Hemos visto a Lidsay Lohan, Rachel Bilson o Victoria Beckham con varias versiones de los vestidos "venda" de Hervé Léger, pero no los consideramos parte del universo tangible hasta que se lo puso Kate Winslet. Entonces no nos pareció un modelo tan "difícil" y empezamos a plantearnos si verdaderamente funcionan en mujeres con curvas reales.
Hervé Léger fue uno de los grandes firmas de los 80, que ahora ha sido retomada por el diseñador de BCBG, Max Azria. Sus vestidos representan la cúspide del de la tendencia bodycon (body-conscious). Pero en este caso, no se trata de lycra ajustada sin más: su sistema de bandas elásticas consigue que se realcen o se reduzcan ciertas partes del cuerpo. Esto es lo que hace a sus diseños tan deseables.
Algunas lo han probado y dicen que el sistema de "vendaje", aunque no te deje respirar con facilidad, funciona. El incoveniente es que el tinglado de las bandas elásticas no resiste bien la copia, con lo que las versiones baratas no hacen el mismo servicio. Si no podemos permitirnos los mil y pico euros que cuesta cada vestido, y no tenemos el cuerpo de una supermodelo, vale más no inspirarnos en esta tendencia para el modelito de Nochevieja. Yo optaré un vestidito negro de manga larga y corte en la cintura, que perdone mucho más generosamente las indulgencias culinarias de estas fiestas.