

Es de cajón que la ropa que nos ponemos manda mensajes sobre quiénes somos. Sobre todo si eres Michelle Obama. Su ropa de colores vivos y estampados denota optimismo y fe en el futuro. Y su elección de diseñadores hispanos u orientales como Isabel Toledo, Maria Pinto, Thakoon o Jason Wu, como tan bien analizó Mrs de Winter, fue una decisión consciente de romper con el estilo Wasp-céntrico (Blanco, Anglosajón, Protestante) normalmente asociado a las primeras damas estadounidenses.
En la ceremonia inaugural, sus hijas fueron vestidas de J Crew. Drante la campaña Michelle también tiró de esta marca asequible con tienda online. Lo que transmite sensación de "familia normal", práctica, con estilo pero no derrochadora, indispensable cuando tu marido pretende levantar una economía hundida.

Desde que se supo que la familia Obama eran asiduos a J Crew, las ventas se han disparado. Y, sinceramente, yo también he caído en la J Crew manía. Me ha salvado que no envían a Europa (me mandaron un email muy amable explicándome complicadas maneras de que me enviasen la ropa a casa de algún amigo o familiar en EEUU), pero disfruto tontamente navegando por su página. Es como asistir a una de las demostraciones de vida perfecta de Ralph Lauren, pero con precios razonables.
Es un estilo preppy pero no cursi, asequible (que no totalmente tirado de precio), limpio, y lleno de básicos de calidad. Me encanta cómo en la página te vas encontrando con diferentes estilismos de una misma prenda: la camisa vaquera con shorts blancos o falda lima. Esa misma falda (creo) con una cazadora vaquera y cinturón... Y quiero los collares de inspiración india, las camisas masculinas, las faldas de broderie anglaise...
Espero que algún día hagan envíos a Europa, seguro que tendrán clientes, los efectos del estilo Obama no han hecho más que empezar.