
Parece que fue esta misma mañana cuando las veíamos yendo al Starbucks a por su café con leche de soja, con gafas atrae-paparazzi y un enorme bolso colgando de sus minúsculos brazos. Pero estas imágenes de celebrities con un índice de masa corporal similar al de su it-bag ya forman parte de la historia de la moda. Desde hace un tiempo, cada vez se ven más bolsos de tamaño regular, de bandolera, de cadena, de los que se asientan cómodamente en el hombro.
Yo soy la primera culpable y adicta a los bolsos desmesurados. Me dan la seguridad, de que puedo tirar en ellos lo que me apetezca. La cartera, el móvil, el libro, el cuaderno, papelotes mil, la grabadora, la cámara, el maquillaje "por siaca", la compra furtiva. Es como el bolso de Mary Poppins, del que puede salir lo más inesperado.
Su ventaja es obviamente su tamaño, pero tienen muchos inconvenientes: promueven mi ya de por sí natural tendencia al desorden, resultan irritantes cuando con prisas, tienes que escarbar en las profundidades del bolso para encontrar algo y destrozan la espalda. No hay duda que con un bolso que no haya que llevar agarrado por el asa o colgando del antebrazo, permite una postura más cómoda y deja las manos libres.

En un entorno extra laboral me es más fácil, para salir me encanta llevar el bolso de cadena cruzado (como las famosas llevan su Chanel 2.55) o en un hombro, como el de la izquierda, de APC. Pero no se si podré quitarme del bolso oversize para el día a día. Sí que he empezado a fijarme en las bandoleras de cuero. Un poco setenteras como lleva Sienna Miller en la foto o del tipo mensajero como el de la imagen de Les prairies de Paris. Dudo que en ellos cabrían todos mis bártulos pero gustarme, me gustan.

Y, como si en el mundo de los complementos se hubiera repartido la pócima del país de las Maravillas, mientras unos accesorios menguan, otros se agigantan. Los pendientes esta temporada vienen muuuyyy grandes. Ahí está la última campaña de Prada. Me recuerdan a los que le robaba a mi madre durante los ochenta para probarme frente al espejo. Yo esta tendencia la veo difícil personalmente, porque no tengo agujeros. Tendría que encontrar algo de clip y tirando a geométrico, como estos de Proenza Schouler.
No los he visto todavía en ninguna tienda, pero por probar cómo me quedan, creo que voy a visitar un stand de bisutería vintage que encontré hace unas semanas, a ver qué encuentro. Ya os contaré si tengo éxito.