
Cada vez que veo un mueble o un accesorio zoomórfico, se me van inmediatamente los ojos. No lo puedo evitar: me gusta esa desmesura, esa mezcla de surrealismo, fantasía y estética art decó. Por mi, tendría un joyero como un zoo o Arca de Noé en miniatura.
En joyería han pasado décadas en las que los animales parecían estar pasados de moda. Se veían las panteras de Cartier y poco más. Pero últimamente creo que las joyas con formas animales han vuelto.
En las fotos, una pulsera-tigre de Cartier de su colección "India misteriosa" (arriba a la izquierda). Los felinos del Cartier son los más copiados. Yo tengo una pulsera de una pantera dorada y negra -fusilaje total-. Queda igual de bien con vaqueros y chaqueta "achanelada" que con un vestido de noche. En mercadillos y en tiendas de bisutería retro se pueden encontrar hallazgos de este tipo.
También tengo unas pulseras de serpientes, encontradas en un puesto callejero, que he de admitir que me pongo menos. Me recuerdan a las que llevaría una hechicera.
El brazalete de peces orientales de Kenneth Jay Lane (arriba, segunda foto desde la izquierda) es uno de mis preferidos. Pero me pegué un poco de susto cuando vi el precio. Estaba acostumbrada a que toda las piezas de este diseñador estuvieran dentro de los parámetros de lo asequible, pero esta pulsera en concreto, tiene coral y turquesas y cuesta más de 400 euros. ¿La rebajarán algún día de estos?


Dos anillos con pájaro, muy distintos el primero más naif, de Solange Azagury Partridge y el segundo, de cocktail con un punto diferente, de Boodles.
Por último un anillo con rana de la última sensación en joyería: la joven diseñadora Delfina Delettrez Fendi. Sus joyas son tan siniestras como humorísticas. Y de cerca son espectaculares. Las modela en forma de calaveras, ojos, insectos, sapos, y diversos animales y monstruitos que usan las brujas. Muy gótico de lujo, una tendencia que viene fuerte este otoño-invierno. A la venta en Colette, Dover Street Market y su boutique en Roma, cerca de la Piazza Navona.