*Hay ánimos sombríos tras la Semana de la Alta Costura de París. Los más optimistas confían en que lo que es un exquisito laboratorio de ideas y uno de los mayores espectáculos del mundo siga vivo. Los que ven la botella medio vacía creen que le ha llegado el momento. A esta edición han faltado figuras clave del mundo de la moda como Anna Wintour. Madonna no apareció en el desfile de Gaultier.
Y en general, hay bastante tristeza por la difícil situación de Lacroix. Si la casa no es rescatada por un comprador, puede que haya mostrado su último desfile. Lacroix, que durante sus dos décadas de trayectoria profesional ha estado íntimamente ligado a la Alta Costura, organizó este desfile con un presupuesto inaudito en la Haute Couture. Lo llevó a cabo con un pequeño equipo y las telas que sobraban en el atelier. Las modelos cobraron 50 euros.
Que se dedique a hacer vestidos de novia como un loco, ahora debe ser una de las pocas industrias que da dinero.
*Kylie, o mejor dicho su cara, ha sido otra de las malas noticias durante la Semana de la Moda de París. Se está pasando un pelín con los retoques. Mirad la foto superior, tomada en el show de Gaultier y juzgad por vosotros mismos.
*La que no necesita donante que la rescate es Kate Moss, que cada día amasa una fortuna más importante. La Vogue Británica asegura hoy, que tras el éxito de sus colecciones con Topshop ha firmado un contrato con el empresario musical Simon Cowell. Por lo visto, la Moss, que hasta ahora era cazatendencias, será ahora cazatalentos y tirará de agenda y de olfato para descubrir a prometedores grupos musicales. Con este nueco contrato se convierte en la modelo más rica del mundo. Esperemos que mantenga la cabeza bien fria mientras caza a jóvenes estrellas del rock. Le va su fortuna en ello...