-¡Holaaaa! ¿Cómo vais por allí abajo? ¿Seguís ahí piececillos?
Estoy en la sección de zapatería de unos grandes almacenes. Y me he puesto a hablar con mis pies. Me falta un tornillo. Pero es que mis pies han desaparecido. Están en algún lugar debajo de tanta plataforma, bandas, cintas, cierres, tiras, taconazos...
El año pasado vimos a Gwyneth paseándose sobre su colección de torreones, y ya entonces nos quedaba claro que los tacones habían pegado un estirón desmesurado.
Ahora, no hay duda de que las tendencias en calzado son cada vez más extremas. Como en la canción de Daft Punk Harder, Better, Faster, Stronger, los zapatos se han vuelto más altos, más complicados, más contundentes. Más rápidos no, porque con ellos casi no se puede caminar.
Mirad el pantallazo sacado de Net a Porter. En la página escasean los modelos sin plataforma. Y lo mismo en los establecimientos de moda. Más que zapatos, tenemos ultra zapatos. Son el accesorio it, el símbolo de lo trendy que somos, de lo poco que usamos el transporte público. Hasta las princesas prefieren los pataformones a a los zapatos de cristal.
Yo siempre he sido partidaria de un zapato contundente, pero es que he estado buscando unos zapatos con un tacón cómodo, elegantes, clásicos, con un aire delicado... y no hubo manera. Ya me dijo una amiga, que está embarazada y quiere seguir usando tacón: "Esos tacones medios, a lo Carla Bruni, no se encuentran en ningún sitio". Oye, que no solo de zancos vive la mujer.
Al final tuve que entrar en una de las tiendas antes por mí consideradas aburridas en las que, antes de la invasión, no me hubiese planteado frecuentar.
No se qué os parecerá a vosotras. ¿Os gustan los ultra-zapatos o preferiríais que nos diesen alguna opción moderada?