y la esencia de la adolescencia es el cambio y la experimentación. ¿Quién quería vestir todo el rato igual?  Pero aunque nos creyésemos auténticos éramos muy de palo, sin darnos cuenta que posiblemente los del barbour eran más auténticos que nosotros. Al fin y al cabo, eran un ejemplo de consistencia.

Por eso me sorprende que el tan estable Barbour haya entrado en el juego de las veleidades fashionistas. Alex Turner, de los Arctic Monkeys, Alexa Chung -su novia-, Lily Allen, Sienna Miller y hasta una de las Olsen han aparecido con chaquetas barbour en los últimos meses. Lo llevan en festivales con botas Hunter y micro shorts, encima de vestidos de cóctel como Lily Allen, con vestidos babydoll, medias tupidas o con pitillos, bolso de Miu Miu, plataformas y camisetas de rayas como Alexa Chung. No se si lo hacen como guiño irónico a las connotaciones tradicionales, de aristócratas británicos en su casa de campo, o que lo llevan porque les parece que está bien hecho, es práctico y qué demonios, te protege cuando llueve.

Se dice que Barbour está a punto de hacer un Burberry, es decir, despojarse de su imagen acartonada para entrar en el torbellino de la moda. Para empezar, ha lanzado un nuevo modelo, una gabardina de seda encerada ¿?. La firma desmiente estas especulaciones y dice algo así como que prefiere tener pájaro clásico en mano que cien y trendy, volando.

El modelo que lleva Alexa en las fotos es el clásico Beaufort, el favorito de la Reina de Inglaterra, que se puede encontrar dentro de la colección masculina de la marca (hasta hace unos 5 años, barbour no tenía colección femenina)

Si de adolescente, hubiera visto en estas fotos lo bien que le queda a Alexa, quizás me hubiera planteado dar una oportunidad al sempiterno Barbour.

 

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