

Hay quien es de armario de verano y quien es de invierno. Algunos prefieren cubrirse, capearse, accesorizarse con complementos de punto. Otros, son felices con una camiseta de algodón. Yo pertenezco al último grupo. A pesar de las inesperadas reacciones de mi piel en contacto con el sol y de las preocupaciones físicas que despierta el destape estival, tengo más maña para vestirme en verano. Por algo nací en agosto. Donde esté un vestido, unas sandalias de cuero y un bolso de paja, que se quiten las botas y los cuellos vueltos. De hecho, como si nada, me acabo de comprar -en enero- dos vestidos de algodón blanco.
Pero ay de mí, resulta que vivo en un lugar donde el verano es muy corto e imprevisible, así que me guste o no, tengo que aprender a abrigarme.
Varias de vosotras pedisteis un post sobre cómo abrigarse con un mínimo estilo, pues vamos a intentarlo. Que ya está bien de verse como un yeti. Espero que lleguemos a tiempo para capear el temporal que está haciendo estragos por el norte.
-Lo más importante es encontrar abrigo y calzado. El abrigo, calentito por supuesto y mejor impermeable. Que se los suficientemente abrigado para permitirte no llevar un jersey de lana gorda michelinesco debajo. Y que cuando salgas con él por primera vez a la calle pienses: "Cómo he podido vivir sin ti".
Yo tengo una parka, verde militar, con capucha revestida de pelo, que me costó encontrar (al final terminé comprándola en Pepe Jeans, una marca que no llevaba desde mi adolescencia) y que me ha salvado la vida este invierno. Me la pongo con vestidos cortos y botines, con pitillos -para compensar el volumen de la parka) y me encanta el rollo mod que da.
En el calzado, mejor dejar de lado los tacones vertiginosos. Las rusas se pasean con tacones de aguja por la nieve, pero tienen otros genes. Yo por poco me desnuco caminando con tacones en mi ruta hacia la celebración de una boda a principios de enero.
Las salvadoras son las botas planas o con tacón ancho, que puedan ser llevadas con faldas o vaqueros. En las fotos Kate Beckinsale y Chloe Sevigny que apuesta por la opción más radical de las Doctor Martens rojas.
¿Las Ugg? Pues calentitas y cómodas son. Y quedan bien con skinny. La pega es que no valen para días lluviosos y además no quedan bien con faldas.
Sarah Jessi sabe de las virtudes de las Ugg y la parka (en la foto, con su niño en pijama -¿alguien más ha tenido compañeros de cole que cuando hacía frío iban a clase con el pijama debajo de la ropa?). En este caso es una parka Woolrich, muy popular entre la población italiana.
Y a continuación llega la fiesta de los complementos: gorros, bufandas, guantes... hay que echarle imaginación. Después de que Michelle O. apareciese en la ceremonia inaugural con con unos guantes verdes, los de colores vivos se están vendiendo como rosquillas. Como nota, informar del auge de los sombreros de piel. En anteriores semanas de la moda vi varios, estilo estepa siberiana, de piel verdadera o falsa, y la verdad es que no quedaban nada mal.
Ahora os toca a vosotros mandar trucos contra el frío.