

La novela me encanta. Pero mientras asistía al visionado de la película, hace unos pocos días atrás, no podía dejar de pensar cómo disfruto cuando además de una gran historia, te dan un vestuario y una localización exquisitos.
Imaginad: cenas en mansiones con smoking, peonías en los ojales, trajes de fiesta en Venecia, kimonos de seda, tiaras años 20, lamés dorados, parasoles... un lujo para la vista.
Lo que más me llamó la atención es que hay muy poco vintage. La mayor parte del vestuario se confeccionó expresamente para la película. Y con qué minucia. El vestido del dragón que lleva Hayley Atwell en las escenas rodadas en Venecia, se completó con un bordado que la diseñadora de vestuario, Emir Ni Mhaoldomhnaigh encontró en un mercadillo durante sus vacaciones en París. Estaba cosido a un mantón con hilo de oro, y se tuvo que descoser minuciosamente para ser incorporado al vestido.
No os quiero contar más para no estropearlo. Os dejo estas imágenes. Id a ver la película cuando se estrene.
